En el imaginario
infantil
los árboles
son amigos
las piedras
resuenan al oído
el colibrí
con su melodía le hace cantar.
y el viento con su soplo empuja el recorrido hacia aquel lindo jardín Entre columpios y flores la alegría brilla en su mirada. El amor nace espontáneo con el azul del cielo y la ternura surge en lo más recóndito de su ser de niño. En cada atardecer hay un motivo para sonreír y compartir lo mas hermoso que hay en su existencia.

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