T´hó. La raíz maya de la actual Mérida

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Es indudable que todo lo que hay en la Tierra atraviesa por cambios que se producen a lo largo del tiempo, teniendo la muestra en cómo evolucionan las ciudades con el paso de los años, pero en el caso presentado es uno de los que han tenido una profunda transformación cuyos antiguos rastros el día de hoy están desaparecidos. De la capital yucateca de Mérida han desaparecido de su historia urbana las antiguas murallas que la protegían de ataques piratas o rebeliones indígenas, la Fortaleza de San Benito con el convento de San Francisco (así como numerosas casonas del Porfiriato y de las primeras décadas del siglo XX que cedieron su lugar a la presión inmobiliaria y siguen amenazadas), pero una de las ausencias más notables son los antiguos basamentos que formaban parte del centro ceremonial de la antigua T´hó y que debió tener un aire muy similar al de Izamal.

La traducción de su nombre quiere decir “Lugar de cinco”, una posible referencia a las cuatro direcciones cardinales más el centro como es costumbre en la cosmogonía mesoamericana, aunque es posible que este nombre fuese el adoptado por los españoles como lo señalan los libros esotéricos Chilam Balam, señalando que su nombre era el de Ichkanzihó cuyo significado es “Lugar de los nacidos del cielo”, aunque también se le ha dado la interpretación del “Lugar d ellos nacidos de la Serpiente” cuyo valor metafórico alude por igual a la nobleza.

De los vestigios encontrados en los trabajos de prospección arqueológica tenemos que T´hó debió de ser habitada al menos desde el año 800 a.C. correspondiente al periodo Preclásico Medio, teniendo su etapa de esplendor entre el 300 a.C. del Preclásico Tardío hasta el 550 d.C. terminando con el periodo Clásico Temprano de donde se construyó gran parte de las estructuras piramidales de la ciudad, manteniéndose habitada hasta la conquista española en el siglo XVI. Los conocimientos que tenemos de la antigua T´hó provienen principalmente de las crónicas españolas que llegaron con la conquista por parte de Francisco de Montejo quien llega a la ciudad del cacicazgo de Chakán, quedaría tan maravillado por las construcciones que decidió asentar en ella la que sería la capital de la Capitanía de Yucatán, cambiándole el nombre por la de Mérida en recuerdo de la ciudad extremeña la cual está asentada sobre ruinas romanas.

Otra referencia de peso la tenemos con fray Diego de Landa, quien se sorprende de las grandes estructuras que había y la calidad de la manufactura de las construcciones, destacando el caso de una gran plataforma compuesta de dos cuerpos y de la cual hizo un croquis dejando como testimonio la existencia de un claustro con un templo. Este edificio seria conocido como “Cerro San Antón” y fue ocupado por los franciscanos para construir el convento de San Francisco en la cima, llegándonos el testimonio del explorador estadounidense John Lloyd Stephens quien nos relata desde el siglo XIX que gran parte del edificio religioso usaron las construcciones mayas para adaptarlas a sus necesidades anotando las diferencias con las construcciones de hechura española y manifiesta el parecido con el conjunto del “Cuadrángulo de las Monjas” de Uxmal.

De los principales edificios de la ciudad tenemos que irnos a las referencias históricas donde nos señalan la existencia de estos “cerros” a lo largo del cuadro histórico de la ciudad de Mérida, contando con el principal de nombre Baklu’umchan y después rebautizado como San Antón, de donde después de albergar al convento de San Francisco tuvo que ceder su lugar a la Fortaleza de San Benito, cuyo tamaño de 20,000 m2 hizo que ganase el apodo de “El Imposible” por lo titánica que resultaba su demolición, la cual se sabe que estuvo dedicada al culto de la deidad Ah Chun Can, conformando el centro ceremonial por otras plataformas localizadas la poniente de la actual Plaza de Armas. Si bien hoy no queda nada de la arquitectura monumental de T´hó, es posible continuar con su estudio mediante las campañas de prospección en el subsuelo conforme van avanzando los trabajos de infraestructura urbana, encontrando fragmentos como vestigios de cerámica, las cimentaciones prehispánicas y elementos de lítica como testigos de esos tiempos.

Los resultados de las investigaciones dan como resultado sobre su importancia como capital regional durante el Clásico Temprano, la arquitectura monumental es característica de esa época, uno de los vestigios de este poder puede ser la identificada con el estilo cerámico denominado “esfera Chychantihó” y que encontramos en un territorio circundante que abarca desde Yaxcopoil al suroeste, Acanceh al sureste, Caucel al noreste y Dzibilchaltún en el norte. Hasta el momento lo identificado en el primer cuadro van desde complejos conjuntos habitaciones con formas que van desde lo ortogonal hasta lo elíptico, templos escalonados, juegos de pelota, plazas y caminos, asi como los conjuntos aislados cuya separación debió de obedecer a su localización fuera de los campos de cultivo o de los terrenos dedicados a la caza.

Estos conjuntos resultan por el momento los ejemplos de mejor preservación llegándose a localizar hasta 206 sitios arqueológicos por todo el territorio del municipio de Mérida, pero el explosivo crecimiento urbano del siglo XX ha comprometido la existencia de estos conjuntos que se habían salvado de la destrucción colonial, quedando dentro de la mancha urbana cerca de 81 sitios que han sido víctimas de acciones que van desde el saqueo, la extracción de materiales para la construcción o su destrucción para despejar el terreno. Uno de los sitios preservados localizado en medio de una colonia obrera es el de Xoclán, con un área de protección de 52 hectáreas y contando con un basamento piramidal, pero también encontramos con el caso del conjunto de X’Catzmil cuyos edificios y terrenos están siendo destruidos por sus vecinos sin recibir la atención de los habitantes. Es el deber tanto de los meridanos como de todos asegurar la protección de estos vestigios de la época mesoamericana, solo así es la única oportunidad de poder acércanos con nuestros ancestros de tiempos inmemoriales y darle continuidad a su cultura, como lo hacen los mayas modernos al seguir llamando a la capital con el nombre de T´hó.

Gracias por su atención y los espero en la siguiente lectura.

Federico Flores Pérez.

Bibliografía: Josep Ligorred Perramon. La antigua ciudad de T´hó. La arqueología de Mérida, Yucatán, Revista de la Universidad Autónoma de Yucatán no. 264.

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Imagen: S/D. Reconstrucción hipotética de la plaza central de T´hó, Merida. Fuente: https://puntonoticias.mx/abordaran-en-conferencia-historia-de-la-ciudad-maya-t-ho/



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