Los ruidos del silencio:

Nada más que un centenar de palabras labraban el tímpano de mi oído, todos se empeñaban en dar su opinión, en recalcar que sus consejos eran la mejor opción…

¡Y que!… Que puedo hacer, nada iba a lograr con enfrentar sus comentarios, con intentar disuadir a aquellos que pensaban decidir por mí como si hubiese perdido mi existencia. Las miradas de los sabios consejeros hacían palidecer el enigma de mi rostro, penetraban como cuchillo afilado por el.brillo de mis ojos, hasta desaparecer una vez dentro. 

Cuántas barbaries y frases inauditas con el objetivo de labrar y formar a sus antojo mis pensamientos…

Una vez más la multitud de falsos amigos fue la razon más fuerte para ocultar las fauces de mi alma, y forjar una quimera que proteja mi interior y me ayude, me auxilie ante tanto consejero.

¿ Qué vas a hacer? ¿ Qué quieres? ¡ Escúchame! ¡ Has lo que digo! ¿ Hablamos el problema? ¡ La solución te la di, tómala!. Las frases que querían esclavizar mi persona de los delirios de sus deseos.

Y aunque inmóvil, serena, con una imagen fugaz de un amor, de un recuerdo, me fui alejando en mi mente, me fui escurriendo en mi mundo, cómo quien busca salvarse y solo se ahoga en los ruidos del silencio.

                                L.M.Ramirez

 

Respuestas