La acérrima rivalidad entre Tikal y Calakmul

Las Tierras Bajas Mayas se distinguieron por el dinamismo político constante entre sus ciudades-estado. Estas interacciones variaban desde alianzas y sumisión hasta rivalidades intensas entre las dinastías gobernantes. En diferentes periodos, la región experimentó una alta beligerancia, convirtiendo la guerra en una característica común.

En este contexto, la política maya alcanzó un grado significativo de polarización, con dos superpotencias dominantes: Calakmul y Tikal. Esta dualidad obligaba a otros reinos, como Copán, Yaxchilán, Palenque y Caracol, a elegir con cuál aliarse, lo que inevitablemente los involucraba en la prolongada lucha por el poder entre estos dos grandes centros.

Entre los hallazgos arqueológicos más relevantes, se encuentra una estela fechada en el año 292 d.C. que proporciona información clave sobre Tikal. Por medio de su iconografía, se identifica a su primer gobernante, Siyaj Chan Kʼawiil I, quien sentó las bases del poderío de la ciudad. Sus sucesores consolidaron la influencia de Tikal mediante redes comerciales activas, que abarcaron desde los reinos vecinos y las tierras altas de Guatemala hasta los pueblos del centro de México, fortaleciendo su posición estratégica y económica en la región.

Estas relaciones marcaron un punto de inflexión en la vida política de Tikal. En el año 378 d.C., se registró la muerte del rey Chak Tok Ich’aak I, coincidiendo con la llegada de un importante militar llamado Siyak K’akʼ, y el inmediato ascenso al trono de Yax Nuun Ayiin. Los registros en vasijas y el notable influjo cultural en Tikal sugieren la intervención directa de Teotihuacan, la superpotencia de la Cuenca de México, que logró imponer a gobernantes afines a sus intereses.

La figura de Siyak K’akʼ no se limitó a Tikal. Registros en estelas evidencian su actividad en otras ciudades como Uaxactún, Río Azul, Bejucal e incluso Copán. En todos estos lugares, se le asocia con cambios dinásticos que consolidaron la influencia y supremacía teotihuacana en la región.

El poder alcanzado por Siyak K’akʼ también se reflejó en su vínculo con la dinastía de Tikal al casarse con una princesa de esta ciudad. Esto permitió que su hijo, Siyaj Chan Kʼawiil II, ascendiera al trono en el año 411, estableciendo un lazo duradero entre Tikal y Teotihuacan. Esta conexión fortaleció la posición de Tikal en la región, asegurando su protagonismo político y cultural en el período Clásico Temprano.

El declive del poderío de Tikal comenzó a manifestarse durante el reinado de K’an Chitam, del cual se tienen registros de una campaña militar. Sin embargo, esta parece haber sido defensiva más que expansionista, lo que se refleja en la disminución del tamaño y calidad de las estelas producidas en su época.

La pérdida de hegemonía se agravó durante el gobierno de su sucesor, Chaak Tok Ich’aak II, quien enfrentó un conflicto con Yaxchilán. Aunque logró capturar a un miembro de la casa gobernante rival, él mismo fue capturado posteriormente. Según lo descrito en los jeroglíficos de un altar de Toniná, Chaak Tok Ich’aak II murió poco después de su captura, hacia el año 508.

La falta de descendencia masculina apta para reinar sumió a Tikal en una crisis. Para mantener a la familia gobernante en el poder, se nombró como soberana a su hija de solo seis años, mientras el jefe militar Kalomte Balam asumía el control real del reino. Esta decisión desplazó al hijo menor de Chaak Tok Ich’aak II, Waak Chan K’awiil, quien fue enviado al exilio. Permaneció lejos de Tikal durante cerca de 29 años, hasta que finalmente logró recuperar el trono en el año 537, marcando un momento crucial para la estabilidad política de la ciudad-estado.

A pesar de los reveses sufridos, Tikal seguía siendo un actor clave en las relaciones de poder entre las ciudades-estado mayas. Un ejemplo destacado es su interacción con Caracol, ubicada en la actual Belice, una ciudad estratégica debido a su proximidad a las montañas y sus recursos valiosos. Sin embargo, esta relación comenzó a deteriorarse bajo la influencia de Calakmul, que intervino en la región a través de su aliado Naranjo.

En el año 556, la situación escaló en una guerra entre Tikal y Caracol. El apoyo brindado por Calakmul a Caracol resultó decisivo, ya que esta última ganó el conflicto, causando la muerte del rey Waak Chan K’awiil durante la campaña. Como consecuencia, Tikal perdió su preeminencia en la región durante aproximadamente 130 años, lo que se evidenció en la interrupción de la producción de estelas y la falta de expansión de su centro ceremonial.

Por su parte, Calakmul, conocido como el Reino de Kaan, emergió como una potencia dominante. Los investigadores lo consideran sucesor de las ciudades-estado preclásicas como Nakbé y El Mirador, ubicadas cerca de Calakmul. Desde sus orígenes, este reino logró consolidar el control sobre extensos territorios. Además, se ha planteado la posibilidad de que tuviera dos capitales: Calakmul y Dzibanché. En esta última, se descubrió una escalera jeroglífica que narra las hazañas del rey Yuknoom Ch’een I, destacando la importancia política y militar de este reino en la región.

Las primeras señales de los planes de Calakmul para debilitar a Tikal aparecen con su intervención en la coronación de Aj Wosal como rey de Naranjo alrededor del año 546, un estado vecino de Tikal. Esto fue posible gracias a las maniobras de su rey, Tuun K’ab Hix, quien también interfirió en la política del reino de Los Alacranes hacia el año 561. Estas acciones reflejan una estrategia meticulosa para consolidar una red de aliados y someter a los rivales de Calakmul.

El impacto de estas estrategias se evidenció con la derrota de Tikal a manos de Caracol, marcando el inicio de un periodo de constante acoso por parte de Calakmul. Este hostigamiento no solo afectó a Tikal directamente, sino también a sus aliados, como Palenque, una de las ciudades-estado más influyentes de la región.

En el año 599, Palenque enfrentó una campaña militar dirigida por Calakmul, que, a pesar de la considerable distancia de 200 kilómetros entre ambas ciudades, no detuvo las ambiciones del reino de Kaan. Esta incursión resultó en la destrucción de Palenque. Más tarde, en 611, el rey de Calakmul conocido como “Serpiente Emplumada” llevó a cabo una segunda campaña contra la ciudad. En esta ocasión, no solo se devastó nuevamente Palenque, sino que también se ejecutó al rey y a toda la línea masculina con posibilidad de heredar el trono. Este acto de brutalidad consolidó la supremacía de Calakmul en la región y dejó una muestra clara de su poderío militar y político.

Gracias por su atención y los espero en la siguiente lectura.

Federico Flores Pérez.

Bibliografía: Nikolai Grube y Simón Martin. La historia dinástica de los mayas, del libro Los Mayas.

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Imagen: Ernesto Tamay Segovia. Reconstrucción del conjunto principal de Calakmul, Campeche.

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