Laura se lavó la cara con abundante agua, estaba un poco mareada y aturdida por todo lo que estaba sucediendo, al abrir la puerta del baño, pegó un brinco ya que se asustó al ver a Javier de pie apoyado con su bastón esperándola con una expresión que la intimidaba. — ¡ Me asustaste! ¿Pero qué haces aquí? ¿Acaso me vas a vigilar a donde quiera que vaya? — Cálmate cariño, te noto un poco nerviosa. ¿Tiene algo que ver con el malestar que tienes desde hace unos días? — No entiendo a qué malestar te refieres, aquí el único que me tiene enferma eres tú, todo el tiempo acosándome. — ¿Y no me vas a decir nada sobre los mareos y las náuseas que has sentido últimamente? ¿Será que se trata de tu menopausia o milagrosamente estás embarazada? Por supuesto aquellas palabras le habían caído a Laura como un balde de agua fría, ya que ella se había asegurado de mantener bien oculto lo de su embarazo. No entendía cómo era posible que Javier se hubiera dado cuenta si prácticamente en todo este tiempo no tenía ningún tipo de contacto con él si no hasta ese momento. — ¿De dónde sacaste eso tan absurdo? — ¿Tan absurdo? A mí no me parece tan absurdo, es más, a mí lo único que me parece descabellado es que mantengas relaciones sexuales con el esposo de nuestra hija. — ¡Cállate Javier! No se te ocurra armar un escándalo y decirle a Valentina la verdad, y mucho menos en este momento tan doloroso para la familia de Alejandro. — Entonces dime ¿Qué es lo que está pasando contigo? ¿Estás embarazada de Alejandro? Aunque Laura pretendía seguir negando lo de su embarazo, su nerviosismo era demasiado obvio y Javier parecía un verdadero sabueso que podía percibir el miedo que ella sentía. — ¿Por qué te quedas callada? Un embarazo no se puede tapar con un dedo y tarde o temprano la panza se te va a notar, si es que es eso lo que estás tratando de ocultar, no te queda otra alternativa que decírmelo antes de que sea yo mismo el que lo averigüe. Y sabes perfectamente que puedo hacerlo. Bajó la mirada y una lágrima corrió por su rostro, no tenía el valor de decirle frente a frente la verdad, sin embargo su silencio era demasiado obvio cosa que enfureció aún más a Javier. — Entonces es verdad lo que me he estado imaginando durante todo este tiempo, vas a tener un bastardo de ese bueno para nada que está engañando a mi hija. Laura rompían en llanto y al mismo tiempo le decía entre sollozos suplicándole: — Por favor Javier te lo suplico no le digas nada a Valentina, reconozco que fue un error, estoy consciente de que es aberrante y que no tengo perdón, pero te lo suplico no le digas nada a nuestra hija. — ¿Y ese bueno para nada ya lo sabe? — Sí, no se lo quería decir porque realmente no estoy segura de tener este hijo, pero en una discusión que tuvimos sin querer se me salió de las manos y se lo dije. — Muy bien, vas a tener a ese hijo. Laura alzó la mirada y puso una expresión de asombro y al mismo tiempo no entendía lo que pretendía Javier prácticamente ordenándole que tuviera a ese bebé. — ¿Qué estás diciendo? ¿Por qué me has dicho esto? ¿Qué es lo que piensas hacer? — A partir de ahora tú y yo seremos el matrimonio perfecto, todo el que nos conoce creerá que después de mi recuperación nos reconciliamos y de forma inesperada saliste embarazada. Para todo el mundo ese hijo será mío. ¿Estás entendiendo Laura? — ¿Pero acaso te has vuelto loco? ¿Cómo pretendes que voy a fingir que este hijo es tuyo? ¡Eso es una locura! Créeme que estoy dudando de tu capacidad mental, definitivamente no es coherente lo que pretendes hacer. — ¡Claro que es coherente! Y tú y yo lo vamos a hacer ver coherente, porque vas a ser mi mujer Laura, vas a estar conmigo como debiste haberlo hecho siempre. De lo contrario sabes perfectamente que te puedo enviar a la cárcel por intento de asesinato. Tú eliges que prefieres, sí criar a tu hijo libre conmigo a tu lado, o si por el contrario prefieres tenerlo en la cárcel y que el mundo se entere de que ese hijo es del esposo de Valentina. ¿Te imaginas cómo te va a aborrecer nuestra hija? Quedarás totalmente destruida ante toda la sociedad. — Pero.. pero.. es que estoy segura de que Alejandro no lo va a aceptar, él estaba dispuesto a contarle toda la verdad a Valentina, y si llega a saber que tú te vas a hacer cargo de este hijo, estoy segura que se va a oponer, es demasiado impulsivo. — Es muy fácil Laura, le dirás que si no lo acepta yo te puedo enviar a la cárcel, entonces allí probarás si realmente te quiere como te lo ha hecho creer en todo este tiempo. Y le vas a recalcar que no se le ocurra decirle a nuestra hija la verdad, porque de lo contrario de igual forma vas a ser tú la que pague las consecuencias de todo. Ahora límpiate esas lágrimas y trata de disimular, nos vamos a casa. — ¿Pero y no vamos a asistir a los servicios funerales? — Por supuesto que sí, allí estaremos dentro de un rato como un matrimonio unido y feliz, dando todo el apoyo y el respeto a esa familia. ¿Entendiste amorcito? (…) — La lectura del testamento será mañana hijo.—le dijo Ambar ansiosa. — ¿Mañana? ¿Pero es muy pronto no te parece? — Eso fue lo que dispuso tu padre cuando llegara a fallecer, quería que tú recibieras la herencia inmediatamente. A mí me parece que es perfecto. — ¿Madre te encuentras bien? — ¿Sí, por qué lo preguntas? — Porque desde el funeral de papá te noto extraña, ni siquiera te he visto llorar. — Creo que tu padre no le gustaría vernos sufrir, además pienso que a pesar de todo, el pobre descansó de esa horrible enfermedad. ¿No lo crees? — Sí, claro. Lo que pasa es que me hubiera gustado al menos poder despedirme de él y pedirle perdón. — ¿Pedirle perdón? ¿Y por qué tendrías que pedirle perdón? Ni que hubieras tenido la culpa de su ataque al corazón. Eso fue algo que sucedió espontáneamente a consecuencia de su enfermedad, así que no deberías atormentarte pensando en eso hijo. — Es que hay cosas que necesitaba hablar con él y no pensé que iba a morir tan pronto.