XIK´NAL NAT´TSIMIN

caballlo negro

Como todas las tardes, después de los trajines se hallaba la abuela en la puerta del patio, costurando un mantel en punto de cruz, la figura representaba un hombre a caballo, aún no estaba terminado, y el jinete permanecía sobre su inmaculado fondo blanco, la abuela lo miró pensativa un rato y dirigió su mirada al cielo, donde se extendían nubes planas que ocultaron el sol por unos minutos.

-Abuelita, ¿qué miras?

-Ahí, Maruchita, hoy las nubes parecen tan planas como una alfombra, si te fijas, hasta podría aparecer el Xik’nal nat’tsimin.

-¿Quién es ése?

Sus ojos perdidos en la lejanía, estaban iluminados por un intenso recuerdo.

-Escucha bien: En tiempos de Cecilio chi, Jacinto Pat y otros valerosos caudillos del mayab, se necesitaba además alguien que viviera entre dos mundos: la del indío explotado y miserable y el del poderoso y ambicioso terrateniente blanco, alguien que con sus ideales encendiera la mecha para que la población reprimida los apoyara y se lanzara a la lucha con fe en la victoria.

-¿Qué tenía de especial ese Xik’nal nat’tsimin? ¿a poco realmente volaba?

-Antes de referirme a él te contaré una leyenda:

Hubo un tiempo en ésta región, en que la tierra se mostró bondadosa

milpas y frutas en abundancia compensaban del campesino su esfuerzo

mas a un brujo malvado, tal prosperidad detestaba

y convertido en caballo negro empezó a destrozar los sembrados

los campesinos valientes no podían matarle, pues lo protegía el maligno

balas y machetes no traspasaban tal negrura de espanto

a fuerza de buscar un remedio llegaron hasta la población de Yohpita y

ahí consultaron a un mago blanco que al campesino y hacendado fijó cierto pago

reticente se quejaba el hacendado por la cuota que el mago pedía pero

el campesino sin remilgos presentó su cosecha

que al final devolvió compasivo el mago, mas no devolvió al hacendado su oro

En la milpa, al caballo negro uno blanco le salió al encuentro

eran el padre que al hijo su proceder reprochaba

pero el negro ya había trazado su destino

y en feroz combate se enfrentaron

pues uno de ellos esa noche moriría

antes de que el sol saliera resultó triunfante el blanco

y ya tranformado de nuevo en hombre éste a los campesino dio instrucciones

para que desmembraran en cuatro partes al negro

y a los cuatro puntos cardinales fuera enterrado

pues los primeros rayos los convertirían en piedra

quearon así repartidos en Box Cheen, X Huecal, Nojoch Tun y Box Ek.

Una profecía les anunció mientras lloraba a su hijo:

“Para liberar su alma ha de llegar de otras regiones

después de mi muerte un peculiar valiente

que sin ayuda de nadie juntará y unirá con argamasa sus piezas

y se remontará con él por los aires infundiendo a la vez temor y coraje”

-¿Llegó abuelita? ¿quién era? ¿Cómo era?

.Paciencia mi niña, ese hombre tan peculiar fue hijo de hacendados fuereños que se asentaron en éstas tierras huyendo de numerosas deudas, sin embargo el padre ante todo era honesto y humilde y regresó tiempo después a su lugar de origen para liquidarlas, esos valores quedaron grabados en la memoria del hijo,quien los practicó toda su vida, Santiago Imán era el nombre de éste y en militar se convirtió al crecer, hablaba con soltura el maya y siempre estuvo en contra de la inhumana explotación y segregación de la que eran objeto los indios, sus discursos, incendiados de pasión llegaban hasta el alma de los indígenas, ansiosos de justicia y libertad.

-¿Por qué no lo mencionan los libros? ¿Cómo encontró las piezas del caballo?

-Calma, Maruchita, su historia quedó sepultada después del movimiento que desencadenó la masacre durante la guerra de castas, se retiró de la lucha voluntariamente antes y con él ese capítulo quedó relegado; Santiago parecía tener del don de realizar imposibles y para ello contaba con un guía local, un J men de nombre Uicab Ek, quien, durante una junta que definiría la victoria o derrota del recién formado Ejército Libertador de Yucatán le contó la profecía, él, fiel a su carácter entusiasta y desenfrenado asumió la tarea de formar nuevamente el caballo, pues los ánimos flaqueaban después de la más reciente y tremenda derrota.

-Hubo ejército en Yucatán?

-Sí lo hubo, pero es muy largo de contar, baste saber que en ese tiempo la península tenía poco de haberse anexado al territorio mexicano, era presidente entonces el general Santa Anna, sin embargo eso en nada beneficiabaa los campesinos ni a la mayoría de la población que era explotada sin consideración, por el contrario, se debían pagar impuestos muy altos y reclutarse para ser enviados a la capital que en ese tiempo padecía continuas guerras, el caso es que Santiago Imán conspiró para liberar nuevamente Yucatán, fue apresado y después de liberado regresó a su natal Tizimín aparentemente fracasado, pero él no se rindió, junto con otros milicianos que compartían su ideal comenzó a formar su ejército.

-¿Con campesinos?

-Con todo el que quisiera unirse, los había mestizos, mulatos, campesinos, ex soldados, forajidos, indíos y hasta blancos.

-¿Conoció entonces a Cecilio Chí?

-Conoció a todos los caciques que se refugiaban en las selvas de lo que hoy es Quintana Roo, eran bastantes y muchos de ellos habían recibido educación,, pero no fromación militar, de darles esa instrucción se encargaron Santiago y sus allegados, lo consiguió además con su excelente oratoria y nobles ideales, fue muy complicado, el vicio del licor estaba muy arraigado en población, aún así reunieron gente, pero no había municiones ni armas para ellos, se necesitaban más que nada disciplina y estrategia.

-Cuéntame lo del caballo de piedra.

-Uicab Ek lo citó muy temprano al día siguiente para ir recogiendo las piezas, por el peso, decidió que se armaría donde se encontraba el torso. Imán era arrojado, y a Uicab Ek le tenía fe ciega, mientras otros lo tildaban de loco, él emocionado aceptó la encomienda, así comenzó su aventura, rejuvenecido a pesar de cargar por kilómetros todo el día las pesadas piezas,su espalda llagada y sangrante no menguaba su energía, tan buen ánimo mostraba que a sus subalternos contagió de optimismo, Imán sonreía tan pocas veces que al mostrar tal determinación y euforia auguraba una legendaria victoria.

Una vez reunidas todas las piezas construyó un andamio en medio de la selva, donde el torso del caballo yacía y con sus propias manos unió las extremidades equinas, una vez terminada la estructura quedó fascinado el hombre pues enjuto se veía ante tal mole de piedra; el agotamiento comenzaba a vencerle, pero Uicab Ek severo le ordenó velar su caballo: “una semana has pasado y yo fiel te he instruido, si ahora desiste tu empeño otro montará lo que es tuyo”

Imán reía con agrado, sintiendo perder la cordura: “si ésta estatua tan firme se ha de remontar por los aires quiero estar yo encima”

La muchedumbre se congregó muy temprano al día siguiente, abarcaba militares y pueblo curioso, si el caudiilo de Oriente volaba, al pueblo nada detendría, Uicab Ek al oído de Imán le decía:

-“Debes creer la profecía, o el caballo seguirá siendo piedra, una vez en el aire a Tizimín has de guiarle, no hace falta azuzarlo, él galopará a su ritmo”

De su cabeza despejó Imán toda duda y de un salto montó jurando a Uicab que creería. Pasaron unos segundos y la estatua continuaba inmóvil, miró a la gente en ascuas observando incrédula su infantil fantasía, sus comandantes lo consideraban demente y algún enemigo observaba con burla, era su destino seguir imposibles y éste era tal vez su mayor reto, si fracasaba, toda la revolución se vendría abajo, así que respiró hondamente y recostado en el cuello de piedra con suave caricia le pidió al caballo que volara.

Fue cosa indescriptible el momento en que a través de la roca sintió venas por donde la sangre corría, un resoplido le indicó que el caballo había vuelto a la vida, la estupefacción no terminó, pues poco a poco el caballo trotó tomando altura, y con suaves palmadas de su jinete enfiló el rumbo a Tizimín donde el ejército central ya se encontraba haciendo maniobras, y al llegar, desde los aires varias veces gritó:

-!Viva el ejército Libertador de Yucatán!¡Mueran los opresores de mi tierra!!Soy Santiago Imán señores, para el que me quiera enfrentar!

El terror rompió la férrea disciplina militar, unos corrían a esconderse y otros, osados, intentaron derribarlo, pero en vano, él, galopando en el cielo demostraba que lo imposible podía hacerse realidad; de sus casas la población entera pudo contemplar lo inexplicable, después de un largo rato, Imán se dio cuenta de que el caballo empezaba a desvanecerse pues el alma del brujo por fin era libre y volvió nuevamente a su punto de partida, ahí ya le esperaban para vitorearlo el pueblo entero ¡Xik nal tsimin! ¡Xik’nal nat’tsimin! ¡Xik’nal nat’tsimin! coreaba la gente al verlo descender.

Su hazaña pronto se extendió a todos los rincones de la península, renaciendo en los oprimidos la esperanza, de él se habló desde Tizimín a Cisteil, lo narraban de Oxtzuzcab hasta Dzoncahuich, se supo también en Calotmul y en Hopelchén, y cuando en cuartel de los centralistas en Campeche se enteraron de que se se avecinaba la tormenta pretendieron aplastar el movimiento armando una numerosa tropa que partiría rumbo a Tizimín.

Imán ya contaba con pleno apoyo después de protagonizar aquél prodigio, pero sus derrotas y sus consejeros le enseñaron a ser también astuto, al aproximarse el regimiento centralista se internó a las selvas del mayab. conforme aquéllos se acercaban no consiguieron información para poder localizar a los cabecillas, nadie dió razón de ellos, como si todo hubiera sido un rumor infundado e inventado por la población ociosa. Mientras tanto Imán y su gente caminaron abriendo brechas en la selvas de lo que hoy es Quinta Roo, era Uicab quien los guiaba, mas el cansancio pronto hizo presa a la multitud que le seguía, durante un descanso Santiago preguntó a Uicab cuál era el destino, él como siempre enigmático contestó que a su lado sólo los leales a la causa quedarían pues más adelante otro ejército aún mayor le esperaba. Cierto fue que la gente oportunista no aguantó tan larga caminata entre la selva espesa y el calor agobiante del día y fueron desertando poco a poco quienes usaron su bandera para ocultar sus intereses; pero en el corazón de la selva había un paraje donde aguerridos caciques le esperaban, y en una ceremonia antigua, indio y mestizo se hermanaron, habló Santiago en lengua maya, como sólo él sabía hacerlo, infundiendo valor a la gente que le vitoreaba: ¡Xik’nal nat’tsimin!¡Xik´nal nat’tsimin!, así fue conocido por la población indígena que se unió al ejército de desheredados que avanzó días después rumbo a Campeche, una vez que la incursión infructuosa del ejército centralista regresó a su cuartel.nunca se había visto tal unión: mestizo, indio e inclusive blancos estaban dispuestos a exigir de vuelta lo que por generaciones fue suyo, había planes de equidad, de progreso, de justicia…

El rostro de la abuela se ensombreció, las nubes ya se habían disipado, cerró los ojos y suspiró, los recuerdos se habían tornado tristes.

-¿Qué pasó abuelita? ¿Qué pasó después?

-Lo que siempre pasa Maruchita; todo aquéllo que se consiguió con sacrificio y sangre se perdió de nuevo a casusa de intrigas, traición e ignorancia; el ejército imparable obtuvo suy victoria sin derramar una sola gota de sangre que después se convertiría en feroz carnicería durante la Guerra de Castas. Parecería que la heroicidad es demasiado costosa como para ponerla en práctica, las hazañas son vitoreadas en su momento pero no son secundadas después, los héroes en general parecen tener por destino el martirio o el olvido. Cuando Santiago se retiró voluntariamente de la dirigencia del ejército y los caudillos no lograban ponerse de acuerdo en los pasos siguientes para la recién adquirida soberanía; fue fácil para los traidores y resentidos la revancha, la población indígena, guiada por la ignorancia fue azuzada para tomar venganza contra el hacendado blanco y después, en replesalia fue cruelmente masacrada, mi madre me contaba cómo los bebés eran arrebatados de los brazos de sus madres, arrojados al aire y ensartados en las bayonetas, los soldados se internaban en la selva con la intención de no dejar un solo indío vivo, las cuevas y los cenotes fueron en ese entonces eran el único refugio posible en una tierra plana para la población aterrada que no sabía a ciencia cierta qué estaba pasando.

-Ay, abuelita, eso no es justo, de nada sirve entonces ser valiente y honrado.

-No, no lo fue,y sin embargo viene sucediendo una y otra vez, pero créeme que lo único que nos salva de la extinción es precisamente los valores y la honradez, saber que existien hombres y mujeres excepcionales nos da la oportunidad de seguir su ejemplo de idealismo, de ir más allá de una existencia hueca o pueril, hacen falta, mi niña, para darle sentido a nuestra existencia, darse por una causa y compartirla hasta las últimas consecuencias es vivir, la muerte de todas maneras llegará.

El sol caía pesadamete sobre el patio, atenuado por los narajos y saramuyos, algunas rubes cruzaban aisladamente, una de ellas presentaba en sus contornos la figura emblemática del Xik’nal nat’tsimin.

Recomendar0 recomendaciones

Publicaciones relacionadas

0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios

¡Descubre los increíbles beneficios de esta valiosa comunidad!

Lector

Escritor

Anunciante