Cuicuilco, de los primeros desarrollos urbanísticos de la Cuenca de México.

La zona lacustre que abarca los lagos de Texcoco, Xaltocan, Xochimilco y Chalco resultó sumamente atractiva para los primeros pobladores, quienes aprovecharon al máximo los recursos alimenticios disponibles. Este escenario propició el desarrollo de las primeras ciudades en la región, entre las que destacan Teotihuacán al norte, Tlapacoya al sureste, y el enfoque de nuestro interés, Cuicuilco.

El estudio de Cuicuilco ha sido sumamente complicado debido a que la ciudad fue víctima de la explosión volcánica del Xitle alrededor del 250 d.C. Este evento la dejó sepultada bajo una capa de lava, transformándola en un pedregal. A pesar de esto, solo el Basamento A quedó liberado, mientras que el resto de la zona sufrió daños parciales debido a la expansión urbana descontrolada y la falta de atención por parte del gobierno. Sin embargo, estos inconvenientes no impidieron que las investigaciones continuaran.

A pesar de que las primeras investigaciones realizadas por Byron Cummings en 1922 arrojaron una fecha muy disparada que atribuía una antigüedad de 10,000 años, es cierto que en esa época no existían los métodos adecuados para determinar con precisión la cronología de los vestigios encontrados. Gracias a diversas campañas de exploración realizadas a partir de Cummings, se ha establecido que los primeros asentamientos en la zona datan del 800 a.C., cuando se aprovecharon las tierras fértiles a lo largo de la orilla del lago de Xochimilco y la sierra del Chichinautzin.

En este período, se formaron una serie de aldeas que proliferaron, sirviendo como base para la construcción del centro ceremonial en los sectores conocidos como Cuicuilco A y B entre los años 700 y 400 a.C. La primera estructura, identificada como el Edificio Heizer de Cuicuilco B (sobre el cual se emplazó la escultura de la Ruta de la Amistad representante de Bélgica), estaba construida con tierra apisonada y servía como vivienda para la incipiente aristocracia local.

Junto con el Edificio Heizer, en cuanto a antigüedad, se encuentra el Gran Basamento en Cuicuilco A. Este edificio troncocónico de grandes dimensiones posiblemente buscaba emular alguno de los numerosos cerros y volcanes de la zona. La pirámide fue construida con una inclinación de 45 grados y contaba con una rampa gigante de 15 grados de inclinación que facilitaba el acceso a la cima, alcanzando una altura de 12 metros con un diámetro de 60 metros.

Se tiene conocimiento de que la población campesina y de artesanos habitaba las zonas de Corregidora y La Ladrillera en las laderas de la sierra del Ajusco, aprovechando los recursos del bosque para subsistir. Por otro lado, en la zona ceremonial residían las clases religiosas y gobernantes. Ya en este período, se observa un incremento en la actividad comercial que conectaba Cuicuilco con regiones de los actuales estados de Morelos, Guerrero y el Occidente. Desde estas áreas obtenían productos como cerámicas finas, obsidiana, caracoles y piezas de jade.

Entre los años 400 y 200 a.C., la ciudad experimentó una explosión demográfica, alcanzando los 20,000 habitantes en un área de 400 hectáreas. Esto llevó a que zonas originalmente destinadas a la vivienda fueran transformadas en espacios públicos. Sectores como Cuicuilco B se ampliaron (aunque lamentablemente fueron destruidos durante la construcción de la Villa Olímpica), y surgieron otros, como Cuicuilco C, que corresponden a los terrenos que abarcaba la fábrica de Peña Pobre, donde se construyó un basamento visible.

El Gran Basamento experimentó tres ampliaciones y sufrió afectaciones que pudieron dejarlo fuera de uso durante un tiempo. El crecimiento demográfico fue tan significativo que se construyó una represa de agua potable al sur del Gran Basamento para captar agua de la sierra del Ajusco (aunque esta represa fue destruida para construir encima la Torre Telmex en el conjunto de Peña Pobre).

Durante la última etapa que abarca desde el 200 a.C. hasta el 250 d.C., el crecimiento de la ciudad continuó sosteniéndose, lo que llevó a acentuar las diferencias de clases en los lugares destinados para la clase gobernante. El Gran Basamento alcanzó una altura de 16 metros y se le adicionaron algunas plataformas en la cima. Aunque su diámetro se redujo en un 30%, se aumentó la verticalidad de la plataforma, variando los ángulos desde 45 hasta 70 grados. También se le añadió una rampa en el poniente y una banqueta en los costados norte y sur. Además, se encontraron entierros en la rampa poniente que, por su posición, podrían tratarse de sacrificios humanos.

En esta etapa, se evidencia un palpable vínculo con el Occidente, destacado no solo por la cerámica, sino también por el hallazgo de tumbas excavadas en terreno de tepetate con forma troncocónica, asociadas posiblemente a las Tumbas de Tiro. Comienzan a proliferar representaciones de un dios anciano asociado al dios del fuego Huehuetéotl, lo que sugiere una preocupación por la creciente actividad volcánica en la región.

Entre los años 250 y 315 d.C., el volcán Xitle entró en erupción, provocando el gradual abandono de la ciudad. La lava cubrió gran parte del área, con excepción del Gran Basamento, que logró ser parcialmente salvado gracias a una represa que desvió el flujo de lava. Este desastre natural generó cambios significativos en la región; el comercio hacia Morelos se vio bloqueado debido a la actividad volcánica, y la rivalidad regional con Teotihuacán llegó a su fin, beneficiando claramente a esta última. Además, es posible que los cuicuilcas hayan migrado hacia el Occidente y el Norte de México, dando inicio a desarrollos civilizatorios en esas regiones.

Hoy en día, como muchas zonas arqueológicas, Cuicuilco enfrenta el desafío de la falta de presupuesto para garantizar su investigación y protección contra el saqueo y los desarrollos inmobiliarios que podrían provocar su destrucción. Las características de estar bajo metros de roca volcánica complican la posibilidad de realizar investigaciones exhaustivas, ya que resulta costoso. Sin embargo, es esencial comenzar a proteger sectores abandonados, como el basamento de Tenantongo, en espera de ser investigados, protegidos y habilitados para su visita pública.

Gracias por su atención y los espero en la siguiente lectura

Federico Flores Pérez

Bibliografía: Mónica Moguel Bernal y Denila Sandoval Gonzales. Cuicuilco y sus peculiaridades, revista Arqueología Mexicana no. 151.

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Imagen: El Gran Basamento de Cuicuilco, Ciudad de México. Fuente: https://www.viajabonitomx.com/2019/06/zonas-arqueologicas-ciudad-mexico-cdmx.html

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