Capítulo 74 Mi peor enemigo

— ¡Papá el apartamento es estupendo! Está hermosísimo, y sobre todo me encanta que tenga esta vista panorámica porque puedo apreciar toda la ciudad. Me recuerda al apartamento de Nueva York. 

— Me alegra que te guste hija, aquí van a estar cómodas y muy seguras. Solo espero que logres encontrar la tranquilidad que tanto necesitas después de este nuevo golpe que te ha dado la vida. 

— ¡ Claro que sí! Además, siento que nosotras las mujeres no necesitamos de un hombre para sacar adelante a nuestros hijos o para ser felices. Me siento bien como estoy y tanto mi hija Ana Beatriz como este bebé que llevo en mi vientre, son los pilares más importantes para seguir adelante sin la sombra de ningún hombre. 

— ¡Así se habla! Me siento muy orgulloso de ti Ana Paula. 

A pesar de todo me sentía muy tranquila y contenta, a partir de ese momento podía tomar el control de las riendas de mi vida y hacer las cosas a mi manera, muy a pesar del vacío que sentía dentro de mí corazón por la ausencia de Luis José. 

(…)

Mientras esto estaba sucediendo en el apartamento nuevo, Guillermo había decidido viajar directo a Cancún, ya que tenía en su mente la idea de que yo pudiera estar viviendo en la casa de mi padre.

El taxi lo dejó en todo el frente de la casa, miraba todo a su alrededor con cierta nostalgia, ya que justamente allí fue donde nos habíamos conocido y donde vivimos unos meses llenos de felicidad a pesar de que en el fondo de mi ser, siempre pensaba en Luis José. 

Estaba muy nervioso, se acercó hasta la puerta y tocó el timbre dos veces mientras esperaba ansioso a que fuera yo quien abriera la puerta. Pasaron unos minutos y se dio cuenta de que no había nadie dentro de la casa. 

Se asomó a través de las ventanas y se percató de que todos los muebles estaban tapados con sábanas y habían algunas cajas amontonadas en la sala. 

” creo que Ana Paula no se encuentra aquí, de lo contrario no estuvieran los muebles cubiertos con sábanas. Pero tengo que entrar, debe haber algo que pueda encontrar y que me dé señales de dónde puede estar Ana Paula?”

Recordó que en el jardín siempre había una llave escondida debajo de una piedra, eso fue algo que se le ocurrió hacer cuando vivía allí, ya que una vez, olvidó las llaves y no encontraba como ingresar a la casa, así que desde ese entonces, siempre mantenía escondida una llave debajo de esa piedra en particular de la que solamente él sabía. 

Dejó las maletas en la puerta de la entrada mientras fue a ver si aún la llave permanecía allí, cuando levantó la piedra el rostro se le iluminó y enseguida exclamó con una sonrisa: 

“bingo, aquí está la llave. Ahora si voy a saber si Ana Paula estuvo aquí y si dejó alguna pista en donde pudiera estar”

Tomó la llave y abrió la puerta enseguida, cuando entró lo primero que se encontró fue un montón de cajas selladas que tenían su nombre a un costado. 

Abrió una de ellas y se dio cuenta de que efectivamente eran algunas de sus pertenencias, entre las que se encontraban ropa, zapatos, productos de uso personal y en las demás estaban los materiales de pintura y algunos lienzos. 

Al ver eso inmediatamente pensó en voz alta: 

” esto quiere decir que Ana Paula sí estuvo aquí, porque de lo contrario no estuvieran mis cosas dentro de estas cajas”

Subió a la habitación principal y se dio cuenta de que todo estaba vacío, no había absolutamente nada que pudiera darle alguna pista de mi paradero. 

Bajó las escaleras corriendo y revisó en la cocina, buscó en todos los cajones y en cualquier rincón de la casa, pero para su mala suerte, no había hallado absolutamente nada. 

Sin embargo, se percató de que en el patio había una especie de escombros quemados, cosa que le llamó mucho la atención, y enseguida abrió la puerta trasera y revisó para saber de qué se trataba. 

Cuando miró de cerca se dio cuenta que había un trozo de madera de un marco de lienzo y un pedazo de la pintura que me había hecho al desnudo. 

” este es el cuadro que le hice a Ana Paula, lo quemó todo. Es una verdadera lástima, cuando estábamos viviendo aquí, pensaba dárselo como obsequio de aniversario, era algo íntimo que quería que disfrutáramos juntos. Pero me imagino que después de todo lo que pasó, al verlo se sentiría ofendida. “

Guillermo se puso muy afligido en ver que de la misma forma como el cuadro estaba convertido en cenizas, también estaba su relación conmigo, sintió que era como nadar contra la corriente el seguir insistiendo en querer recuperarme después de todo el daño que me había hecho. 

Sacudió sus manos y decidió marcharse, pero cuando estuvo a punto de hacerlo, se dio cuenta de que había un sobre en el suelo muy cerca de las cajas donde estaban todas sus pertenencias. 

Enseguida se acercó y lo tomó muy intrigado por saber de qué se trataba. 

”¿Y este sobre? Parece como si lo hubieran dejado olvidado, porque si fuera mío estaría encima de las cajas. Vamos a ver de qué se trata”

Lo abrió y sacó el documento de propiedad del apartamento que mi padre me había regalado. 

Con el afán que yo tenía por salir de allí, se me había caído sin darme cuenta y sin imaginarme que podía llegar a las manos de Guillermo. 

“este es un documento de propiedad a nombre de Ana Paula Rincón. Es un apartamento ubicado en la Ciudad de México. ¡Claro! Entonces eso quiere decir que Ana Paula se encuentra viviendo allí. Me imagino que se iría de aquí para que yo no la encontrara, y lo más seguro es que tampoco haya querido ir a la que era la casa de sus padres porque sabía que yo podía encontrarla también allí. No me cabe la menor duda de que se encuentra en ese apartamento. Aquí está la dirección completa. Pues muy bien, voy a buscarla y ella me tendrá que decir la verdad sobre ese hijo que está esperando”

Sin mucho tiempo que perder, enseguida llamó un taxi a través de la aplicación y se regresó al aeropuerto para tomar el primer vuelo que lo llevara a la ciudad de México. 

(…)

 Horas después…

Ya se encontraba en la ciudad de México, iba muy ansioso en el taxi que había tomado en el aeropuerto al cual le había dado la dirección que había encontrado en el título de propiedad. 

Iba muy ansioso y además nervioso, de pronto escuchó el timbre de su celular y al mirar la pantalla se percató que se trataba de Patricia, la cual estaba preocupada por Guillermo ya que no quería que cometiera alguna imprudencia que lo hiciera regresar a prisión. 

Pero este al ver la llamada la ignoró ya que solo estaba concentrado en llegar a ese lugar donde pensaba que podía encontrarme. 

Cuando el taxista lo dejó enfrente del edificio, Guillermo se bajó rápidamente del vehículo a toda prisa, cargaba una maleta y un morral a su espalda, justamente allí había guardado el título de propiedad. 

Antes de cruzar la calle se percató que tenía de nuevo una llamada de Patricia, la cual esta vez sí atendió. 

— Hola Patricia. 

— ¡Por fin atiendes la llamada! Me dejaste muy preocupada y quiero saber cómo estás. 

— Estoy bien, creo que por fin di con el paradero de Ana Paula. 

— ¿Cómo? ¿Y cómo hiciste para encontrarla? 

— Fui a buscarla a la casa de Cancún y allí encontré un sobre con un título de propiedad que está a su nombre, me imagino que es allí donde debe estar. De hecho estoy enfrente del edificio y me dirijo a entrar en este momento. 

— ¡Guillermo por favor espera! No hagas una locura. 

Guillermo estaba tan nervioso y enfocado en su idea por encontrarme, que no hizo caso a las advertencias de Patricia, así que cuando iba a cruzar la calle no se percató del vehículo que venía del lado contrario y de pronto solo sintió el golpe que hizo que este cayera en el medio de la calle totalmente inconsciente. 

Patricia que aún se mantenía al teléfono solo escuchó el golpe estruendoso del vehículo y comenzó a llamar a Guillermo desesperada: 

— ¿Guillermo estás ahí?¿Qué pasó Guillermo? Contéstame por favor, hola…. Hola. 

“¡Dios mío! ¿Qué pasaría? Se escuchó como un golpe muy fuerte de un carro cuando frena de repente. ¡Dios mío a Guillermo le pasó algo!”

Patricia estaba hecha un manojo de nervios, ya que solo escuchaba el ruido de la calle pero no definía realmente que había pasado. 

Lamentablemente Guillermo había sido arrollado por un vehículo que venía del lado contrario de la calle a exceso de velocidad y del cual él no se percató, ya que venía distraído hablando con Patricia y con la mirada fija en el edificio. 

(…)

El vehículo que lo arrolló se dio a la fuga, uno de los curiosos que se encontraban allí al momento del accidente fue quien llamó una ambulancia la cual llegó de forma inmediata, los paramédicos se encargaron de subirlo lo más rápido que pudieron a la ambulancia y recogieron todas sus pertenencias que habían quedado tiradas en el medio de la calle. 

Al llegar al hospital enseguida llamaron al médico de guardia ya que al parecer había sufrido algunas fracturas, su condición era bastante delicada en vista del impacto tan fuerte que había recibido en la cabeza al momento de caer sobre el pavimento. 

Lo ingresaron rápidamente a quirófano ya que el golpe de la cabeza había sido bastante grave además de las fracturas en sus piernas, cuando ya estaba todo listo para operar al paciente Luis José se quedó impactado al ver que se trataba nada más y nada menos que del mismo Guillermo Boss. 

— ¿Doctor Simanca qué le pasa? ¿Se siente usted bien? — a pesar de que Luis José lo estaba viendo con sus propios ojos, quería estar completamente seguro de que no se trataba solo de su imaginación. 

— Sí enfermera, ¿Pudo verificar el nombre del paciente? 

— Sí doctor, en su identificación dice que se llama Guillermo Boss. Se ha quedado usted muy sorprendido, ¿Acaso usted lo conoce? 

— Comencemos con la operación. 

Luis José estaba totalmente impresionado ya que no sabía que Guillermo estaba en libertad, sin embargo, él ante todo era médico y había estudiado para salvar vidas, y justamente eso era lo que iba a hacer, salvar la vida de su más grande enemigo. 

(…)

Respuestas