El renacer de Rebeca, Cap. 14 Un nuevo comienzo 

Dos días después….

Sandra no se había movido del lado de Rebeca ni un solo minuto, ya tenía dos días en la clínica de Diego Armando, había comenzado con el tratamiento endovenoso y Rebeca permanecía en un sueño profundo, era como si no quisiera despertar para enfrentarse a la triste realidad que la aquejaba.

Sandra permanecía con ella cuidándola con toda su abnegación, trataba de mantenerla en la mejor condición posible, a pesar de que permanecía aún inconsciente, la había aseado, había cambiado su ropa y le había arreglado el cabello así dormida como estaba.

Se encontraba sentada al lado de su cama esperando a que fuera su hora de almorzar.

De pronto entró Diego Armando a la habitación ya que estaba muy al pendiente de la evolución de Rebeca.

— Hola, ¿Cómo está todo por aquí? Y La bella durmiente todavía está en un profundo sueño por lo que veo. — dijo Diego Armando mientras tomaba el pulso de Rebeca y veía sus pupilas.

— Si, no ha despertado aún, ¿Cuánto tiempo crees que esté así?

Diego Armando contestó:

— Todo va a depender…..

Cuando iba a terminar de decir la frase enseguida se percataron de que Rebeca estaba abriendo los ojos, Sandra pegó un grito de emoción:

— ¡Despertó! Dios mío por fin despertó, Gracias Dios mío, gracias. — decía emocionada.

Diego Armando enseguida se puso alerta para ver cuál iba a ser la reacción de Rebeca cuando terminara de regresar de nuevo a la realidad.

Ella abrió los ojos con algo de dificultad, mientras miraba a su alrededor toda la habitación sintiéndose muy extrañada de no saber en dónde se encontraba y que había pasado.

— ¿Dónde estoy? ¿Qué hago yo aquí? — Diego Armando enseguida se acercó a ella y le tomó de su mano mientras le decía:

— Hola Rebeca, soy el doctor Diego Armando Izaguirre, estás en mi clínica recuperándote, aquí está tu amiga Sandra que no se ha separado de ti ni un solo minuto.

Rebeca miró a Diego Armando fijamente tratando de recordar si ella lo había visto alguna vez, lo veía tan atractivo, tan gentil, luego centró su atención en su amiga Sandra la cual no dudó ni un momento en hablarle:

— Rebeca, amiga, aquí estoy contigo acompañándote, me tenías asustada porque llevas dos días dormida y pensé que ya no te ibas a despertar nunca más.

Rebeca estaba totalmente confundida, todavía estaba muy débil y apenas acababa de despertar de ese profundo sueño.

Al cabo de unos minutos Rebeca ya estaba un poco más consciente y fue cuando dijo:

— ¿Dónde está Iván? ¿Él sabe que estoy aquí en esta clínica?

Sandra y Diego Armando se miraron a los ojos haciendo un gesto de desagrado al escuchar el nombre de Iván.

— No Rebeca, la verdad es que no tengo idea de donde pueda estar. Cuando te fui a buscar al apartamento, él no estaba. Es como si se lo hubiera tragado la tierra.

Para sorpresa de Sandra y también de Diego Armando, Rebeca hizo un comentario que los dejó a ambos totalmente atónitos.

— No quiero volver a ver a Iván más nunca en mi vida, quiero divorciarme de él lo más pronto posible.

— Amiga, eso qué estás haciendo es una maravillosa noticia, por fin te has dado cuenta de que ese hombre lo único que ha hecho es desgraciarte la vida.

Rebeca tenía la mirada fija en un punto de la habitación, pero al mismo tiempo se veía como si estuviera ausente.

Se veía el dolor en su rostro, los ojos los tenía rojos e hinchados de todo lo que había llorado, el dolor no se había terminado aún, pero sin embargo, sus ojos no botaban una sola lágrima, era como si se hubiera vaciado totalmente por dentro el mismo día que su hija murió.

Luego dijo:

— Quiero vengarme de Iván, quiero que pague por todo el daño que me ha hecho, todo el sufrimiento que aguanté durante todos estos años quiero que lo pague hasta verlo destruido arrastrado pidiéndome perdón.

Diego Armando estaba sorprendido al ver el odio que había en las palabras de Rebeca, se veía claramente todo el dolor por el que había tenido que pasar gracias a los maltratos y vejaciones por parte de Iván. Él enseguida le dijo:

— Rebeca, si quieres vengarte de Iván, déjame decirte que yo te voy a apoyar hasta las últimas consecuencias. Yo también tengo mucho que cobrarle a ese canalla.

Rebeca se quedó impactada con las palabras de Diego Armando ya que no comprendía de dónde lo conocía.

— ¿Y usted de dónde conoce a Iván? ¿Por qué se expresa así de él?

Sandra enseguida intervino diciendo:

— Ay amiga, es que el mundo es un pañuelo, resulta que hace muchísimos años, ese canalla se acostó con la que era la prometida de Diego Armando. El pobre los encontró en la cama en el mismo apartamento dónde iban a vivir después de casarse.

Rebeca abrió los ojos, se sentía realmente más decepcionada de Iván.

— No puedo creer que haya estado tantos años ciega, ese hombre me quitó el autoestima, me hizo perder el amor propio, me trató como una miserable, y yo se lo permití. Creo que tengo mucho que perdonarme, porque yo misma me hice mucho daño dejando que ese desgraciado me destrozara la vida.

Diego Armando enseguida le dijo:

— La mejor venganza que puedes hacer en contra de ese canalla, es teniendo un cambio de imagen en donde te transformes totalmente y te conviertas en una mujer bella y empoderada. Cuando ese miserable te vuelva a ver, se va a arrepentir toda su vida de haberte perdido.

Rebeca contestó:

— Ojalá pudiera cambiar mi aspecto físico, pero sobre todo ojalá pueda recuperar mi autoestima y mi amor propio, para no permitir que ningún hombre vuelva a maltratarme y a ponerme un dedo encima.

Diego Armando la tomó de la mano y le dijo:

— Pues yo te voy a ayudar a que logres ese cambio de imagen, pongo a tu disposición todos los medios económicos para ayudarte con esa transformación, solo necesitas la mejor actitud para que te sientas segura de ti misma.

Sandra enseguida puso una sonrisa que no le cabía en el rostro, ella más que nadie quería que su amiga saliera de ese trance tan doloroso y sobre todo por fin pudiera deshacerse por completo de ese hombre que tanto daño le había hecho.

Rebeca estaba totalmente incrédula con lo que estaba diciéndole Diego Armando, ella no podía creer que la vida le estuviera dando una nueva oportunidad para poder cambiar su vida y comenzar a partir de ahora a vivir para ella, pensando solo en su bienestar y felicidad.

(…)

Respuestas