El renacer de Rebeca Cap. 40 El tratamiento de Betty 

El timbre de la puerta sonó y Betty fue corriendo a abrir, en el fondo mantenía la leve esperanza de que se tratara de Iván arrepentido pidiéndole perdón, pero se llevó una gran impresión, era quien menos se imaginaba.

— Hola, ¿Pero qué sorpresa tenerlos a los dos aquí? Por favor pasen adelante y tomen asiento. — le dijo Betty a Rebeca y a Diego Armando, que habían ido a su apartamento para hablar con ella con respecto a los resultados de los estudios.

— ¿Cómo te sientes Betty? — preguntó Rebeca mientras se sentaba junto a Diego.

— Bueno la verdad es que me he sentido un poco débil, pero dentro de todo estoy bien, creo que no hay nada anormal en eso. ¿Pero por qué traen esas caras?

Rebeca suspiró y miró a Diego, estaba muy nerviosa, no sabía por donde comenzar a decirle lo de su enfermedad.

— ¿Pero qué es lo que está pasando con ustedes dos? Ya me están poniendo nerviosa, ¿Acaso tiene algo que ver con los exámenes que me hice ayer?

— Sí Betty, tiene que ver con los resultados de los estudios que te realizaron en la clínica. — dijo Diego totalmente serio y con mucha preocupación.

Betty enseguida se sintió muy asustada porque no esperaba que las cosas fueran tan graves.

— ¿Pero qué es lo que tengo? Por favor no me asusten, ¿Qué puede ser tan grave como para que ustedes hayan venido hasta aquí? ¿Se trata de mi bebé?

— Cálmate Betty por favor Mira que eso le puede hacer daño al bebé. — le dijo Rebeca mientras se levantaba del sofá y se acercaba a ella colocando la mano sobre su hombro.

— ¿Pero como pretenden que me calme si me están diciendo que tiene que ver con los exámenes que me hice ayer? ¿Acaso me voy a morir? Por favor díganme si es eso.

—Cálmate Betty, claro que no vas a morirte, solo estamos aquí porque esta mañana revisé el resultado de tus análisis de sangre, y todo arroja que tienes una anemia muy severa que hay que atender a tiempo, porque de lo contrario las consecuencias pueden ser fatales.

— ¿Una anemia? ¿Pero cómo es posible? Yo siempre he sido una mujer sana, la verdad es que no comprendo cómo pudo pasar todo esto. ¿Y mi bebé corre peligro?

Diego le respondió con firmeza:

— Sí ingresas a la clínica a partir de este momento y te sometes a un tratamiento riguroso en donde podamos atacar esta enfermedad a tiempo, te puedo asegurar que los resultados pueden ser positivos, todo depende de ti.

— ¿Pero cómo voy a cubrir un gasto tan grande como internarme en una clínica privada? Yo no tengo ese dinero para cubrir todo ese tratamiento, ni si quiera sé cómo voy a hacer para cubrir los gastos del parto de mi hijo. Lamentablemente me vine a involucrar con un hombre totalmente despiadado e irresponsable como Iván, y eso provocó que mis padres me quitaran la ayuda que siempre me habían dado. La verdad es que no sé qué hacer, esto me está tomando por sorpresa y no tengo la forma de poder solventar una situación tan grave como ésta.

Rebeca se vio reflejada en ella por todas las carencias que tuvo que vivir al lado de Iván durante años. Jamás recibió su ayuda y siempre tuvo que luchar sola para poder mantener a su hija Ivanita, pero no conforme con eso, también tuvo que mantener a Iván, él jamás se preocupó por buscar trabajo y lamentablemente ella estaba totalmente ciega y enamorada de él y no se daba cuenta del error que estaba cometiendo al dejarse humillar por un hombre que encima la maltrataba.

— Tranquila Betty, mira que todo tiene solución, te prometo que algo haremos para que puedas someterte a ese tratamiento. — dijo Rebeca tratando de que Betty se calmara porque se había puesto muy nerviosa, comenzó a llorar desesperada de tan solo imaginar que no pudiera sobrevivir ni ella ni su hijo.

Diego al ver aquella escena tan desgarradora, no dudó ni un minuto en brindarle su apoyo.

— No tienes que preocuparte de nada Betty, yo voy a correr con todos los gastos de tu tratamiento, en mi clínica no te va a faltar absolutamente nada para que puedas comenzar a tratarte hoy mismo. Además sé perfectamente quiénes Iván, y es más que obvio que con él jamás vas a conseguir ningún tipo de ayuda.

Betty estaba inconsolable, Rebeca trataba de calmarla, luego entre sollozos le dijo a ambos:

— Gracias por todo lo que están haciendo por mí, la verdad es que no sé que hubiera hecho si no tuviera el apoyo que me están brindando ahora. Especialmente tú Rebeca, que de cualquier manera has sufrido por mi culpa.

— No digas eso Betty, ya eso quedó en el pasado, ahora lo importante es pensar en tu salud y en la del bebé que está por nacer. Pero sería muy conveniente que tus padres estén al tanto de tu situación, porque aunque te brindemos nuestro apoyo, no vas a estar en mejores manos que al lado de tus padres.

— No creo que mis padres quieran volver a verme, ya se enteraron que estoy embarazada, y están indignados, me prohibieron que volviera a su casa, para ellos soy una inmoral por haberme involucrado con un hombre casado.

— Deja que sea yo la que hable con tus padres Betty, tal vez si les explico realmente quién es Iván y todas las cosas malas que ha hecho, quizás ellos puedan entender el porque tú caíste ingenuamente en las garras de ese hombre. Además, ellos tienen derecho a saber lo de tu enfermedad.

— Está bien Rebeca, creo que sería una alternativa para que puedan escucharme a través de ti, porque definitivamente están totalmente cerrados y es por eso que me retiraron su apoyo económico.

— Pues bien, por los momentos lo primero que tienes que hacer, es recoger tus cosas para que vayamos inmediatamente a la clínica, porque mientras más pronto comiences con tu tratamiento mucho mejor. — dijo Diego con una sonrisa alentadora.

(…)

Un mes después…..

 

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