El renacer de Rebeca Cap. 27 Victimas del amor 

Betty decidida a saber qué había pasado con Iván, estaba llegando al edificio donde estaba el apartamento de Rebeca, ella había copiado la dirección de la agenda que tenía Iván guardada entre sus cosas.

“No me cabe la menor duda, este es el edificio, coincide con la dirección que está anotada en la agenda de Iván.”

Era un edificio con una estructura muy vieja, estaba descuidado, la mayor parte del tiempo tenía las puertas abiertas y Betty aprovechó para entrar y buscar el apartamento de Rebeca.

Cuando llegó y verificó el número de apartamento, vio salir de allí a una mujer que tenía la cara como si había llorado, eso llamó la atención de Betty y enseguida se acercó.

— Disculpe, estoy buscando a Rebeca, ¿Ese es su apartamento no es verdad?

Era Sandra, que aún estaba en el apartamento de Rebeca después de la conversación que había tenido con Diego. Había llorado demasiado y tenía los ojos hinchados, estaba tan deprimida que se había quedado allí tratando de asimilar que ya no tenía ninguna oportunidad con él.

— Pero ¿Quién es usted? No la había visto antes por aquí. —le respondió tratando de disimular su tristeza.

— Hola, mucho gusto, me llamo Betty, es que estoy buscando a Rebeca, ¿Ella vive aquí no es así?

— Sí, efectivamente, ella vive aquí pero en este momento no se encuentra, yo me llamo Sandra, soy su mejor amiga ¿Pero en qué puedo ayudarla?

— Ah, entonces, ¿Usted debe conocer también a Iván no es así?

— Pues sí, claro que conozco a Iván, pero disculpe no entiendo por qué me está haciendo tantas preguntas, ¿Para qué está buscando a Rebeca?

— Sí, tiene razón en desconfiar, la verdad es que no me conoce, pero no se preocupe que no soy una delincuente, yo soy en realidad la pareja de Iván, sé que suena extraño, pero si usted es amiga de Rebeca, debe estar enterada de que ellos están en proceso de divorciarse.

Sandra se quedó fría, no podía creer lo que estaba escuchando, si justamente todo lo que había pasado horas antes, era precisamente porque Iván no quería dejar a Rebeca y hasta una escena de celos le había armado.

— ¿Pero qué me está diciendo? ¿Usted es la pareja de Iván? Jajajajajaja — Sandra no pudo aguantar soltar la carcajada, ella no podía creer hasta dónde llegaba el cinismo de Iván.

Betty la miró extrañada sin entender la reacción de Sandra, sintió que se estaba burlando de ella sin ninguna razón, cosa que la molestó muchísimo.

— ¿Pero se puede saber de qué se ríe? ¿Es que acaso dije algo gracioso? Porque la verdad es que no entiendo qué le pasa.

Sandra intentaba controlarse para no reírse en su cara, el escuchar aquella barbaridad la habían hecho olvidar por un momento la tristeza que sentía, hasta que respiró profundo y le respondió:

— Disculpe, no fue mi intención que se sintiera ofendida, pero creo que usted está desinformada de lo que está pasando con Iván y Rebeca.

— No comprendo qué quiere decir con eso. ¿Puede explicarse por favor?

— Señora, si hubiera llegado una hora antes, habría presenciado la escena de celos que le armó Iván a Rebeca porque la encontró con otro hombre en el apartamento. —Betty se quedó impactada sin poder creer lo que escuchaba. Mientras Sandra no paraba de contarle todo lo que había pasado.

— Se puso tan furioso que terminaron dándose golpes y el más lastimado fue Iván, que rodó por las escaleras y recibió un fuerte golpe en la cabeza, por lo que hubo que trasladarlo a una clínica.

— ¿Pero que barbaridad me está diciendo? Eso no puede ser verdad, Iván no me puede hacer eso, además quien le va a creer semejante mentira, por favor, ¿Iván celoso de Rebeca? ¿De esa mujer tan horrible y gorda? Jajajaajaj ahora la que me ha hecho reír es usted.

— Creo que usted está igual o peor que Rebeca cuando vivía con Iván. La verdad es que no entiendo qué les hace a las mujeres que todas caen redonditas a sus pies. A mí no me importa que no me crea, pero si desea saber en dónde está Iván y Rebeca, yo misma puedo llevarla a la clínica para que usted vea con sus propios ojos que lo que le acabo de decir no es mentira.

Betty le cambió la sonrisa en segundos, en ese momento comenzó a dudar.

—Está bien, le agradezco que me lleve a la clínica, necesito saber la verdad de lo que está pasando.

—Entonces, vamos, no hay tiempo que perder. En este momento me dirigía hacia allá. Por lo que veo, usted también es otra víctima de Iván.

Betty se sentía sorprendida, pero aún le costaba creer lo que Sandra le estaba diciendo. Estaba tan enamorada de Iván que su amor la tenía ciega. Además, estaba convencida de que él nunca había querido a Rebeca y, al pensar que esta seguía siendo una mujer fea, obesa y desarreglada, no le pasaba por la mente sentir celos.

Sin embargo, cuando finalmente viera el cambio que había experimentado Rebeca, se daría cuenta de que lo que Sandra decía era cierto. Betty no podía imaginar lo que estaba a punto de descubrir ni el dolor que le causaría enfrentar la realidad.

(…)

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