Las raíces paganas y cristianas del culto a los muertos en Europa

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El recuerdo de los difuntos no deja indiferente a nadie, y los pueblos europeos no iban a dejar de rendir homenajes a sus muertos. El catolicismo se conformó con la fusión de los cultos paganos y la tradición judía de donde deriva, estos cultos los podemos dividir en las principales culturas que habitaron Europa, la grecorromana y la celta que dejaran su marca en la práctica religiosa del cristianismo, desde la celebración de la Pascua, la Navidad y por su puesto el culto a los muertos.

Los romanos le otorgaban a los muertos o lémures grandes poderes que podían afectar la vida de los seres humanos, por lo que se les tenía que mantener apaciguados mediante ofrendas de comida ya sean en los templos particulares o en las tumbas. Los muertos de las familias se les llamaban Manes, que junto con los dioses familiares o Lares se encargaban de salvaguardar la integridad de las familias. En cambio, los lémures que habían tenido una vida desdichada y con grandes resentimientos se transformaban en larvas, espíritus malignos que se encargaban de hace la vida imposible a los vivos mediante enfermedades o con mala fortuna.

Los muertos recibían dos festejos por parte de los romanos, el primero era Lemuria que se celebraba del 9, 11 y 13 de mayo y estaban dedicados a todos los muertos que aprovechaban para regresar a sus hogares donde se les recibía con comida y agua, pero se consideraban días aciagos y se suspendían el culto en los templos y las bodas. La segunda celebración era Feralia o los Días Ferales celebrados del 13 al 21 de febrero, y al igual que Lemuria se consideraban días nefastos y se suspendían los servicios religiosos, siendo los primeros ocho días los destinados para el recuerdo personal de los muertos y terminaba en fiesta mediante un gran banquete.

Los celtas fueron los pueblos predominantes en buena parte de Europa antes de las conquistas romanas y se caracterizaban por tener una forma de vida aldeana, su contacto con la naturaleza les otorgó un vínculo entre los ciclos naturales con su mundo religioso. El fin del otoño y el inicio del invierno era considerado como un punto en que el mundo de los vivos y el de los espíritus se unían en la noche del 31 de octubre conmemorando este hecho en la celebración del Samhain, que al igual que en otras culturas, los vivos se encargaban de agasajar a los muertos y espíritus que estaban de visita, se cree que de ahí sale la costumbre de pedir dulces.

La llegada del cristianismo como religión oficial del imperio romano que era el dominante en Europa supuso un reto para la iglesia de millones de personas que aun seguían con sus cultos paganos, por lo que tuvieron que recurrir a la asimilación de algunos de sus elementos para facilitar la conversión de los gentiles. Había la necesidad de honrar a los mártires que murieron por defender su fe ante los gobiernos paganos, fueron tantas las victimas que se para que no faltara su culto se decide crear el Día de Todos los Santos el primero de noviembre que fue propuesta por el abad de Cluny, Francia, en el siglo XI para conmemora a los Macabeos del Viejo Testamento. Posteriormente la Iglesia católica reconoce la celebración en el siglo XII y queda ratificada por el Concilio de Trento en el siglo XVI debido a su arraigo popular. La cristianización de las zonas donde todavía era fuerte la cultura celta hizo que el Samhain se transformara en el All-hallows-eve o Halloween que tenía el fin de conmemorar a los santos.

Esta celebración se basaba en el culto a las reliquias de los mártires que proliferaban en la Europa cristiana. Las iglesias las sacaban de las catacumbas para que recibieran el culto de los feligreses con el fin de que los santos intercedan ante dios para solucionar los problemas que aquejan a los vivos. Con motivo honrar los objetos de culto, la gente empezó a crear panes y dulces que simulaban las reliquias de los santos y serian bendecidas en la iglesia para ser ofrendadas a los santos en los altares del hogar, tradición de donde saldrá la costumbre novohispana, aunque tuvo el problema de no disponer de reliquias reales durante las primeras décadas de la conquista.

El miedo que despertó en los cristianos de morir sin haber recibido los sacramentos de forma súbita o de tener una segunda oportunidad de pasar la eternidad en el infierno hizo que teológicamente se creara un tercer lugar que sirviera para que las almas tuvieran una segunda oportunidad para poder ir al cielo, ese sería el Purgatorio (que hace unos cuantos años fue desechada de la doctrina católica). Para que el alma del difunto pudiera dejar el Purgatorio, donde sus almas eran torturadas, pero no de tal magnitud como en el Infierno, los devotos tenían que rezar por sus almas para asegurar su rápido ascenso. Según la doctrina, a las almas se les permitía regresar con sus parientes una vez al año, del cual deriva la celebración del Día de los Fieles Difuntos el dos de noviembre.

La peste bubónica jugó un papel importante al dejar impacto por la cantidad de muertes que dejo a su paso. La fragilidad de la vida que dejo en evidencia hizo que los católicos se vieran en la necesidad de integrar a la muerte dentro de sus vidas para recordar que todos son mortales. Es así que la muerte empieza a encontrar su lugar en las manifestaciones artísticas de toda índole, ya sea en la pintura y la escultura persiguiendo a los vivos o con la derrota que sufre con Jesús al resucitar o en manifestaciones populares como las “danzas macabras” donde los participantes simulaban bailar como esqueletos.

Todo este bagaje cultural será transmitido por los españoles cuando lleguen a América en las diversas campañas de conquista, a la que se le sumaran los propios de las regiones que enriquecieron las celebraciones con el folclor autóctono otorgando a cada lugar su toque propio.

Gracias por su atención y los espero en la siguiente lectura

Federico Flores Pérez

Bibliografía:

Alejandro Pradas, Los muertos, el culto privado en Roma, Pagina Revista de Historia

Elsa Malvido, La festividad de Todos Santos, Fieles Difuntos y su altar de muertos en México, del libro La festividad Indígena dedicada a los muertos en México.

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Imagen: La danza macabra o El triunfo de la muerte, Clusone, Italia, 1485

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