La juventud, la belicosidad y la sexualidad de Tezcatlipoca.

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El dios de la noche posee numerosos atributos que los cronistas del siglo XVI dejaron constancia de la tradición mesoamericana del Posclásico, uno de ellos es el que lo describen como un personaje joven, que nunca envejece, por lo que una de sus advocaciones recibe el nombre de Telpochtli “mancebo” o “el del promontorio oscurecido”(una clara alusión a la pubertad), la cual tenemos noticias que se le rendía culto en lugares como el reino de Tututepec (el cual se le atribuye su introducción junto al culto de Iztapapálotl a los toltecas), en Azcapotzalco y en Tianguismanalco en Puebla, de este último su culto se sincretiza para dar lugar al patronazgo de San Juan Bautista, pero principalmente seria asociado con el culto a Jesús. Se sabe que Telpochtli era una de las deidades protectoras de los adolescentes, cuyo culto tenía que ver con la promoción de la abstinencia sexual en pleno periodo de su despertar para evitar la pérdida temprana de su energía vital, asociándose con el vigor y la eterna juventud como uno de los motores de la dinámica del mundo, mismo que serviría para hacer alusión a la faceta guerrera de Tezcatlipoca, Yáotl, por estas razones no es de extrañarse que Tezcatlipoca sea el patrón del Telpochcalli.

Muestra de esto lo tenemos en la parafernalia religiosa atribuida a la guerra, donde los guerreros que capturaron prisioneros para llevarlos al sacrificio recibían el titulo honorifico de Telpochtli, ya que gracias a esta vitalidad pudo cumplir con su responsabilidad de alimentar a los dioses y a su vez tanto el cómo el tlatoani como figura ejecutora recibían la energía vital del sacrificado revitalizándose en el proceso. La asociación de Tezcatlipoca con la juventud y el deseo sexual podemos verla en muchos relatos de la época, uno de los que más destaca es el de Tohuenyo, un joven huasteco que llega a Tula a vender chiles desnudo, quien fue visto por la princesa y despierta en ella un deseo imparable, por lo que este amor prohibido seria parte del plan de Tezcatlipoca para sellar la destrucción de Tula y asestarle un duro golpe a Quetzalcóatl.

La presencia de Tezcatlipoca como deidad de la guerra bajo la advocación de Yáotl “enemigo”, tiene una amplia presencia en la cultura bélica del centro de México, siendo usual que la fiesta del Panquetzaliztli que los mexicas la dedican a Huitzilopochtli, en otras ciudades como Chalco sea para el culto de Tezcatlipoca, incluso en algunos poemas dedicados a Huitzilopochtli hay referencias que pueden confundirse con la del mismo dios de la noche. A esto hay que sumarle que hay muchas más referencias donde los cronistas escriben que el dios de los mexicas se referían a uno de los numerosos nombres de Tezcatlipoca como Mexitle o que uno de los nombres de Huitzilopochtli es Huitznahua Yáotl “el enemigo del sur” nos indica que la deidad de la guerra mexica era una de las advocaciones de Tezcatlipoca. El alcance de la presencia de Tezcatlipoca aumenta si contamos con la relación que tiene con otras deidades, como es el caso del dios de la tierra Xipe Tótec quien dentro de sus nombres lo podemos identificar como Tlatlauhqui Tezcatlipoca y se le conociese como uno de los promotores de la guerra entre los pueblos, también se le asocia con la juventud, incluso se sabe que los comerciantes se encomendaban a Quetzalcóatl para su protección y durante el ritual a este dios se le nombraba como Yáotl.

En concordancia con este carácter bélico tiene que ver el papel de Tezcatlipoca como el que propicia los cambios en el mundo destruyendo el orden establecido, por lo que otro de los títulos que le daban era el de Necoc Yáotl “el enemigo de los dos lados”, por lo que la gente le atribuida el papel de sembrar intrigas entre la gente y provocar con ello pleitos y conflictos para provocar cambios propiciando engaños. Resulta muy revelador la presencia de esta advocación durante los primeros años de la conquista, se sabe que en las primeras rebeliones indígenas estaban dirigidos por los que eran considerados encarnaciones de Tezcatlipoca, incluso se sabe que las que tuvieron un mayor impacto como la Guerra del Mixtón se tienen noticias de como los zacatecos convocaban a Tezcatlipoca para llamarlos a asesinar a los españoles y a los indígenas aliados. Parte de su papel trasgresor del orden lo involucraba directamente con la sexualidad, por lo que era usual que los guerreros tuviesen como recompensa por sus esfuerzos de guerra el darle rienda suelta a su pasión por las mujeres a la manera de recompensa.

El saqueo en las campañas militares era uno de los permisos que les daba Tezcatlipoca los guerreros, por lo que además de bienes materiales como parte del botín también incluía el llevarse mujeres para tenerlos bajo sus servicios, conducta que contraviene a las rígidas reglas morales de los mexicas, pero como ostentaban el papel de guerreros que alimentaban el sol tenían el permiso de pasarlas por alto para con el enemigo. Muchas de las conductas sexuales propiciadas por el culto de Tezcatlipoca caían en lo que en nuestros tiempos consideramos como abusos por parte del hombre hacia la mujer, esto se repetía siguiendo uno de los mitos en los que Yáotl se enamora de la diosa Xochiquétzal, pero ella no le hace caso y mientras dormía en el cerro Tezcatepec duerme con hechizos a su guardia y se roba a la diosa que para ese momento era la esposa de Tlaloc. Los mexicas llegaron a repetir esta clase de relatos mitológicos en el juego geopolítico para ganarse el favor del dios, tenemos el caso del tlatoani Huiztilíhuitl quien le solicita al señor de Cuauhnáhuac que le diese en matrimonio a una de sus hijas de nombre Miahuaxihuitl, de esta relación prohibida surge una leyenda donde se dice que por consejo de Tezcatlipoca le ordena hacer una lanza de caña donde llevase adentro una piedra de jade, la lanza al palacio y la princesa lo coje y descubre la piedra, la cual se traga y queda embarazada milagrosamente del siguiente tlatoani Moctezuma Ilhuicamina.

Gracias por su atención y los espero en la siguiente lectura.

Federico Flores Pérez.

Bibliografía: Guilhem Olivier. Tezcatlipoca. Burlas y metamorfosis de un dios azteca.

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Imagen: Xochiquetzal siendo profanada por un sacerdote. Códice Borgia, pág. 59, cultura Mixteca-Puebla.

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