Capricornio 

Capricornio, signo de la montaña, de erizados montes, de cornisas estrechas y en declive, con altibajos y revueltas, con voluntad indómita y corajuda. Como la cabra que siempre asciende, tu determinación no conoce de fronteras.

Eres tierra firme bajo nuestros pies, un faro de luz cuando no podemos ver. Tu ambición, como un río, fluye, agua continua y caudalosa, y en cada desafío, creces y evolucionas.

Capricornio, con tu corazón de acero, con remaches y abolladuras, entero. Tu sabiduría es un regalo divino y tu mayor tesoro, como un viejo viñedo, el más fino vino.

Eres el sol en medio del invierno, una llamara intensa como tu pasión por alcanzar tus metas. Capricornio, en ti encontramos, la fuerza para seguir cuando el pronóstico es desfavorable y siempre, pero siempre, triunfas.

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