Los rebeldes chihuahuenses.

El estado de Chihuahua para 1910 se encontraba en una situación de alta tensión social, preparado para estallar debido a su fuerte afectación por la crisis económica de principios del siglo XX. Esta crisis provocó la retirada de inversionistas estadounidenses y sus empresas, generando altos niveles de desempleo. Un problema destacado fue la situación de despojo impulsada tanto por Luis Terrazas como por Enrique Creel.

La candidatura antirreeleccionista de Francisco I. Madero se volvió muy atractiva en este contexto, especialmente en Chihuahua. A diferencia de otras regiones del norte de México, donde la inconformidad social fue aprovechada por hacendados que buscaban ascender en el poder (como Madero, Venustiano Carranza o José María Maytorena), en Chihuahua todos los hacendados y terratenientes estaban bajo la influencia política del clan Terrazas-Creel. Esto generó una resistencia popular que se manifestó con el Plan de San Luis.

En contraste con hacendados rebeldes que mantenían una postura dubitativa, exceptuando a Madero, en Chihuahua se formó una resistencia más organizada. El sector popular, compuesto en su mayoría por mestizos chihuahuenses de clases baja y media, se aprovechó de ventajas como el acceso al mercado de armas de Estados Unidos. Esto les permitió desafiar al antiguo régimen porfiriano de manera más decidida.

El llamado a la rebelión encontró eco entre los habitantes de los pueblos afectados por los despojos perpetrados por Creel. El primer levantamiento tuvo lugar en Cuchillo Parado, bajo el liderazgo de Toribio Ortega. Ante el fracaso de su reclamo legal y la traición de Ezequiel Montes al aliarse con Creel, Ortega se unió a la campaña electoral maderista y se convirtió en uno de sus representantes. En represalia, Montes ordenó incautar las boletas electorales. Ante esta situación insostenible, Ortega decidió adherirse a la rebelión de Abraham González el 20 de noviembre, siguiendo la proclama de Madero. Sin embargo, al enterarse de una orden de arresto en su contra para el 14 de noviembre, decidió adelantarse y levantarse en armas la noche del 13 de noviembre. Cuchillo Parado se convirtió así en la primera localidad donde estalló la revolución, con apenas 60 hombres en su mayoría desarmados.

Otros pueblos se unieron a la rebelión de Ortega, como San Antonio y San Carlos, cuyos habitantes también lucharon por defender sus tierras. En este contexto, el rico comerciante Guillermo Baca atacó al jefe político de Parral junto a su policía con 40 hombres, lo que desencadenó una guerrilla de 300 hombres en su mayoría desarmados, pero decididos a poner fin a la injusticia.

Hacia el 20 de noviembre, el siguiente pueblo en unirse a la lucha fue Namiquipa. Sin embargo, debido a la escasez de armamento, los rebeldes no lograron vencer a una guarnición de 25 soldados enviada ante los rumores de rebelión. Estos soldados se atrincheraron y provocaron la retirada de los rebeldes. Posteriormente, el mando de la tropa, creyendo que había sofocado la rebelión, decidió regresar a su casa y fue emboscado en el camino, lo que llevó a que los soldados se rindieran y dejaran sus armas.

La situación se volvió tan tensa que en muchos pueblos las autoridades porfiristas optaron por renunciar ante los crecientes rumores. Este fue el caso de Bachíniva, cuyas autoridades huyeron durante la noche del 19 de noviembre, permitiendo que los revolucionarios eligieran nuevos representantes. En ambos pueblos, se caracterizó la ausencia de saqueos o ataques a la propiedad privada; los rebeldes se limitaron a derrocar a las autoridades políticas existentes.

A diferencia de las rebeliones ocurridas 20 años antes, los revolucionarios de esta época se coordinaron en torno a caudillos regionales y no dejaron de hostigar a las fuerzas federales o estatales en la medida de lo posible. Cuando un pueblo contaba con un fuerte destacamento para su defensa, los rebeldes se adentraban en la montaña y empleaban tácticas de guerra de guerrillas para debilitar a las fuerzas enemigas.

Originalmente, Abraham González había establecido una estructura política en los primeros días de la rebelión, nombrando como líderes a Albino Frías, un hombre de negocios y ranchero de San Isidro, y a Castulo Herrera, un sindicalista calderero. Sin embargo, ambos demostraron ser ineptos en asuntos militares y pronto cedieron su lugar a dos líderes naturales y talentosos en la batalla que cambiarían el curso de la guerra a favor de la rebelión: Pascual Orozco y Pancho Villa.

Orozco, un ranchero arriero de clase media y protestante de San Isidro, destacaba por su habilidad en los negocios, lo que le permitió acumular una pequeña fortuna. Además, su experiencia como arriero le brindaba un conocimiento profundo de la región montañosa y sus caminos, aspecto que resultó crucial en la guerra. Su carisma natural lo convirtió en un líder innato que supo canalizar la frustración y enojo de sus vecinos. El malestar de Orozco y de los habitantes de San Isidro tenía sus raíces en los abusos cometidos por los hacendados y por Joaquín Chávez, el comandante militar y cacique local cuyo despotismo había desencadenado la rebelión en la cercana Tomochic. Aunque no se sabe con certeza si Orozco se enfrentó directamente a Chávez, sí se conocen sus simpatías por el movimiento de los Flores Magón, lo que lo llevó a ser denunciado en 1907 por poseer y leer material subversivo.

Como resultado de esta denuncia, Orozco se vio afectado en su negocio de transporte de metales, el cual competía directamente con el de Chávez. Este hecho fue uno de los motivos que lo llevaron a unirse al movimiento maderista, junto con la insistencia del pastor protestante de Ciudad Guerrero, quien destacaba la situación de injusticia y represión en el estado, aprovechando así su liderazgo y ambición política.

El 19 de noviembre, Orozco se alzó en armas en San Isidro junto a un importante número de seguidores y marchó hacia el destacamento de Ciudad Guerrero, donde demostró su capacidad para organizar a la tropa y llevar a cabo ataques contra un ejército formal. Estos fueron los primeros pasos de Orozco como un líder militar, que eventualmente se convertiría en un destacado caudillo revolucionario. Logró derrotar a los ejércitos porfiristas desplegados en el estado y posteriormente desafiaría a las fuerzas federales bajo el gobierno de Madero.

Gracias por su atención y los espero en la siguiente lectura.

Federico Flores Pérez.

Bibliografía: Friedich Katz. Pancho Villa, vol. 1.

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Imagen: Hermanos Casasola. Pascual Orozco en la toma de Ciudad Juárez, 9 de octubre de 1911.

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