Capítulo 26 La propuesta de Javier 

La propuesta de Javier. 

 Por supuesto para Alejandro era una humillación el que Valentina dijera el motivo de su visita a sus padres, y más aún con la noticia que acababa de darles Javier. Que por supuesto él sabía que era totalmente falso, ya que ese hijo que esperaba Laura sin lugar a dudas era suyo. 

 Laura estaba muy contrariada y al mismo tiempo impresionada con lo que Javier fue capaz de hacer sin haberle consultado antes su decisión. 

 Javier por su parte cuando escuchó la verdadera razón de la visita de Valentina y Alejandro, no dudó un momento en aprovecharse de eso para vengarse de él. 

 — ¿Entonces vinieron a pedirme dinero? 

 Alejandro enseguida exclamó antes de que Valentina respondiera a su pregunta: 

 — ¡No exactamente Señor Javier! La verdad es que esto ha sido un error el haber venido sin antes avisar, y más aún ahora que ustedes se han reconciliado. Creo que querrán estar a solas, ¿No es así señora Laura? — preguntó con sarcasmo. 

 Laura reaccionó de inmediato y lo miró a los ojos con intensidad, intentando transmitirle a través de su mirada que las cosas no eran como él las estaba imaginando. Sin embargo, Alejandro, consumido por los celos y la ira, solo podía pensar que ella lo había utilizado durante todo este tiempo para satisfacer sus necesidades sexuales, aprovechándose de la incapacidad de su marido. 

 — Las cosas no son como ustedes las están pensando. — dijo Laura molesta. 

 — Madre, lo que quiso decir Alejandro, es que no queríamos molestarlos y más aún cuando ustedes han pasado tantos años separados por la enfermedad de papá, pero no tienes por qué molestarte. 

 Antes de que Laura volviera a decir algo que pusiera en duda lo que ya había confirmado Javier, él se acercó a ella y le apretó el brazo con disimulo para que se quedara callada, mientras él agregaba: 

 — Bueno creo que lo mejor es que nos expliquen cuál es el problema que tiene y en qué puedo ayudarlos. Sabes muy bien hijita que yo estoy aquí para darte todo lo que necesites a pesar de que ya eres una mujer hecha y derecha y felizmente casada con un hombre que estoy seguro te ama por sobre todas las cosas y te es fiel. ¿No es así Alejandro? 

 Él respondió con nerviosismo mientras lanzaba una mirada fugaz a Laura: 

 — Sí, Por supuesto que es así Señor Javier. 

 — ¿Entonces cuál es el problema que tienen de dinero? 

 — Lo que sucede es que soy el heredero universal de la fortuna de mi padre, sin embargo, la condición para poder disfrutar de toda esa herencia, era casarme y tener un hijo. Por supuesto cumplí la primera cláusula, ya que he encontrado una gran mujer como Valentina, pero hasta que ella no salga embarazada no podré recibir un solo centavo de mi fortuna. 

 Javier intentaba no sonreír ya que al escuchar aquellas palabras sintió unas ganas enormes de soltar una carcajada, Alejandro estaba entre la espada y la pared, porque sabía que Laura estaba embarazada de él, sin embargo aunque se supiera que ese hijo era suyo, si no estaba dentro del matrimonio con su actual esposa, no iba a servir de nada y de igual forma no iba a poder recibir su herencia. 

 — ¡Caramba caramba! Pero qué calamidad mi querido yerno. La verdad es que esto es una gran ironía ¿No te parece? 

 Laura sudaba frío ya que tenía pánico de que Javier en un arranque de rabia terminara diciendo toda la verdad y ella no quería que su hija se enterara porque no deseaba hacerla sufrir, además de la vergüenza que iba a sentir ante ella si llegaba a saber que estaba embarazada de su esposo. 

 Alejandro no se imaginaba las intenciones de Javier, y de forma ingenua le preguntó: 

 — ¿ Qué quiere decir con eso Señor Javier? 

 — Bueno, que ustedes están desesperados por tener un hijo para poder disfrutar de la herencia de tu padre, mientras Laura y yo estamos en la dulce espera y disfrutando de toda esta fortuna que me costó mucho trabajo amasar durante muchos años. ¿Ves que sí es una ironía? 

 — Papá por favor, ya deja de presumir tu buena racha, la verdad es que Alejandro y yo necesitamos que nos ayudes porque la mansión de sus padres genera un gasto incalculable y ya no tenemos nada en el banco para poder pagar todos los servicios y los sueldos de los empleados. 

 — Bueno se me ocurre una magnífica idea que puede beneficiarnos a todos. 

 Laura lo veía con los ojos muy abiertos, tenía miedo de lo que ahora se le fuera a ocurrir. Ella sabía que todo lo que estaba haciendo era para vengarse de ella y de Alejandro aunque este no sabía realmente el infierno que ella estaba viviendo. Porque además Javier le había prohibido que le dijera a Alejandro que ya él estaba enterado de todo, por supuesto no era conveniente para él ya que eso significaría no seguirse divirtiendo haciendo sufrir al joven que le había robado el amor de su esposa 

 — ¿Y cuál es esa idea papá que según tú nos puede beneficiar a todos? 

 — Yo puedo ayudarlos económicamente siempre y cuando me den como garantía La Mansión. 

 Alejandro se levantó del sofá y exclamó sorprendido: 

 — ¿Darle la mansión de mis padres? Allí hemos vivido desde que yo tengo uso de razón, es uno de los patrimonios más importantes de la familia. 

 — Sí, me imagino que debe ser así, pero como comprenderás estamos hablando de muchísimo dinero y yo no me puedo arriesgar a invertir tanto dinero sin recibir nada a cambio. Porque y si mi hija no sale embarazada ¿ Cómo me vas a devolver todo lo que te voy a prestar? ¿No te has puesto a pensar en eso Alejandro? 

 — ¡Eso no va a pasar jamás! Estoy seguro de que Valentina va a salir embarazada en cualquier momento. 

 — ¿Y qué te hace sentir tan seguro de que eso puede pasar? Porque cabría la posibilidad de que tú no puedas tener hijos, eso sería una gran desgracia porque tendrías que olvidarte de toda tu herencia y de tu hermosa mansión. 

 — ¡ Claro que puedo tener hijos! —afirmó Alejandro alzando la voz. 

 — ¿Y por qué estás tan seguro Alejandro? ¿Acaso ya fuiste a un médico? ¿O has embarazado a alguna otra mujer? —le dijo Javier con sarcasmo, haciendo que Laura se pusiera más nerviosa de lo que estaba. 

 Fue un momento de gran tensión para todos, Laura se puso pálida y estaba a punto de desmayarse. 

 Sin embargo, Valentina fue la que intervino en defensa de Alejandro en vista de que sentía que su padre lejos de estar ayudando, lo que estaba era poniendo la situación aún peor. 

 — ¡Ya basta papá! ¿Por qué tienes que ser tan negativo? Alejandro y yo somos sanos y estoy segurísima de que en cualquier momento yo voy a salir embarazada. Además estamos haciendo la tarea todos los días, ¿Verdad mi amor? 

 Laura no pudo aguantar más y enseguida exclamó: 

 — Me voy a mi habitación, necesito descansar, todo esto ha sido demasiado para mi. 

 Javier la tomó del brazo con fuerza mientras prácticamente le ordenó: 

 — ¡Tú no vas a ningún lado! No he terminado de buscarle una solución al problema de nuestra hija y su marido. Así que toma asiento y pídele a la sirvienta que te traiga un té a ver si así te calmas. Esos son malestares normales del embarazo amorcito. 

 A Laura no le quedó otra alternativa que obedecer para evitar que Javier se alterara más de lo que ya se encontraba. 

 Valentina conocía perfectamente el carácter de su padre y prefirió quedarse callada, total ya ella estaba acostumbrada a ver desde que era una niña la forma tan mal como trataba a Laura. 

 Alejandro por su parte estaba muy tenso y nervioso, si hubiera sabido que Javier estaba enterado de todo, no hubiera permanecido un solo segundo más en esa casa. 

 — Creo que te pareció una mala idea el negocio que te estoy proponiendo, pero considero que es lo más justo que puedo hacer, cuando mi hija salga embarazada y recibas tu herencia, me pagarás todo el dinero que voy a prestarte y yo te devolveré la mansión de tus padres. 

 — ¿Pero podremos seguir viviendo en la mansión? —preguntó Alejandro con una expresión de preocupación. 

 — Por supuesto que no, yo te la devolveré cuando me hayas pagado el último centavo, creo que es un acuerdo justo. Mientras tanto ustedes pueden mudarse a vivir acá con nosotros, esta casa es tan grande como la tuya y sobran habitaciones. Estoy muy seguro de que Laura estará feliz de que puedan vivir aquí con nosotros. ¿No es así amorcito? 

 Para Lau

ra y Alejandro, fue una verdadera sorpresa que Javier se atreviera a tomar una decisión como esa; no podían imaginarse cómo sería la convivencia entre ellos si eso se llevaba a cabo. 

 (…) 

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