Capítulo 16 La noche de bodas 

 Laura al ver llorar a Ámbar desconsoladamente, sintió la necesidad de acercarse a ella; en el fondo sentía remordimientos por todo lo que estaba pasando, a pesar de que no se habían esclarecido aún cuales fueron las verdaderas causas que le habían provocado el infarto a Gustavo. 

 — Lo siento mucho Ambar, la verdad es que ha sido muy doloroso que haya sucedido esto en un día tan importante. 

 — Sí, siempre tuve miedo a que llegara este momento, porque sé que Gustavo está enfermo, pero tenía la esperanza de que pudiera aguantar su enfermedad por más tiempo. 

 — Bueno… creo que es mejor que nos marchemos a casa, no podemos hacer nada por ahora. 

  Valentina y Alejandro enseguida se acercaron a donde estaban ambas 

 — Madre creo que la señora Laura tiene razón, es mejor que vayamos a casa a descansar y mañana regresemos a primera hora para saber si nos dejan ver a papá. 

 — Pero es que yo no quiero moverme de aquí, no quiero dejar a tu padre solo y que de pronto despierte y no encuentre a nadie a su lado. 

 — Madre por favor entiende que no te van a dejar pasar a verlo. Si él llega a despertar enseguida nos van a avisar. 

 — ¡Pues no! No quiero irme de aquí, mejor ve con tu esposa a casa y mañana nos veremos de nuevo. 

 — Pero mamá… 

 — ¡No insistas! Ya te dije que no pienso moverme de aquí, váyanse ustedes y cualquier cosa estaremos en contacto. 

 En vista de la insistencia de Ámbar no les quedó otra alternativa que regresar a la mansión acompañados de Laura que los llevó en su auto. 

 Cuando llegaron a la mansión, Laura esperó a que Valentina y Samuel se bajaran del auto para ella seguir su camino a casa. Ya había pasado un poco más de la medianoche y antes de que Samuel pudiera bajarse del vehículo le dijo a Laura en presencia de Valentina: 

 — ¿Señora Laura por qué mejor no se queda a dormir aquí, ya es muy tarde y es muy peligroso que usted vaya conduciendo sola a esta hora de la noche. ¿No le parece? 

 — La verdad es que yo no quiero molestar, ha sido un día muy duro para todos y quiero descansar en mi cama. 

 Valentina no decía una sola palabra, ella estaba molesta con su madre por la bofetada que le había dado en la clínica en presencia de todos, además ya de por sí su boda había sido una verdadera catástrofe como para también tener que soportar la presencia de su madre en su primera noche de bodas. 

 — ¿Valentina no te parece que tu madre debería quedarse a dormir esta noche en casa? 

 — Por mí pueden hacer lo que quieran. De todas formas el mejor día de mi vida se ha convertido en una horrenda pesadilla, voy a quitarme este vestido y a darme una ducha, te espero en la habitación Alejandro, por favor no tardes. 

 Valentina se bajó del auto molesta, sentía que todo lo que había soñado para ese día se había destruido por completo, mientras que Alejandro aprovechando que se había quedado a solas con Laura, continuó insistiéndole: 

 — Por favor Laura te lo pido quédate a dormir acá, no quiero que te pase nada malo y más ahora que sé que estás esperando un hijo mío. 

 — ¡Cállate Alejandro! No vuelvas a repetir eso nunca más, ya te dije que no pienso tener a este hijo, esto sería demasiado aberrante. 

 — Esa no es una decisión que puedes tomar tú sola, y te advierto que si te atreves a hacerlo voy a gritar a los cuatro vientos que hemos sido amantes y no me va a importar que se entere el mundo entero si es preciso. 

 — No me puedes obligar se trata de mi cuerpo y yo hago con él lo que quiera. 

 — Te equivocas, tú eres mía, me perteneces y no voy a permitir que destruyas el fruto de nuestro amor. Por favor quédate es muy peligroso que te vayas a esta hora, te prometo que no te voy a molestar. 

 — ¿Y para qué quieres que me quede? ¿Para que escuche cómo le haces el amor por primera vez a mi hija? No quiero saber nada más de ti Alejandro, me hace daño tu presencia 

 Alejandro en vista de la negativa por parte de Laura, con mucha rapidez le quitó las llaves del vehículo y se bajó rápidamente mientras le decía: 

 — Creo que sin las llaves no te puedes ir, así que me temo que no tienes otra alternativa que quedarte aquí, o a menos que quieras dormir en el auto. 

 Laura se bajó molesta y cerró la puerta del vehículo con todas sus fuerzas, siempre Alejandro se salía con la suya, pero no tenía otra alternativa que quedarse esa noche a dormir allí. 

 — Puedes dormir en el cuarto de huéspedes, te prometo que te daré las llaves del vehículo mañana muy temprano. 

 — Deberías irte ya con tu esposa te debe estar esperando. —le dijo molesta y llena de celos. 

 — Sabes que daría cualquier cosa por pasar la noche contigo haciéndote el amor a cada momento. 

 Se acercó lentamente a Laura, acariciando su rostro con suavidad. Sus dedos descendieron con delicadeza por su cuello hasta rozar la punta de sus senos. Sin embargo, Laura reaccionó de inmediato, apartando su mano y distanciándose de él, mientras le decía con molestia: 

 — No te atrevas a seguir intentando seducirme porque no lo vas a lograr. Anda y hazle el amor a ella qué es lo que te corresponde. Pero lo cierto de todo esto es que a mí no vuelves a tocarme nunca más, que tengas buenas noches. 

 Alejandro se quedó de pie en medio de la sala viendo como Laura se alejaba de él, se sentía impotente, porque no podia negar que Valentina le atraía como mujer, pero de quien estaba enamorado era de Laura. 

 Caminó al bar que estaba a un costado de la enorme sala, se sirvió varios tragos y los bebió uno tras otros sin hacer pausa. Quería tener un poder que le hiciera olvidar el amor que sentía por Laura, pero aunque lo hiciera había una razón de peso que lo mantenía atado a ella y era el saber que le iba a dar un hijo. 

 Subió las escaleras y pasó por enfrente de la habitación de huéspedes donde estaba Laura, estuvo a punto de tocar la puerta pero luego se detuvo, ya que Valentina lo esperaba en la habitación que estaba justo al lado. No quiso arriesgarse a que ella pudiera darse cuenta, además era su primera noche juntos y no podía dejarla sola. 

 Laura por su parte se encontraba despierta, sentía que era una verdadera tortura el saber que el hombre que tanto amaba estaba muy cerca de ella a punto de hacerle el amor a su hija. Tan solo los separaba una pared, todo aquello era un verdadero castigo. Por un momento sintió el deseo de impedir que Alejandro estuviera con Valentina, quería gritarle a los cuatro vientos que estaba esperando un hijo de él; pero el miedo era tan fuerte como el amor que sentía por él. 

 A pesar de que la boda se había empañado por el infarto de Gustavo, Valentina no quiso desperdiciar lo que quedaba de la noche de bodas. Cuando Alejandro abrió la puerta la encontró acostada sobre la cama con un hermoso camisón negro transparente, ceñido a su hermosa figura, que sin duda alguna la hacía ver muy sensual. 

 — Te estaba esperando cariño. —le dijo con un tono de sensualidad 

 — Valentina…te ves hermosa. 

 — ¿En serio te gusta? Lo compré pensando en ti, pero especialmente quería usarlo esta noche. 

 Ella se levantó de la cama y caminó hacia él, lo besó en la boca mientras se colgaba de su cuello, él no pudo evitar corresponderle, ella se veía hermosa, el olor de su piel, su dulzura y al mismo tiempo lo sensual que se veía, hicieron que Alejandro se dejara llevar por el deseo. 

 Mientras ella lo besaba comenzó a desabotonar su camisa, estaba deseosa de estar con él, lo acariciaba por su pecho mientras él la apretaba contra su cuerpo. 

 Le abrió la cremallera del pantalón, sintiendo la tensión en su interior. Samuel no pudo resistir más y la acostó sobre la cama mientras le quitaba el camisón. Comenzó a besarla en el cuello y luego bajó lentamente hacia su pecho, provocando en ella una mezcla de sorpresa y emoción. 

 Ella susurraba mientras respiraba agitada: 

 — Sigue amor, sigue besándome, quiero que me recorras toda, quiero sentir tu boca bajar por mi vientre. 

 Samuel continuaba explorando cada centímetro de su piel, deteniéndose debajo de su vientre. Allí permaneció un buen rato, disfrutando del momento y causando que ella soltara suaves suspiros de placer. 

 Él se acomodó encima de ella, tomándola suavemente por las caderas y abriendo sus piernas, deseoso de acercarse más. Comenzó a moverse con cuidado, sintiendo la conexión entre ambos. De repente, cerró los ojos y no pudo evitar pensar en Laura, recordando momentos que habían compartido. Se había convertido en una obsesión difícil de olvidar. 

 Mientras compartía ese instante con Valentina, sus pensamientos seguían en Laura, y en un momento de intensa emoción, alcanzó su clímax, llevándose consigo la imagen de Laura en su mente. 

 Para Valentina había sido la experiencia más excitante y maravillosa que nunca antes había tenido en su vida. Pero en cambio Alejandro, aunque estaba en cuerpo presente con ella, en su mente y su corazón a quien realmente le había hecho el amor, era a Laura. 

 Laura por su parte se encontraba en la habitación contigua despierta, tapando su boca con la almohada mientras gritaba desesperada llena de dolor e impotencia al haber escuchado a su hija gemir de placer con el hombre que ella amaba. 

 Jamás imaginó que iba a sentir tanto dolor por un hombre, tenía los ojos hinchados de tanto llorar. 

 “Esto tiene que ser un castigo el que haya tenido que escuchar como Alejandro le hizo el amor a mi hija, ¡No puedo soportarlo! ¡Dios mio perdoname! Pero yo lo amo. Ayudame a no sentir este amor que es mucho más fuerte que yo y me está matando lentamente.” 

 Aquella noche había sido una 

verdadera pesadilla para Laura, no pudo pegar un ojo en toda la noche, las horas se le habían hecho eternas, hasta que ya cuando estaba amaneciendo el sueño la venció y se quedó dormida. 

 (…) 

 Al día siguiente…… 

Respuestas