Operación rescate #2

Me agarró de los cabellos y me levanto así, mi cabeza sangraba y dolia. Gemir de dolor otra vez, me miró y dijo esos gemidos son nada a comparación de cómo hubieses gemido conmigo si no hubiera llegado la policía. 

Sonreí y le dije, nunca seré tuya. Y lo escupí, con yo no sé que me corto el brazo haciendo que la sangre saliera de el.

Y ahí estaba él, estaba en el auto de la policía pero nuestras miradas enseguida se conectaron era como si fuera imanes, que siempre se reconocían, conectaban y encontraban. Lo mire y vi como su ceño se frunció y sabía la rabia que tenía al verme así, en ropa interior, golpeada y lo peor embarazada. 

“Los tenemos rodeado no intente nada” Decía los policías por el megáfono. 

-un paso más y juro que tiro el gatillo respondió Dylan. 

Bajaron las armas pon orden del policía y me subió al auto, sentía las sirenas detras de nosotros y la velocidad con que Dylan él asqueroso manejaba me hacía doler aún más la cabeza, estaba tan consternada, asustada. Manejamos por no sé cuánto cuando de repente se detiene abruptamente. 

-maldicion estamos acorralados! Grito Dylan. 

-entregarte Dylan por favor. Suplicaba 

-callarte! Grito prefiero morir que ir a la cárcel de nuevo. 

No entendí pero suponía que no era ningún santo y ya había cometido más delitos. 

Se bajó del auto conmigo a puntando la cabeza. 

” Entregue se Dylan perez, no tiene escapatoria” hablaba el policía. 

Prefiero matarla a ella y morirme. Respondió. 

-no, no, no mátame a mi, Dylan mátame a mi, dejala a ella. 

No supe ni en qué momento Santiago había bajado del auto. 

– “señor Holmes no intervenga” respondió el policía. 

– entonces ven tú por ella, respondió. 

-no Santiago por favor no vengas, por favor… Suplicaba entre lágrimas. 

– lo siento mi amor, esta vez no serás tú, esta vez seré yo. 

Y así sin más Santiago se acercó a Dylan y este le golpeó con el cacho de la pistola. 

– ¡no! Grité cuando veía su sangre salir. 

-estoy bien me decía Santiago mientras me sonreía con tristeza. 

Era el fin, sea el fin de nuestro amor… No, no podía ser 

-muevete para allá, señaló Dylan a Santiago y entonces estaba ahí a punto de caer del puente donde estábamos. Le apuntó con el arma y soltó el gatillo, sin previo aviso, sin siquiera saber en qué momento salí corriendo lo empuje y recibí el disparo por el cayendo así al río… 

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