A pesar de las deficiencias que tuvo la colonización española de América, se debe admitir que, a pesar de estos problemas, lograron mantener un saldo positivo en cuanto a la defensa de sus posesiones frente a sus rivales europeos. Sin embargo, esto no evitó que dejaran huecos importantes en zonas como el Caribe, que sirvieron como puntos de establecimiento para sus competidores. Por ejemplo, Saint Dominique para Francia, Curazao y Guyana para Holanda, y Barbados y otras islas para Inglaterra.
Hacia mediados del siglo XVII, el contexto político inglés comenzó a tornarse ríspido debido a la disputa por el poder entre el rey Carlos I, que pretendía implantar el absolutismo contra el Parlamento. Este organismo legislativo, donde tenían representación tanto los nobles como el pueblo, servía de contrapeso al poder real. Esta situación desembocó en una guerra civil desde 1642 hasta 1649, donde los parlamentarios dirigidos por Oliver Cromwell derrotaron a los realistas, llegando a capturar a Carlos I y ordenando su ejecución.
Con esto, Gran Bretaña se convirtió en una «república» presidida por Cromwell, quien ocupó el puesto de «Lord Protector» con poderes dictatoriales, sometiendo a otros reinos como Irlanda y Escocia. Movido por su fanatismo puritano, Cromwell decidió ir a la guerra contra España y tratar de disputarle sus dominios en América.
Para lograrlo, Cromwell puso fin a los conflictos con sus vecinos, como la guerra contra Holanda (1652-1654), firmó un tratado de comercio con Portugal y formó una alianza con Francia. A partir de agosto de 1654, comenzó a planear, junto con comerciantes de Londres, la formación de una expedición cuyo objetivo era conquistar una de las islas de las Antillas Mayores para usarla como base para enviar expediciones de conquista hacia la Nueva España o Tierra Firme (los territorios de Colombia y Venezuela).
Se conformó una armada de 38 navíos que zarpó del puerto de Portsmouth en Navidad, dirigida por el almirante sir William Penn y acompañada por una fuerza de 3,000 veteranos de la guerra civil bajo el mando del general Robert Venables. Esta empresa, bautizada como «The Western Design», tenía como primer destino llegar a su base en Barbados y desde allí obtener más hombres y naves, llegando a finales de enero de 1655. Inicialmente, el objetivo de la expedición era la isla La Española para capturar el puerto de Santo Domingo, que era el primer establecimiento español y debía servir como un golpe moral. Sin embargo, decidieron hacer una escala en su base de Saint Kitts y Nevis para reclutar más voluntarios. La escuadra apareció frente a la ciudad dominicana el 23 de abril.
Según las estimaciones del gobernador Bernardino de Meneses y Bracamonte, la expedición inglesa estaba conformada por 60 barcos y 9,000 hombres. Desembarcaron en Jaina para luego dirigirse a Santo Domingo, que se encontraba a 100 km de distancia. Sin embargo, los ingleses no pudieron soportar las penurias del clima cálido y comenzaron a enfermar debido a la falta de agua potable y alimentos. Cuando llegaron a las murallas de la ciudad, solo pudieron mantener el asedio durante 3 días. El saldo fue de 600 muertos y 1000 soldados heridos o capturados por los españoles. El propio general Venables quedó enfermo durante seis semanas. Destacaron las defensas locales que enfrentaron a los ingleses mediante emboscadas, especialmente las acciones del capitán Alvaro Garavito y el alférez Antonio Hernández de Cuéllar.
En muestra de agradecimiento, el rey Felipe IV emitió una real cédula a finales del año para que en la ciudad de Santo Domingo se celebrara cada año la derrota de los ingleses y se repartieran 500 pesos entre todos los pobres de la ciudad. Mientras tanto, Penn y Venables se vieron obligados a no regresar con las manos vacías ante Cromwell, eligiendo Jamaica como objetivo.
Para entonces, la isla de Jamaica era una posesión patrimonial de la familia de Cristóbal Colón, quien llegó allí en mayo de 1494. Sin embargo, debido a que las expediciones demostraron que los territorios descubiertos eran mucho más extensos que las islas, no podían permitir que Colón y su familia heredaran el título de virrey originalmente pactado en los acuerdos. En compensación, se creó el llamado Ducado de Veragua, que consistía en el territorio de Panamá y la isla de Jamaica, hacia 1537.
Como la familia Colón no había logrado sacar provecho del territorio, en 1556 decidieron devolver Panamá a la corona a cambio de recibir una renta anual de 17,000 ducados. Sin embargo, esta disputa hizo que Jamaica quedara como un territorio sin importancia y fuera excluida de las redes comerciales hispanas. Incluso 11 años antes de la conquista inglesa, fue visitada por el doctor Alonso de Espinosa Centero, quien escribió al rey Felipe IV para destacar la riqueza de los recursos de la isla y cómo su falta de defensas la hacía susceptible a una invasión.
Según el testimonio de Espinosa, el duque de Veragua había dejado al territorio casi a su suerte, obteniendo ingresos únicamente de la producción ganadera de pieles, la siembra y procesamiento de la caña de azúcar, y el cobro de impuestos a las naves provenientes de Sevilla. Además, tenía el problema de contar con poca población indígena y africana, y estaba relegada en cuanto a la presencia de la armada, que se ocupaba de vigilar la ruta entre Cuba y Santo Domingo.
Al ser Jamaica un bien privado, quedó fuera del sistema defensivo implementado por Felipe II y diseñado por el arquitecto militar Bautista Antonelli. Solo tenían a su disposición dos fuertes de madera, uno en el puerto de Santa Ana al norte y otro en el sur en el puerto de Caguaya. La capital era Santiago de la Vega, habitada por 400 españoles y más de 2,000 africanos y mulatos, quienes vivían en la zozobra ante el avance de las invasiones en las Antillas Menores y la falta de defensas ante ellas.
Se tiene constancia de que Santiago de la Vega ya había sido atacada por incursiones piratas. La primera ocurrió en 1640 con una expedición de 400 hombres que causaron un gran daño, y en 1643 llegó una expedición de 1,300 hombres que saquearon la ciudad durante una semana. En ambos casos, la ausencia de fuerzas españolas para su defensa fue evidente. A pesar de las advertencias de Espinosa, ni Felipe IV ni sus consejeros tomaron en cuenta sus palabras y mantuvieron a Jamaica en el abandono. Esta decisión tendría grandes consecuencias en el equilibrio de poder en el Caribe, y los ingleses estaban dispuestos a ocuparla.
Gracias por su atención y los espero en la siguiente lectura.
Federico Flores Pérez.
Bibliografía: Rafal Reichert. La pérdida de la isla de Jamaica por la Corona española y los intentos por recuperarla durante los años 1655-1660, de la revista Ulúa no. 14.
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Imagen:
Izquierda: Robert Walker. Oliver Cromwell, 1649.
Derecha: Giacomo Gastaldi. Isla de Nueva Cuba (con islas Caiman y Jamaica), 1548.



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