La gesta de la literatura mexicana.

Durante el siglo XVIII, el sector intelectual comenzó a distanciarse del ámbito religioso en el que había estado durante dos siglos, para adentrarse en temas más terrenales. Este cambio se reflejó especialmente en la literatura, con la creación de las primeras novelas, y en la exploración de temas que buscaban comprender el entorno y fortalecer la identidad novohispana. Surgieron también los «teatros», donde se recopilaban descripciones urbanas, historias y otros relatos, y bajo la influencia europea se desarrolló el periodismo a través de las gacetas. La primera de ellas fue la «Gazeta Mexicana», fundada por José Ignacio Castorena y Ursúa en 1722, inspirada en la «Gaceta de Madrid». Estas gacetas narraban las principales noticias de la sociedad, novedades editoriales y artículos de opinión, concebidos para una lectura ágil y proporcionando una amplia cobertura informativa de varias ciudades novohispanas.

En su primera etapa, la «Gazeta Mexicana» fue dirigida por Castorena y Ursúa hasta 1728, cuando fue retomada por Juan Francisco Sahagún de Arévalo, quien la publicó hasta 1740, sumando 146 números. Posteriormente, el título cambió a «Mercurio de México», publicando otros 12 números hasta 1742. En esta nueva etapa, se agregaron semblanzas tanto de los virreyes como de los emperadores mexicas, además de una sección de entretenimiento con enigmas o adivinanzas en verso.

Con el creciente interés por temas científicos e históricos en la segunda mitad del siglo XVIII, la producción de gacetas se enfocó en estos objetivos. Un ejemplo destacado fue el trabajo del sabio José Antonio Alzate, quien se dedicó a la divulgación del conocimiento científico desde 1768 hasta 1795 a través de varios títulos, combinando los últimos avances científicos con conocimientos históricos. José Ignacio Bartolache también siguió este ejemplo con su obra «Mercurio volante», donde además añadió información médica.

Otra gaceta relevante y de larga existencia fue la «Gaceta de México» o «Compendio de noticias de la Nueva España» de Manuel Antonio Valdés, publicada desde 1784 hasta 1801 en 533 números distribuidos en diez volúmenes. Esta gaceta se destacó por ofrecer información variada sobre eventos en distintos lugares del virreinato, resaltando la importancia de registrarlos para su conocimiento histórico, además de incluir divulgación científica e histórica.

Durante la crisis política en Europa, el gobierno virreinal se convirtió en un actor importante en la divulgación de noticias y en la censura de temas sensibles. Transformó la «Gaceta de México» en la «Gaceta del Gobierno de México», convirtiéndola en fuente oficial y eliminando temas políticos debido a la agitación social. Aunque surgieron algunos proyectos en ese tono, como el de José Joaquín Fernández de Lizardi, quien publicó de 1812 a 1814 «El Pensador Mexicano», exponiendo artículos de opinión muy críticos hacia el gobierno virreinal.

El impacto que tuvo Carlos de Sigüenza y Góngora al fomentar en la sociedad novohispana el interés por el pasado prehispánico generó a lo largo de los años una serie de seguidores que continuaron con esta tarea. Sin embargo, debido a las características sociales de la época, estas investigaciones estuvieron marcadas por un fuerte sesgo cristiano, donde se criticaba el «salvajismo» de las culturas prehispánicas y se desarrollaban teorías que sugerían una posible influencia cristiana anterior a la conquista.

Dado que el centro de la vida intelectual siempre fue la Ciudad de México y la información disponible se limitaba a los pueblos de la cuenca, las investigaciones criollas se centraron en gran medida en la cultura mexica, ignorando el resto de las provincias. Un primer intento en este sentido fue la obra de Mariano Fernández de Echeverría y Veytia, quien comenzó a escribir en 1750 la «Historia antigua de México», donde intentó conciliar el relato bíblico con las crónicas de los frailes para encajar a los americanos en esta concepción que consideraba la Biblia como una fuente histórica verídica. Fernández de Echeverría y Veytia se basó principalmente en Fernando Alva Ixtlilxóchitl para respaldar su tesis.

En 1778, el fraile malagueño José Joaquín Granados y Gálvez, con su obra «Tardes americanas», ofreció una revalorización positiva tanto del pasado mexica como del purépecha. Esta revalorización se vio reforzada con los descubrimientos en la Plaza Mayor en 1790, como la Piedra del Sol y la Coatlicue, lo que motivó a figuras como Alzate y Antonio León y Gama a investigar el patrimonio arqueológico en varias gacetas y libros.

En este contexto de revisión identitaria desde una perspectiva ilustrada, surgieron los aportes de los jesuitas exiliados a partir de 1767 por Carlos III mediante su decreto de expulsión. Este exilio dejó a 678 jesuitas en Europa, quienes estaban a cargo de misiones y colegios y se vieron en una situación difícil. De estos, 464 eran criollos y fueron enviados a los Estados Pontificios, donde comenzaron una labor de recopilación de información y experiencias sobre su patria desposeída.

Uno de los autores más destacados fue Francisco Javier Clavijero, quien escribió su «Historia antigua de México» entre 1780 y 1781. Esta obra tuvo una amplia difusión en Europa y se destacó por su investigación en códices coloniales y prehispánicos, su representación del nacionalismo criollo de la época y su defensa de varios pensadores ilustrados europeos que consideraban a lo americano como inherentemente inferior. Otros destacados fueron Pedro José Márquez, quien equiparaba el legado prehispánico con el mundo clásico para mostrarlo como una «alta civilización», y Andrés Cavo, autor de los «Anales de la Ciudad de México», que tenía un fuerte sentido patriótico al velar tanto por el legado indígena como por el de los frailes. Además, figuras como Francisco Xavier Alegre, Rafael Zelis y otros, a través de sus obras, contribuyeron a dar a conocer la realidad de la Nueva España.

En el contexto de la larga tradición literaria novohispana que generó a lo largo de los años diversas obras, surgió en el siglo XVIII la necesidad de crear compilaciones literarias conocidas como «bibliotecas», las cuales registraban la vida y obra de los escritores que habían vivido en el reino. La primera de estas bibliotecas fue redactada por Juan José de Eguiara y Eguren, quien dejó incompleta la «Bibliotheca Mexicana», una extensa recopilación que abarcaba diferentes provincias y que buscaba dejar constancia de los sabios que habían habitado el territorio. Eguiara y Eguren se basó en las obras «Bibliotecas» de Antonio de León Pinelo y Nicolás Antonio para realizar su trabajo, y esta biblioteca fue una de las primeras referencias a personajes como Sigüenza y sor Juana Inés de la Cruz. La obra de Eguiara y Eguren reflejó el pensamiento de la época, que llamaba a los intelectuales a estudiar en Europa debido a la percepción de que en América no había nada digno, destacando especialmente por su revisión del trabajo de Sigüenza y sus estudios sobre las fuentes indígenas. Aunque la obra de Eguiara y Eguren constaba de un solo volumen, fue continuada por José Mariano Beristáin y Souza con su obra «Bibliotheca Hispano-Americana Septentrional», publicada en tres volúmenes entre 1816 y 1821. Beristáin reivindicaba el orgullo novohispano en su obra, pero también adoptaba una actitud crítica hacia los movimientos independentistas, dejando en claro la importancia de España en América y su papel fundamental en la existencia de los reinos.

Gracias por su atención y los espero en la siguiente lectura.

Federico Flores Pérez.

Bibliografía: Antonio Rubial. Entre la dependencia y la autonomía. La literatura colonial en castellano, del libro Literatura. Historia ilustrada de México.

Para más contenido histórico o para opinar del tema, visita la página de Facebook: https://www.facebook.com/profile.php?id=100064319310794

Si te gustan los artículos, leer mas de los publicados en el blog y apoyar al proyecto, vuélvete un asociado en la cuenta de Patreon: https://www.patreon.com/user?u=80095737

Únete a Arthii para conocer a mas creadores de contenido siguiendo este enlace: https://www.arthii.com?ref=antroposfera

Imagen:

Izquierda: Marco Antonio Valdes. Gazetas de Mexico. Compendio de noticias de la Nueva España, 1784.

Derecha: Jose Joaquin Fernandez de Lizardi. El Pensador Mexicano. Martes 1 de noviembre de 1814.

Respuestas