A diferencia de lo ocurrido en Coahuila y Sonora, donde la revolución tomaría un tinte moderado con los hacendados liderando el movimiento (Carranza y Maytorena respectivamente), en el caso de Chihuahua la situación se tornó hacia el radicalismo, canalizando los reclamos populares.
Aunque inicialmente parecía que seguiría esa tendencia al asumir la gubernatura Abraham Gonzales como representante del maderismo, desde la derrota de Díaz, Pascual Orozco se fue distanciando del gobierno de Madero por no haber cumplido con las expectativas. La popularidad de su liderazgo movilizó a sus seguidores para luchar contra el gobierno federal en 1912, lo que aumentó la polarización social en el estado.
La situación empeoró con el asesinato de Gonzales en marzo de 1913 por parte de las fuerzas huertistas. En el contexto chihuahuense, los hacendados habían apoyado al régimen porfirista y se opusieron a las reclamaciones revolucionarias.
Sin embargo, tras su derrota, los hacendados se apartaron y cedieron espacio a los rancheros que llevaban años luchando contra el despojo de las tierras de sus comunidades.
Para 1913, Francisco Villa se encontraba en el exilio en la ciudad de El Paso, Texas, después de haberse fugado de su prisión en la Ciudad de México, un punto estratégico desde el cual podía estar al tanto de la situación en Chihuahua. En este estado, se produjo un punto de quiebre con la adhesión de los orozquistas a los golpistas bajo las órdenes de Victoriano Huerta. En este contexto, el sector ranchero, que seguía siendo leal a la causa maderista y que había luchado contra los orozquistas, se sumó a la causa de Villa.
Los primeros en unirse a su causa fueron caudillos rancheros como Porfirio Talamantes, Calixto Contreras, Toribio Ortega, Manuel Chao, su compadre Tomás Urbina y Rodolfo Fierro, quienes conformaron el grueso de las fuerzas villistas. Dentro del sector intelectual, contaba con pocos elementos, entre ellos el periodista Silvestre Revueltas y el subsecretario de justicia del DF Federico González Garza, quienes contribuyeron a darle estructura política e ideológica al movimiento.
Durante esta etapa, Villa se caracterizó por adherirse a los principios de las demandas populares, como lo hizo al asumir la gubernatura interina. Sin embargo, cuando el movimiento se expandió fuera del estado de Chihuahua, fue influenciado a adoptar medidas más conservadoras al seguir los consejos de personajes como Felipe Ángeles, Raúl Madero y Maytorena.
Como forma de supervivencia, los hacendados chihuahuenses se sumaron al apoyo tanto de Orozco como de Huerta, una posición muy contraria a la adoptada por los hacendados de Coahuila y Sonora, quienes respaldaron la rebelión contra el gobierno golpista. Esta situación incentivó a Villa a tomar medidas más duras en contra de sus intereses, sobre todo porque era necesario hacerlo para minar el apoyo popular que aún mantenía el orozquismo.
La situación en Chihuahua en los últimos años había sido precaria. Desde la crisis económica de 1907, gran parte de la población quedó sumida en la pobreza, siendo considerado el estado más afectado. Estas circunstancias lo convirtieron en uno de los núcleos de la revolución, donde la guerra arreció especialmente en esta primera etapa, resultando en el cierre de operaciones de empresas mineras, agrícolas y ganaderas en la región.
Por ello, cuando Villa fue declarado gobernador interino el 21 de diciembre de 1913, una de sus primeras acciones fue ir contra los grandes latifundios, ordenando la expropiación de sus propiedades para que fueran administradas por el gobierno. Esta medida radical resultó inaceptable para Carranza y fue más allá de lo realizado por Zapata, quien redistribuyó las tierras entre las comunidades.
Es aquí donde vemos las diferencias entre el villismo y el zapatismo sobre la cuestión de la tierra. Para el contexto chihuahuense, con grandes extensiones de tierra destinadas a la ganadería y con poca población, resultaría complicado hacer un reparto agrario y era más eficiente poner un control estatal que administrase las ganancias, mientras Zapata no tenía oportunidad de administrar la producción azucarera de las haciendas porque estaba bloqueado y era mejor darle tierras a los campesinos para que cosechasen sus alimentos.
Los principios de la administración de los latifundios de Villa girarían tanto en el financiamiento de la División del Norte, la devolución de las tierras despojadas a las comunidades y beneficiar a los veteranos de guerra, poniéndolos como prioridad para asignarles tierras y sobre todo el darle pensiones a las viudas y huérfanos. Otra diferencia la vemos con el caso de los enfoques del reparto, el sistema zapatista de asignación inmediata provocó que el campesino tuviese una actitud más defensiva, mientras el villista que se basaba en la promesa del reparto de tierras una vez ganada la guerra movilizó a la sociedad rural chihuahuense a participar en las campañas fuera del estado.
Las medidas implementadas por Villa tenían como meta incentivar una amplia participación en el esfuerzo de guerra, por lo que los únicos beneficiados podían ser los reclutados, mientras que sectores más renuentes como los campesinos sin tierras o los peones no eran considerados. En los planes de Villa, se contemplaba implementar los repartos en presencia de los soldados que participaron, siendo necesario derrotar a sus enemigos para llevarlos a cabo.
Una de las limitaciones que tuvo el villismo fue la falta de una base ideológica sólida que los pudiera vincular con otros movimientos revolucionarios en el país. El único movimiento que había logrado tal requisito había sido el maderismo, mientras que los caudillos locales tenían vínculos débiles como para conformar un gran bloque. Por esta razón, Villa tuvo que integrar las necesidades locales de estos liderazgos y proporcionarles tanto apoyo económico como armamentístico para que continuaran la lucha. Fue necesario un mayor control económico de los medios de producción para mantener las lealtades de sus subordinados.
Gracias por su atención y los espero en la siguiente lectura
Federico Flores Pérez
Bibliografía: Frederich Katz. La guerra secreta en México.
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Imagen: Anónimo. Pancho Villa con miembros de su gabinete en la ciudad de Chihuahua, 1913. Fuente: https://www.facebook.com/PanchoVillaMX/posts/el-8-de-diciembre-de-1913-pancho-villa-ingres%C3%B3-a-la-ciudad-de-chihuahua-y-declar/3559023490829892/?locale=es_LA



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