El mundo desde la mirada de un perrito callejero

Me llamo Kira, soy una perrita callejera y esta es mi historia. Este mundo es bonito pero a veces cruel. Pasé hambre, frío, sed y maltratos de los humanos.

No estoy en las calles vagando por gusto, aquí me dejaron un día mis humanos a los que quiero con el alma. No sé por qué me dejaron aquí, tal vez un día vuelvan por mí.

Cada día veo cientos de rostros con la esperanza de que alguno de ellos y de buen corazón me lleve a su casa y me proteja de la maldad de los humanos malos y a cambio prometo darle todo mi amor, lealtad y cariño.

Un día, mientras buscaba algo de comer en un basurero, vi a una niña que se acercaba a mí con una sonrisa tierna y hermosa.

Me dio algunas galletas y me acarició la cabeza. Me dijo que se llamaba Maya y que le gustaban mucho los animales.

También me preguntó si tenía dueño y le dije que no con la mirada. Entonces me invitó a seguirla y me llevó a su casa, donde me presentó a su familia.

Todos me recibieron con alegría, me asearon, me dieron comida, agua y una cama calentita. Me pusieron un collar con otro nombre y esta vez me llamaron Laika y me dijeron que era parte de la familia.

Desde ese día, mi vida cambió por completo. Ahora soy feliz y tengo un hogar donde me quieren y me cuidan.

Maya ahora es mi mejor amiga y jugamos todos los días. A veces salimos a pasear por el parque, pero a veces en las salidas con Maya me pongo triste porque veo a otros perros sin hogar que siguen esperando a que alguien les dé una oportunidad.

Mi deseo de corazón es que todos ellos encuentren pronto un hogar como el mío, donde puedan ser felices, respetados y amados y olvidar el dolor del pasado.

Imagen: Fuente propia creada con AI Bing

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