A mediados de 1531, Francisco de Montejo se encontraba en la recién fundada Salamanca de Campeche cuando recibió a la expedición de Alonso de Ávila, que había escapado milagrosamente de Chetumal. Ávila y sus hombres lograron llegar a Puerto Caballos en Honduras, desde donde unos barcos los llevaron de vuelta a Campeche. Sin embargo, la llegada de los sobrevivientes no fue bien recibida por los mayas.
Los señoríos de Can Pech y Ah Canul habían aceptado el vasallaje a Montejo con la esperanza de que esto les permitiría enfrentarse a sus enemigos. En lugar de recibir los beneficios esperados, se les impuso una carga de tributos para el mantenimiento de las tropas españolas. Además, fueron obligados a trabajar como mano de obra en la construcción de edificios y como servidumbre, a cambio de solo promesas de bienestar y protección por parte del rey, junto con las primeras prédicas del cristianismo.
Esta falta de beneficios concretos hizo que los habitantes de los cuchcabalob (señoríos) se mostraran cada vez más irritados por la presencia española. Empezaron a conspirar para abandonarlos a su suerte cuando estuvieran en una posición de debilidad. La oportunidad para actuar se presentó con la enemistad de los españoles hacia el halach uinic de Sotuta, Nachi Cocom, quien estaba preparando a su ejército para enfrentarse a los conquistadores.
El 11 de junio de 1531, Francisco de Montejo enfrentó con su centenar de soldados a un ejército de coalición formado por varios señoríos del occidente de Yucatán en la llamada Batalla de San Bernabé. La táctica de los mayas consistía en capturar a Montejo, creyendo que su captura provocaría la caída del frente español. Aunque lograron aislarlo y sujetarlo, no lo mataron en el acto, ya que querían llevarlo como prisionero. Esto le dio la oportunidad a los expedicionarios de rescatarlo. Con la ventaja de las armas de fuego y los caballos, los españoles lograron derrotar a los guerreros mayas.
Esta victoria permitió a Montejo pasar a la ofensiva. Organizó grupos armados para atacar a las poblaciones vecinas, reafirmando su dominio en la región. Esto llevó al sometimiento de los señoríos de Can Pech y Ah Canul, y consolidó su ventaja con el establecimiento de una ruta naval que los comunicaba con Tabasco, lo que les permitió obtener refuerzos de 200 soldados.
Hacia mediados de 1532, Montejo ya tenía el control de Campeche y comenzó a organizar las expediciones para la conquista de la península de Yucatán. Puso al mando a su hijo, Francisco de Montejo el Mozo, con una fuerza de 150 hombres, mientras él permanecía en el puerto con una pequeña comitiva.
A pesar de la gran desventaja numérica de los expedicionarios, Francisco de Montejo confiaba en que la superioridad tecnológica de sus tropas podría hacer que los señoríos mayas lo vieran como una fuerza necesaria para acabar con sus enemigos. Con esta idea, Montejo planeaba reducir las acciones militares en favor de la diplomacia, con el objetivo de conformar una red de alianzas que le permitiera concentrarse únicamente en derrotar a los rivales más peligrosos.
Por su parte, Francisco de Montejo el Mozo dirigió su expedición hacia la costa norte de la península de Yucatán. Al llegar, el cuchcabal de Ceh Pech los recibió en Motul, solicitando su ayuda para enfrentar a su rival, Ah Kin Chel, quien se había asentado en Tecoh, una ciudad con fama de ser grande y poderosa. A pesar de los posibles peligros, la expedición de El Mozo fue recibida cordialmente por el halach huinic de Tecoh, quien se mostró dispuesto a unirse a la alianza con los españoles para combatir a los señoríos de Sotuta y Cupul.
Durante las negociaciones, El Mozo expresó al halach huinic sus intenciones de fundar una villa española en el interior de la península y su necesidad de encontrar un lugar adecuado para establecerse. Fue entonces cuando le revelaron la existencia de Chichén Itzá, una ciudad que para entonces estaba abandonada pero aún pertenecía al señorío de Cupul. La fama y la devoción que la ciudad seguía suscitando entre los mayas motivaron a El Mozo a considerar Chichén Itzá como el lugar ideal para establecerse y comenzar la colonización.
Así fue como Francisco de Montejo el Mozo inició su viaje hacia Chichén Itzá, acompañado por sus aliados de Ceh Pech y Ah Kin Pech. Durante el trayecto, fueron recibidos con hostilidad por parte de las poblaciones de Cupul, aunque no por las fuerzas principales del cuchcabal. Esto les permitió hacer algunas escalas en Sotuta, Tases, Chikinchel y Ecab antes de llegar a la afamada ciudad.
Al llegar a Chichén Itzá, fueron recibidos por el batab Nacon Cupul. Tras explorar las ruinas, El Mozo determinó que el lugar cumplía con todos los requisitos necesarios para fundar una ciudad, como la disponibilidad de agua, alimentos, una red de caminos, y una gran cantidad de material de construcción proveniente de las ruinas. Con base en estas observaciones, tomó la decisión de fundar la Ciudad Real de Chichén Itzá.
El Mozo procedió a realizar los trabajos de repartimiento de solares y a construir algunas estructuras para despachar el gobierno. También ordenó la exploración de los alrededores, sin encontrar resistencia alguna. Esta aparente tranquilidad llevó a los españoles a confiarse en su situación. Con el sometimiento de Champotón, Campeche y Ah Canul al occidente, la sumisión alcanzada por Alonso de Ávila en Acalan, así como los tratos alcanzados por él y el reconocimiento de los señoríos de Ecab, Cozumel y Chikinchel, creían estar cerca de lograr el dominio total de la península de Yucatán.
Con estas circunstancias, Francisco de Montejo el Mozo comenzó a organizar el sistema de encomiendas en los alrededores de Chichén Itzá. Sin embargo, rápidamente comenzaron a surgir problemas debido a la naturaleza asimétrica de la relación de sumisión a los españoles. Los mayas no recibían ningún beneficio tangible a cambio de su sometimiento, lo que generó un creciente descontento. Además, algunos soldados españoles, movidos por la ambición, despojaban a los mayas de las pocas joyas de oro que poseían, lo que agravó aún más la situación, ya que los mayas solo producían maíz y frijol, lo cual no satisfacía las expectativas de los conquistadores.
Este descontento llevó a que los mayas de Chichén Itzá se rebelaran contra Montejo. En un intento de asesinato, el jefe Nacon Cupul estuvo cerca de acabar con la vida de Montejo. Sin embargo, Montejo logró evitar su muerte y sus hombres interceptaron y mataron a Nacon Cupul. A pesar de esto, la rebelión se extendió y el resto de las poblaciones de Cupul se unieron con la intención de expulsar a los españoles.
Enfrentando esta creciente oposición, El Mozo pidió apoyo a sus aliados de Ceh Pech y Ah Kin Pech, solicitándoles provisiones. Sin embargo, al estar rodeados de enemigos, cumplir con esta tarea resultó imposible. Desesperado, Montejo ordenó realizar correrías sobre los pueblos encomenderos para despojarlos de los tributos y así poder sobrevivir. Esta acción solo incrementó la animosidad hacia los españoles, y como resultado, más cuchcabalob se unieron para derrotarlos, aumentando la presión sobre los conquistadores y poniendo en peligro su dominio en la región.
Gracias por su atención y los espero en la siguiente lectura.
Federico Flores Pérez.
Bibliografía: Guillermo Goñi. Las conquistas de México y Yucatán.
Para más contenido histórico o para opinar del tema, visita la página de Facebook: https://www.facebook.com/profile.php?id=100064319310794
Si te gustan los artículos, leer mas de los publicados en el blog y apoyar al proyecto, vuélvete un asociado en la cuenta de Patreon: https://www.patreon.com/user?u=80095737
Únete a Arthii para conocer a mas creadores de contenido siguiendo este enlace: https://www.arthii.com?ref=antroposfera
Imagen: Frederick Catherwood. Teocalli en Chichen Itza, 1839-1840.



[…] La campaña de Montejo “El Mozo” sobre Yucatán. […]