
ENTRE PLUMAS
En la bondad, en el tranquilo placer de ser bueno,
flotando entre las olas de la vida.
En el cielo de lo correcto, lejos de lo incorrecto,
flotando en las lágrimas de todo lo dañino.
Dejando fluir ese mar interior,
suave a lo largo del camino, en instantes fugaces.
Momentos de bondad sin sed,
sin sed de nada material: aguas,
aguas que brotan de la bondad.
En ese mundo que a veces existe,
entre sombras, creando burbujas,
burbujas de esperanza y luz.
Aunque el mundo se hunda bajo nuestros pies,
al otro lado del lugar más íntimo del corazón.
En ese lugar que hemos olvidado,
donde la riqueza del niño se derrama libremente,
donde la bondad blanca puede volver a crearse.
En algún lugar del alma olvidada, acumulando,
acumulando bondad entre terribles olas negras,
en algún lugar donde el alma respira y exhala bondad,
donde el cuerpo deja de importar y nos vaciamos.
En algún lugar donde el alma parece resurgir como un alma blanca,
en ese lugar donde las plumas de los ángeles nos hacen cosquillas.
—-
Mi pobre madre, que ahora debe estar entre los ángeles, solía decir que yo era su regalo de Navidad

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