Para comprender a la muerte, hay que trascender.Por: Marco Antonio Fuguett Toro 

Trascender, ir más allá, dejar de ser básicos, elementales; es la única manera, la única forma, en la que usted podrá, verdaderamente podrá, abrir a sus  ojos a la realidad, porque lo que ve en la actualidad, no es otra cosa que una mentira.

Cuando se da ése cese irreversible de las funciones cardiorespiratorias, generandose a su vez, el cese de la actividad neuronal. Cuando se decreta de manera absoluta, la incapacidad orgánica de sostener la homeostasis, usted asume cómo un hecho, el desprendimiento del espíritu, de la débil y frágil materia. Enfrentará en ese instante aquél cuerpo inerte: el rigor mortis, por la falta de circulación, luego se presentará el algor mortis (el enfriamiento) vendrá a continuación el livor mortis (la lividez), le sigue el pallor mortis (la palidez) después sé hace notar el signo de puppe (el espamo cadavérico) la autolisis y finalmente, cómo cierre de éste ciclo, la putrefacción (en sus 4 etapas)

Sí apelamos a la fé, a las distintas y diversas percepciones de Dios, porque es omnipotente y omnipresente, empezaremos así un sendero para llegar a la verdad. ¿Cómo ve la biblia a la muerte? Veamos parte de eso: Segunda de Reyes Capítulo 20 /Versículo 21: “y durmió Ezequías”. Segunda de Reyes Capítulo 20 /Versículo 1: (Ordena tu casa Ezequías, porque vas a morir). Primera de Reyes Capítulo 11/ Versículo 43: “Y durmió Salomón” Primera de Reyes Capítulo 2/ Versículo 10: “Y durmió David”

Por otro lado, el apóstol Pablo nos indica en la primera carta a los Tesalonicenses. Capítulo 4 Versículos del 13 al 18, que los muertos en Cristo, resucitarán primero, en esa segunda venida del señor, también nos expresa, que la gente que muere, duerme, en espera de la resurrección.

No hablan de cielo, infierno o purgatorio pero sí, lo hacen del sueño, que se interpreta cómo un estado estacionario. Sé deduce entonces que, no habiendo todavía un juicio final, algo concreto cómo tal; no existe una sentencia firme sobre nadie. Por lo cual, no hay castigo alguno.

También nos indica, que debemos dejar en orden nuestras cosas  (Nuestra casa) Y volviendo a Pablo, en Colosenses: Capítulo 3 / Versículo 5, éste apóstol nos explica: “que tenemos que hacer morir lo terrenal en nosotros, para poder llegar a Dios”. De no hacer ésto, seguiremos atados a las inmundas cadenas del mundo. También nos habla en la segunda carta a los Corintios: Capítulo 12 / Versículo 2 de: “un tercer cielo” y en el versículo 4, de la misma epístola, de un paraíso.

En el libro del profeta Óseas, se habla de que los muertos serán rescatados del seol, del sepulcro y de la misma muerte, pero se decreta cómo un hecho próximo, el fin de ésta última: Muerte yo seré tu muerte.

Moisés, cuando anuncia el ataque a los primogénitos de Egipto; habla de la llegada del ángel de la muerte. Por otro lado, cuando se castiga a David por su grave pecado. Dios detiene al ángel, que estaba causando aquella destrucción, con la terrible peste. Entonces ¿La muerte es un ángel?

Esa muerte que según el apocalipsis, viene cabalgando en un caballo amarillo.

La Torá por su parte, nos proyecta ese “Olam-ha-ba”; que representa el mundo venidero. Éste enfoque nos muestra tres formas de enfrentar a la muerte. En la primera, se duerme en espera de la llegada del Mesías. La segunda, nos habla del alma que está en el cuerpo mortal y que pide y requiere de purificación, al lograr la misma, gracias a ciertos y determinados rituales, ésta se separa del cuerpo y la tercera, quizás la más cruel de las tres, nos dice que el alma se pudre con el cuerpo.

El Corán por su lado, enfatiza mucho en el hecho, de que sí vivimos con respeto y amor, veremos sin duda alguna el  “Jannah” (Qué es el paraíso) Para Mahoma, hombre en extremo religioso, el objeto central de la muerte, que se concreta al morir la persona, es ver el rostro de Alá. De allí está máxima que reza el Corán: Dé Alá somos y hacia Alá volvemos (Corán. Sura-11-Verso 156)

Por su parte, los hindúes cuando alguien fallece, le colocan la cabeza hacia el sur, huntando pasta de sándalo en su frente; cerrando luego sus ojos y su boca. Creen ellos, que cada acción realizada en una vida, tiene peso en la otra, eso es lo que llaman el karma y es parte del ciclo de la reencarnación (al cuál llaman Samsara)

El budismo  y el taoísmo creen también en el paso hacia otras vidas, no es la muerte para ellos el final, se preocupan más al morir, por la paz mental, que por el sufrimiento físico, una buena muerte requiere según ellos, de tranquilidad mental. Es como un cambio de ropaje, algo transitorio.

Para el espiritismo, morir es nacer de nuevo, es el eterno tránsito, en el círculo perpetuo de la creación. En cierta forma es evolucionar.

Continuará 

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