Las adicciones no me agradan, pero con gusto te permito ser la mía.
Intoxicate hasta perder la razón, que yo lo haré a tu lado.
Inhala esa toxina, nubla tus sentidos y besame en la boca.
Barre mi labial por toda mi comisura, altera el resultado de lo que tanto me costó lograr, de la misma forma en que yo lo haré con tu pulso.
¿Escuchas la música que creamos juntos, tus latidos y los míos?
Que gran composición…
Que deliciosa armonía.
Una combinación adictiva, una forma natural de la expresión del deseo y la ávida pasión.


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