Princesas en pijama

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Las princesas de Disney tuvieron una pijamada, para celebrar el compromiso entre Jane y Tarzan, por fin el hombre salvaje dejó las monerías y decidió sentar cabeza. También, fue una despedida para Jane de su palacio y todas las comodidades, después de la boda partirán juntos a la selva, para establecerse ahí.

Entre todas montaron un castillo de sábanas y jugaron a los disfraces, cambiando entre ellas sus vestidos. La primera en lucir su vestimenta fue Merida, luciendo el traje de Kida y ya no quiso devolverlo, éste nuevo traje le permitía mucho movimiento. A Kida le toco el vestido de Aurora, y se sintió tan atrapada entre tanta tela que lo cambió enseguida por un pijama corto con la ilustración de Stich. La siguiente fue Cenicienta, a ésta le tocó la vestimenta de Alicia y a la hora de la verdad, no fue mucho el cambio. Ella esperaba usar el vestuario de Esmeralda, que fue el que más llamó su atención, Rapunzel fue más rápida. Pocahonta se puso el vestido de Cenicienta y con tanto tul se cayó para atrás y no pudo volver a levantarse. Todas rieron a carcajadas y la impulsaron a elegir otra opción, y Jazmín compadeciéndose le pasó el suyo.

Blanca nieves lució encantada el vestido de Elsa, pero antes lo modificó, con la capa hizo una capucha brillante que resplandecía sobre su cabellera oscura. Ariel se apropió del vestidito de Lilo, quien se infiltró en la celebración, la prenda era tan pequeña que le quedaba como top. Anna escogió el de Moana, lució cada prenda entusiasmada, incluso se apropió de su remo y fantaseo con surcar el océano en una balsa.

A Megara no la dejaron escoger, le arrojaron el de Rapunzel, pero no se lo quiso poner al ser muy parecido al suyo. El conflicto pasó a mayor cuando después de tanta insistencia, la griega se cansó y lo arrojó por la ventana. Los disfraces quedaron atrás y para calmar la tensión Mulán propuso un maratón de sus películas, Bella la secundó, y corrió a hacer palomitas, unos minutos después Tiana se dirigió hacia la cocina a socorrerla al ver una nuve de humo salir por la entrada.

Está última no se conformó con unas simples palomitas y usando sus talentos, preparó un festín de dulzuras. Con tanta azúcar el conflicto quedó en el pasado y entre risas encendieron la pantalla grande.

A mitad de la madrugada, la película seguía reproduciéndose mientras todas dormían una sobre otra con toda la comisura espolvoreada y ¿los vestidos?, olvidados en un rincón.

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Mar
7 meses atrás

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