“Ana, ¿podrías por favor tomar notas durante la reunión?” Me pidió Valentino mientras entraba a su oficina. Su voz grave y confiada me llegaba profundo y lo hizo sonreír.
“Sí, señor”, respondió obedientemente, tomando notas en mi agenda.
Valentino continuó dictando sus instrucciones, pero sus miradas eran más intensas y el aire estaba cargado de tensión.
Mientras escribía, noté que Valentino se acercaba detrás de mí y se puso tan cerca que podía sentir su calor y su aliento en mi cuello.
“Ana”, susurró, “¿quieres permanecer después de la reunión? Hay algo que quiero hablar contigo”.
Sentí una oleada de expectación y de**eo correr por mi cue***rpo. ¿Qué podría querer?
Traté de mantener la calma cuando todos los demás asistentes abandonan la sala, pero Valentino había leído la ex*****n en mis ojos.
“Ana”, me dijo, “Sé que nuestra relación hasta ahora ha sido puramente profesional, pero creo que tenemos algo que nos atrae mutuamente”.
Él se acercó más y yo podía se***tir su brazo toca**ndo mi pierna debajo de la mesa. Sostuvo mi mirada y dijo:
“¿Nunca has sentido que algo más podría suceder entre nosotros? ¿Nunca has imaginado qué pasaría si…”
Seguí expectante sus palabras, pero él no terminó la frase.
Valentino se puso de pie y se aproximó a mi asiento. Me pidió que me levantara y cuando lo hice, miró profundamente en mis ojos.
“Ana, ¿qué dirías si te dijera que des***o hacerte mí***a? ¿Qué dirías si te dijera que de***eo que te rindas a mí?”, preguntó con voz grave.
Mirándolo fijamente, tomó una decisión arriesgada. Sin decir nada, seguí a Valentino hasta la silla del ejecutivo y me senté en su reg***zo. Mi falda se lev***ntó ligeramente y podía sentir su er***ón contra mi piel.
“¿Y qué pasa si me rindo?” Pregunté con una sen****dad que no sabía que tenía.
Valentino alzó su brazo para acariciar suavemente mi cara y acercó mis labios a los suyos. Yo sentí mi corazón acelerarse mientras me dejaba embelesar por su be**o.
“Ana”, susurró, “ha llegado la hora de que te sientas como mi reina”.
Y entonces nuestros cue***os se unieron en pa***ón y nos abandonamos a la intensidad de nuestra química.
Fin del relato.


Respuestas