Oaxaca en 1915.

El sureste emerge como una región paradigmática en el contexto de la revolución, caracterizada por una marcada división de clases entre los pobres y los potentados. Esta disparidad dificultó la participación de los primeros en el conflicto, dando lugar a una resistencia conservadora liderada por caciques y hacendados, quienes buscaban mantener el sistema de privilegios que habían disfrutado durante el régimen porfirista. En lugar de ser el epicentro de la revolución, esta región se convirtió en un objetivo estratégico, especialmente para el bando carrancista, que reconocía su importancia vital para sostener el frente contra los convencionistas. El sureste, siendo la principal fuente de materias primas, se volvió crucial para financiar las tropas y asegurar zonas estratégicas como el Istmo de Tehuantepec.

La ocupación del Istmo se convirtió en una de las primeras acciones de Venustiano Carranza, asignando esta tarea a su hermano Jesús. Él lideró la integración del ejército federal con una fuerza de 5,000 hombres, quienes fueron licenciados a finales de agosto. Este movimiento no solo aseguró una vía de comunicación crucial, sino también un punto estratégico para el despliegue de tropas tanto hacia el Pacífico como hacia Yucatán.

Hasta ese momento, los caciques oaxaqueños se habían alineado con la causa contrarrevolucionaria de Félix Díaz, destacando entre ellos el caudillo Guillermo Meixueiro. Sin embargo, tras el debilitamiento del gobierno de Victoriano Huerta tras la derrota en Zacatecas, decidieron levantarse en contra de él mediante el Plan de la Sierra del 10 de julio de 1914, exigiendo la renuncia del gobernador huertista y nombrando como su sucesor al juez Pedro Canseco. Con esto, buscaban ganarse el favor de Carranza y la causa constitucionalista. Como parte de este acuerdo, Meixueiro y Canseco aceptaron la presencia de Jesús en Tehuantepec, mostrando así su lealtad a la causa constitucionalista al rechazar refugio a huertistas como Juan Andrew Almazán o Benjamín Argumedo.

Mientras Jesús combatía a los grupos rebeldes en el Istmo e integraba a algunos de ellos a sus fuerzas, como ocurrió con Alfonso Santibañez, Pedro Jarquín y los seguidores del caudillo Ché Gómez, la adhesión de Meixueiro fue aceptada por Carranza. Sin embargo, otros revolucionarios cuestionaron su pasado porfirista y su reciente incorporación a la lucha, lo que resultó en la exclusión de sus representantes de la convención revolucionaria celebrada en octubre. Esta situación generó una tensa calma entre las fuerzas de Meixueiro en los Valles Centrales y las de Jesús en el Istmo.

El punto de inflexión ocurrió el 10 de noviembre, cuando el caudillo ixtepejano Luis Jiménez Figueroa llegó a Oaxaca con una solicitud de Jesús al gobernador Canseco para reclutar voluntarios en la región. Esta petición fue considerada un insulto, y ante el estallido de la lucha contra los villistas, Jiménez dio un golpe el día 14 arrestando a Canseco, su gabinete y varios diputados. Meixueiro logró escapar, autoproclamándose gobernador y poniéndose bajo las órdenes de Jesús.

Después de su escape, Meixueiro se refugió en la Sierra de Ixtlán y formó tres batallones más un batallón de voluntarios de Tlacolula. El día 18, contratacaron Oaxaca y obligaron a las fuerzas de Jiménez a atrincherarse en el Cerro del Fortín con una pequeña fuerza. Tras un día de batalla, Jiménez huyó hacia el valle de Etla, liberando a los prisioneros en su camino hacia Puebla. Sin embargo, el gobernador Francisco Cos lo arrestó por orden de Carranza.

Jesús envió tropas de refuerzo a Jiménez, pero estas fueron detenidas por zapatistas de la región de la Cañada. Esta aparente independencia de las acciones de los hermanos llevó a Meixueiro a exigir a Venustiano que Jesús no se involucrara en la política del Istmo, solicitud que fue aceptada y los implicados en el golpe serían ajusticiados.

A pesar de los intentos por restaurar la relación, Meixueiro perdió la confianza en Jesús. Sin embargo, se produjo una revancha fortuita el 24 de noviembre, cuando Jesús reemplazó al comandante militar del Istmo, César López Lara, por Santibañez, cuya lealtad siempre había sido cuestionable. El 30 de diciembre, Santibañez protagonizó un golpe de traición al arrestar a Jesús, a su hijo y a su sobrino mientras regresaban de Acapulco, donde habían organizado maniobras en el Occidente. Santibañez exigió a Venustiano, a cambio de la vida de Jesús y su familia, un rescate de medio millón de pesos, medio millón de cartuchos y la garantía de no avanzar sobre San Gerónimo Ixtepec, donde se encontraban prisioneros.

Estas demandas fueron confirmadas por el asistente de Jesús, Ribera Cabrera, quien logró escapar y proporcionó detalles sobre cómo se llevó a cabo la traición. Sin embargo, nada de esto persuadió a Venustiano, quien ordenó el despliegue de 4,000 soldados en Ixtepec, envió refuerzos desde Tabasco y Chiapas, y contó con el apoyo de Meixueiro para detener a los cómplices de Santibañez, dejándolos completamente acorralados.

Para los días 2 y 3 de enero, las fuerzas constitucionalistas habían tomado tanto San Gerónimo como Tehuantepec, obligando a Santibañez a huir junto con sus prisioneros hacia la sierra. Antes de partir, ejecutó a todos los oficiales, conservando solo a los familiares de Venustiano Carranza. Sin embargo, su margen de acción se redujo significativamente con la llegada de Meixueiro y sus tropas, quienes cerraron los caminos hacia los distritos de San Carlos, Yautepec y Villa Alta.

Aprovechando esta oportunidad, el nuevo gobernador meixueirista, José Inés Dávila, exigió a Carranza que no interviniera en la política oaxaqueña, especialmente al apoyar a sus seguidores en el distrito de Tuxtepec. Con pocas posibilidades de éxito, Santibañez disolvió sus fuerzas en el municipio de Santa María Tepentlali y ejecutó tanto a Jesús como a los sobrinos de Carranza el 11 de enero. Este acto dejó grandes dudas sobre las implicaciones de Meixueiro, ya que Santibañez desapareció por un tiempo y reapareció en junio de 1915 como parte de los soberanistas. Antes de este acontecimiento, Carranza estaba convencido de la culpabilidad de Santibañez y ordenó su búsqueda y captura.

Gracias por su atención y los espero en la siguiente lectura

Federico Flores Pérez

Bibliografía: Pedro Salmerón. 1915. México en guerra.

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Imagen: José Mendoza. Jesús Carranza con generales y jefes en Tehuantepec, noviembre de 1914.

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