El renacer de Rebeca Cap. 28 El chantaje de Iván 

Mientras Betty y Sandra se dirigían a la clínica, Rebeca salió llorando de la habitación de Iván, después de haberla chantajeado con denunciar a Diego si ella no regresaba con él.

Caminaba muy agitada por el pasillo, hasta que se encontró con Diego Armando. Cuando él la vio hecha un mar de lágrimas, se preocupó mucho pensando que algo muy grave había pasado con Iván.

— ¿Pero Rebeca? ¿Qué pasa? ¿Por qué estás así en ese estado? ¿Acaso le pasó algo a Iván? — Rebeca lo miró y enseguida lo abrazó tratando de refugiarse entre sus brazos, quería escapar de la pesadilla que significaba tener a Iván de nuevo en su vida.

— Por favor Rebeca necesito que me digas qué es lo que te pasa, me tienes asustado, jamás te había visto así ¿Iván se puso mal?

— No, al contrario, yo lo veo muy bien. Tan bien está, que no sabes lo que me acaba de decir.

— ¿Pero qué te dijo ese miserable ahora? ¿Acaso te hizo algo malo? ¿Te insultó? ¿Te maltrató? Porque te juro que si ese hombre se atrevió de nuevo a maltratarte, lo voy a matar con mis propias manos.

— ¡Ya basta Diego Armando! Ya no quiero más violencia entre ustedes, esto ha sido demasiado. ¿Acaso no te das cuenta la gravedad de lo que está pasando? Casi matas a Iván y eso a traído más problemas.

— Pero sabes perfectamente que mi intención jamás fue intentar matarlo aunque se lo merezca, solo quise darle una lección por todo el daño que te ha hecho. Lamentablemente se me fue la mano y rodó por las escaleras, pero no pasó a mayores y él está bien, no sé murió y como médico te puedo asegurar que solo fue un golpe y que no va a traer ningún tipo de consecuencias.

— Te equivocas, esto que acaba de pasar ha traído la peor de las consecuencias, Iván está dispuesto a denunciarte a las autoridades por intento de homicidio.

— ¿Cómo? No, ese tipo no puede hacer eso, tú sabes que eso no es verdad, esto solo se trató de una pelea entre hombres y lamentablemente se cayó por las escaleras, pero no porque yo lo haya empujado adrede, todo fue un accidente.

— Si, es cierto, pero sin embargo puede levantar cargos en tu contra por agresión, conozco perfectamente a Iván y se que es capaz inclusive hasta de sacarte dinero por lo que le hiciste.

— Pero quédate tranquila que eso no va a pasar Rebeca, yo no voy a permitir que ese hombre me extorsione, así que no tienes nada de que preocuparte.

— Es que tú no entiendes Diego Armando, Iván es capaz de todo, está dispuesto a manchar tu carrera de medicina si yo no regreso con él.

— ¿Qué estás diciendo? ¿Ese desgraciado se atrevió a chantajearte? Pues no se lo vamos a permitir, no vayamos a caer en su juego.

Rebeca estaba muy atormentada, en ese momento no tenía cabeza para pensar en nada positivo, solo quería poder largarse lejos de allí en donde jamás pudiera volver a ver a Iván.

— Diego Armando, las cosas no son tan sencillas como tú las estás viendo, Iván quiere regresar al apartamento, dice que tiene todo el derecho de hacerlo, y legalmente la mitad de ese apartamento le corresponde, además, está convaleciente, no tiene a dónde ir, no tengo otra alternativa que dejar que regrese.

— Tú no puedes permitirle eso Rebeca, ¿No será que en el fondo la que quiere que regrese eres tú? Porque al final, Iván siempre ha sido el amor de tu vida, ¿O me equivoco?

— No me ofendas, eso no te lo voy a permitir, tú qué sabes de cómo me siento por dentro, yo menos que nadie quiero estar cerca de Iván.

— Pero entonces no tienes que aceptar que se quede en tu apartamento. Es absurdo que después de un año sin saber de él, pretenda regresar como si nada hubiera pasado.

— Sí, en eso tienes razón, pero no voy a permitir que te haga daño poniendo en riesgo tu reputación. Está dispuesto a denunciarte y puedes terminar en la cárcel.

Diego Armando se quedó muy mal, él no podía creer que después de todo lo que había pasado entre ellos, las cosas se terminaran tan solo por un capricho de Iván. Así que él no se iba a quedar de brazos cruzados viendo como Iván se volvía a salir con la suya, él tenía que encontrar la manera de evitar semejante injusticia.

(…)

Horas después…

Respuestas