La región de los Tuxtlas en el contexto mesoamericano.

Una de las regiones arqueológicamente menos estudiadas es la zona del Istmo que conecta con el Golfo de México y abarca el sur del actual estado de Veracruz. Esta área, conocida por su riqueza en recursos naturales, fue denominada por los mexicas como “Tlalocan” y es conocida hoy como Los Tuxtlas. Antes de la conquista, la región estaba ocupada por dos estados políticos: Teotepec al este y Totocapan-El Pilcayo al oeste.

En cuanto a sus características físicas, Los Tuxtlas se distinguen por sus frondosas selvas tropicales, alimentadas por ríos caudalosos y lagos de considerable tamaño, como el de Catemaco. Sin embargo, el elemento clave para la riqueza de la región fueron los volcanes, cuya actividad volcánica otorgó una gran fertilidad a la tierra. El más importante de estos volcanes es el San Martín Tuxtla, que hasta hace poco más de dos siglos se mantenía activo. Este volcán también sirvió como una gran barrera que limitó el desarrollo de las sociedades mesoamericanas en la región.

Además de su gran potencial agrícola gracias a la fertilidad de sus tierras, Los Tuxtlas ha sido y sigue siendo una región estratégica al formar parte del Istmo de Tehuantepec. Esta ubicación es fundamental para la comunicación entre los océanos Atlántico y Pacífico, así como para conectar el resto de Norteamérica con la península de Yucatán y Centroamérica. Por esta razón, las antiguas potencias mesoamericanas consideraron crucial asegurar el control de esta región para ejercer su influencia hacia el sureste.

Un antecedente significativo es el caso de la cultura olmeca, donde la Sierra de los Tuxtlas formó parte de la “zona nuclear”. En esta región se establecieron dos de las ciudades más importantes de los olmecas: San Lorenzo Tenochtitlan, considerada la primera ciudad olmeca y ubicada al sureste de Los Tuxtlas, y Tres Zapotes, la última capital olmeca. Tres Zapotes sirvió como un eslabón que conectó a los olmecas con las culturas del Clásico del centro-sur veracruzano, como Remojadas y Mixtequilla.

Con el desarrollo de la geopolítica mesoamericana, la región también despertó el interés de la primera gran potencia, Teotihuacan. La estrategia teotihuacana se basó en controlar puntos estratégicos en regiones distantes para mantener su influencia o dominio directo. Ejemplos destacados de esta estrategia incluyen Tingambato en Michoacán, El Grillo en Jalisco, Kaminaljuyú en el altiplano guatemalteco, Tikal en el Petén y Matacapan en Los Tuxtlas, que fue clave para garantizar el control de la ruta en esta región.

De momento, no sabemos cuál fue la verdadera naturaleza de estos enclaves teotihuacanos. En primer lugar, desconocemos qué era exactamente Teotihuacan: si se trataba de un centro religioso, la capital de un reino, o una confederación de pueblos. Sin embargo, lo que es evidente en estos enclaves es la influencia directa de Teotihuacan, lo que sugiere la posibilidad de que la metrópoli tuviera control sobre ellos y que sus representantes pudieran haber residido allí.

Otra posibilidad es que estos enclaves fueran estados asociados a Teotihuacan, manteniendo relaciones en las que lograron emparentarse con las élites metropolitanas. Este escenario podría ejemplificarse con Monte Albán, donde hay evidencia de un estado fuerte que mantenía vínculos estrechos con su par teotihuacano. No se debe descartar la posibilidad de que los comerciantes hayan sido los verdaderos actores detrás de la presencia teotihuacana en tierras lejanas, actuando como intermediarios en la expansión de su influencia.

Matacapan funcionaba como uno de estos enclaves para garantizar los intereses teotihuacanos en la región. Su ubicación estratégica permitía servir como enlace para llegar a las tierras mayas y aprovechar los recursos de la Sierra de los Tuxtlas. Su posición cercana a los grandes ríos como el Papaloapan, el San Juan, y el Coatzacoalcos facilitaba el acceso marítimo, lo que beneficiaba el comercio y la movilización de recursos.

Se sabe, por los materiales recolectados, que Matacapan tuvo dos etapas de ocupación. La primera comenzó en el Preclásico Medio, desde aproximadamente 900 al 600 a.C., cuando era un asentamiento disperso. Posteriormente, entre 600 a.C. y 300 d.C., atravesó un periodo de estancamiento, probablemente debido a una erupción del volcán San Martín.

El periodo de mayor esplendor de Matacapan se dio entre 400 y 700 d.C., coincidiendo con la presencia e influencia teotihuacana en la región. Durante el Preclásico, la población se estima relativamente alta, con una densidad aproximada de 70 habitantes por km², quienes aprovecharon la fertilidad de las tierras para cultivar diversas plantas. Sin embargo, la actividad volcánica del San Martín provocó el despoblamiento de la región, afectando incluso a otros asentamientos como Tres Zapotes.

Con la llegada de los teotihuacanos, Matacapan resurgió literalmente de sus cenizas y comenzó a desarrollarse en torno al barrio teotihuacano. Este barrio se distinguía del resto por la calidad de sus construcciones y cerámica, convirtiéndose en la élite de la región al emplazarse dentro de la zona ceremonial. Mientras tanto, el resto de la población vivía en los alrededores o en aldeas, dedicándose principalmente a la agricultura, ya que sus viviendas contaban con campos de cultivo contiguos.

Durante el periodo teotihuacano, se destacaron dos actividades productivas en Matacapan. La primera fue la especialización en la manufactura de obsidiana, aprovechando el yacimiento cercano de Zaragoza. También se ha encontrado obsidiana proveniente de otras fuentes, como el Cofre de Perote e incluso de Pachuca. La abundancia de obsidiana de Pachuca en Matacapan refleja la alta calidad de la mano de obra en el asentamiento.

La segunda industria importante fue la cerámica. En Matacapan se desarrolló una pasta fina de alta calidad que era muy solicitada por las élites. El centro de esta producción cerámica se encontraba en el pueblo de Comoapan. Esta actividad era de tipo familiar, involucrando a un gran número de ceramistas, y la cerámica producida se convirtió en un objeto de exportación muy valorado.

Gracias por su atención y los espero en la siguiente lectura.

Federico Flores Pérez.

Bibliografía: Ponciano Ortiz Ceballos y Robert S. Stanley. Matacapan. Una ciudad del Clásico y su relación con Teotihuacan.

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Imagen:

– Izquierda: Mapa de la localización de Matacapan en Mesoamerica.

– Derecha: Incensario de Tlaloc, Matacapan, Veracruz, Clasico Temprano.

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