La evolución artística de la región de Occidente: Chupícuaro y las Tumbas de Tiro.

Heredera de las tradiciones de Capacha y El Opeño, surgió en la región limítrofe de los actuales estados de Michoacán y Guanajuato la cultura cerámica de Chupícuaro, que adoptó los diseños geométricos de sus predecesores. Aportaron una innovación significativa al integrar la pintura de engobe, que añadía colorido a sus cerámicas en tonos rojizos, crema y negro.

El sitio de Chupícuaro estaba ubicado cerca del Lago de Cuitzeo y tuvo su apogeo entre los años 650 a.C. y 100 d.C. Aunque el sitio fue inundado en 1949 debido a la construcción de la Presa Solís en Guanajuato, se realizaron campañas de rescate arqueológico que permitieron recolectar una gran cantidad de información.

Los patrones geométricos de Chupícuaro, caracterizados por líneas curvas y zigzagueantes, influyeron en sitios lejanos como Cuicuilco, Cerro de la Cruz en Querétaro y la región Puebla-Tlaxcala. A pesar de su desaparición en el periodo Clásico, su legado cultural continuó en tradiciones posteriores como:

La fase Mixtlán (100 a.C. – 300 d.C.)

Acámbaro (400 – 150 a.C.)

Loma Alta (150 a.C. – 350 d.C.)

La fase Loma Alta fue especialmente importante, ya que sirvió como base para el desarrollo de la cultura de Chalchihuites, que tuvo repercusiones en las culturas aldeanas como Hohokam de Oasisamérica. Además, dejó una herencia tardía en la cultura purépecha, evidenciando la persistencia e influencia de Chupícuaro a lo largo del tiempo.

chupicuaro 1

Más al Occidente, y siguiendo el legado de Capacha y El Opeño en cuanto a la tradición funeraria, diferentes pueblos desarrollaron lo que se conoce como las culturas de las Tumbas de Tiro. Estas culturas recibieron su nombre por la costumbre de crear cámaras funerarias excavadas en terrenos de tepetate, que se comunicaban al exterior mediante tiros o pozos que podían medir desde un metro hasta los 22 metros de profundidad.

Al igual que sus predecesores, esta manifestación cultural mantiene una estrecha relación con las culturas de Colombia y Ecuador, lo que es testimonio de una continuidad cultural entre el Occidente de Mesoamérica y los pueblos sudamericanos, probablemente facilitada por rutas de comunicación marítimas.

A diferencia de Capacha, que prefería la manufactura de vasijas excéntricas con forma de calabaza, las culturas de las Tumbas de Tiro adoptaron una tendencia más cercana al naturalismo de El Opeño, optando por la creación de figuras huecas que permitían una mayor libertad plástica. Esta expresión artística y funeraria se arraigó entre los años 300 a.C. y 600 d.C., marcando un largo periodo de desarrollo cultural y artístico en la región.

Esta tradición se divide en al menos 18 modalidades estilísticas que se agrupan en seis estilos principales:

Comala de Colima.

Tuxcacuesco-Ortices, que abarca Colima y el sur de Jalisco.

Ameca-Eztatlán, ubicado en el altiplano jalisciense.

San Sebastián, al oeste de Jalisco y sureste de Nayarit.

Ixtlán del Río, para la zona central de Nayarit.

Lagunillas, que cubre el centro-norte de Nayarit y el norte de Jalisco.

Existen variaciones en cuanto al color de las piezas producidas, teniendo como base el color bayo (beige). Estas variaciones incluyen:

Monocromía en Colima.

Bicromía en Jalisco.

Uso tanto del color crema como del negro en Nayarit.

A pesar de estas diferencias cromáticas, todas estas culturas compartían un interés común por representar con detalle las características de las personas de la época. Gracias a estas representaciones, es posible rastrear aspectos como la vestimenta, atavíos, peinados, tatuajes, y rasgos físicos. Además, estas figuras también ofrecen información única sobre las enfermedades, discapacidades, y dolencias que afectaban a las personas, lo cual proporciona un nivel de detalle y contexto sobre la vida de estas sociedades que pocas otras regiones culturales ofrecen.

Si bien algunos estilos de la Tradición de las Tumbas de Tiro se inclinan hacia el naturalismo, otros optaron por la abstracción, lo que no impide obtener valiosos datos sobre las poblaciones de la época. Estos estilos abstractos presentan geometrizaciones de la figura humana o exageraciones de ciertas partes del cuerpo, lo que añade un enfoque más artístico. Un buen ejemplo de esto es el estilo San Sebastián, donde estas exageraciones dotan a las figuras de un carácter estético único.

Por otro lado, el estilo Ixtlán del Río destaca por su capacidad de abstracción, con un enfoque especial en las expresiones faciales. Estas figuras se distinguen por sus rasgos exagerados que les otorgan un tono caricaturesco.

El nivel de detalle logrado en la Tradición de las Tumbas de Tiro es tan profundo que incluso han llegado hasta nosotros maquetas de edificios de la época. Estas piezas nos proporcionan una visión detallada de cómo eran las casas, palacios, juegos de pelota, y edificios religiosos, así como de su función en la vida cotidiana de los habitantes de estas sociedades.

Debido al desinterés en el trabajo arqueológico en la región, los centros ceremoniales asociados con la Tradición de las Tumbas de Tiro fueron relegados durante décadas por los grandes proyectos de investigación y restauración del gobierno. Sin embargo, el trabajo de Phil Weigand en el sitio de Guachimontones en Teuchitlán y otros lugares de la región ha sido crucial para delinear la tradición arquitectónica vinculada a esta manifestación cultural.

Al igual que en la cerámica, la arquitectura de esta tradición presenta diferencias notables con el resto de Mesoamérica. Una de sus características más distintivas es la construcción de estructuras piramidales con formas troncocónicas, lo que dictaba la disposición del resto de los templos en una distribución concéntrica. A este tipo de disposición se le denomina coloquialmente como guachimontones.

Se teoriza que esta peculiar configuración arquitectónica podría estar asociada con ceremonias rituales como el Palo Volador, ya que las estructuras troncocónicas podrían haber servido como base para el poste central de dicha ceremonia.

A partir del 600 d.C., la región del Occidente de México comenzó a perder gran parte de su originalidad cultural y se alineó progresivamente con las tradiciones predominantes en Mesoamérica. Esta transición estuvo influenciada por la creciente presencia de elementos mesoamericanos, marcada principalmente por una incipiente influencia de Teotihuacan. Es posible que dicha influencia fuera resultado de la caída de Teotihuacan y la posterior migración de sus habitantes o de sus élites hacia el Occidente.

Este proceso resultó en una pérdida de la plasticidad artística que había caracterizado a las culturas de la región, para seguir los cánones abstractos que predominaban en el centro de México. Los cambios también se reflejaron en la arquitectura ceremonial, donde se abandonó la distribución circular de los templos y pirámides, característica de los guachimontones, en favor de una planificación ortogonal con basamentos rectangulares, más alineada con la tradición mesoamericana clásica. Ejemplos de esta evolución arquitectónica se pueden observar en sitios como El Ixtépete en Jalisco, El Chanal en Colima, y Tingambato en Michoacán.

Con el tiempo, estas regiones terminaron por integrarse plenamente en la dinámica cultural mesoamericana de los últimos siglos precoloniales, adoptando tanto sus formas artísticas como sus modelos constructivos y ceremoniales.

Gracias por su atención y los espero en la siguiente lectura

Federico Flores Pérez

Bibliografía: Verónica Hernández Diaz. Las formas del arte en el antiguo Occidente, del libro Miradas renovadas al Occidente indígena de México.

Para más contenido histórico o para opinar del tema, visita la página de Facebook: https://www.facebook.com/profile.php?id=100064319310794

Si te gustan los artículos, leer mas de los publicados en el blog y apoyar al proyecto, vuélvete un asociado en la cuenta de Patreon: https://www.patreon.com/user?u=80095737

Únete a Arthii para conocer a mas creadores de contenido siguiendo este enlace: https://www.arthii.com?ref=antroposfera 

Imagen: Reconstrucción de una tumba de tiro con su ofrenda. Museo Regional de Nayarit.

tumba tiro

Respuestas