¡No es un tren cualquiera!

Hay momentos que llegan y el corazón se paraliza, y se declara en huelga, y no llega luz a nuestras mentes, ni un ápice, ni una palabra para escribir.

Ese momento que pareciera que el frasco lleno de genialidades se ha vaciado por completo, porque ya todo está dicho, porque ya todo está hecho, porque ya que más podemos agregar, y es en este instante que aparecen los conformista, que se retiran y tiran la toalla; pero hay otros que buscan y buscan pero no encuentran, entonces deciden remover sus aguas internas para que aflore a la superficie aquello que se atoró por lo humano de nuestro corazón.

Remover hay muchas maneras pero la mejor es escribir. Pero escribir lo que sea, escribir algo muy tonto, o muy inverosímil, algo muy simple, muy pequeño, algo estrambótico y osado, escribir un disparate que… ¡jamás has imaginado!…

Puede ser muy serio y circunspecto, o muy atróz, algo muy severo e Ineludible, algo muy fino pero muy firme, algo que signifique amor.

A mí se me apareció un tren al cerrar mis ojos…¿que tipo de tren?, ¿y porque un tren?, porque es una de esas figuras de configuración graciosa, de algún lejano recuerdo de nuestra infancia, ¡esa película tan especial!… o esa serie animada que por las tardes, ¡no se dejaba esperar…!

¡Ju ju!…El tren nuevecito muy bien acabado, de carrocería brillante y luminosa; con accesorios dorados como brazos, que se redondean, para avanzar al paso a la orden ¡de..la dadivosa cadena…!

Ahí viene el tren a una velocidad vertiginosa, pudiera verlo como corre de lado, pero lo veo de frente como viene hacia a mi; y es cuadrado, rojo escarlata intenso, compartiendo a su vez, con parachoques plateados; así suena su bota— humo…

¡Ju ju¡…¡y viene veloz…!…sobre el templado… hierro de los rieles…

Es un tren lo que veo yo, muy frontal, e irreverente, no está pidiendo permiso para culminar su empeño, debes apartarte y tratar de hacerlo más rápido, no te contempla, no te considera, va a pasar y punto, voraz y decidido, solo su advertencia, suele ser muy simple, ¡Ju ju!…

El tren ha sonado, ¡sal de su vía!, no es improvisado, ¿lo has olvidado?; ¡En guerra avisada no muere soldado, y si muere es por descuidado!…

Ahí viene un tren y lo siento encima, tiene un tamaño exhuberante que me está indicando, que tiene mucho que transportar, que está repleto de experiencias muy emocionales, que está lleno de entreveraos, de vértigos abismales, que está colmado de problemas,

que nunca antes nadie ha tenido; además de la forma que lo resolverás…

¡Es un tren de carga y no tiene cupo para más!; y te presentará corazones de todo tipo.

Está lleno de contenido, que cuando lo ven no lo dejan de seguir, el, que va corriendo a cumplí su entrega, es una definitiva decisión , porque es fascinante su forma de ser, sus expresiones, su estilo, sus escenas de aparición a la tremenda, que deja atónito al más curtido lector de los lectores.

Este tren carga de cargas está dispuesto a repartirse, a compartirse, a dividirse, y a ofrecerse para plantear problemas en cantidad y cantidad de temas; porque este tren está lleno de dramas, está lleno de proezas, está lleno de inimaginables salidas, de propuestas diferentes pero interesantes, está lleno de historias que hacen origami con nuestro corazón.

Este tren tiene lo que te marcará, lo que te sobre impresionará, un mensaje muy fácil de leer pero a la vez complicado, complejo, completo que te poseerá, te invadirá, te hará suya o suyo celosamente, te exigirá presencia, querrá ser tu conyugue, te sabrá acariciar, te comprenderá como jamás nadie lo ha hecho; porque está cargado de mundo, de vivencias humanas, de estados sobresaturados de delirios, y de incertidumbre.

Este tren quiere ser tu vida, si tú se lo permites; y regalarte la experiencia que no has vivido todavía, porque está repleto de sabiduría, es más de lo mismo pero planteado de otras mil maneras, es esa inquietud de ver las cosas de una forma nueva pero distinta, porque este tren está lleno de lecciones que se acrecientan… más y más…como el árbol de habichuelas de la historia que nos contaron una noche antes de tomar el sueño, pero no es un árbol largo que separa las nubes… es un tren… que tiene la idea que persigues tu…

¡Ju…ju… ju…!

Y así dejo mi empeño de seguir escribiendo lo que no puedo vaciar porque no lo tengo, solo en este tiempo, puedo escribir un tren que hace ju ju, y que cada vez que se para en un andén de mis tiempos de amor al drama, a la acción y a la aventura, cierro mis ojos, y escucho ju ju, ahí va el tren, ya está por salir, ¿ya te asomaste? ¿No sabes?

Si dejo alguna prosa con piruetas de flores, y cordeles de algún pony blanco, jugando con unicornios rosados, es una especie, de visión, una sensación que una alma invisible te susurra al oído y quieres que cuentes lo que jamás ha vivido.

Se va el tren y salen los seguidores, viciados de intriga, porque no pudieron recoger la respuesta, que ese tren se está llevando en el vagón de primera, y se va alejando, sonando su voz, y se propara para darte la oportunidad, de que saques la historia que no escribe cualquiera, y te la lleves para pintarla de otro color, y la voltees para mirar desde abajo, y la pongas para mirar por arriba, y le dobles en forma de cohete para ver si vuela lo suficiente.

¡Ju ju!…pero no es un cohete, ni de papel, ni tampoco espacial, que por sus rieles resbala, pero no caminando, pareciera que brinca, y que puede salirse, pareciera que los rieles lo insultaran con prisa, atraviesa montañas, puentes y túneles, y los parajes de belleza caprichosa lo ven…

¡ y suspiran…!

Ay va el tren cargado de sueños, lleno de brisas que suspiraron los lirios, desbordando tantas melodías dulces y absurdas, que suenan al romper la velocidad con que escribo,es el tren de mis tesoros, es el tren lleno de mis lluvias torrenciales, es el que lleva a fuego mil secretos, tan cerrado que solo el dueño podra abrirlo, cuando por fin en la última parada, y pueda de el, tomar los pergaminos, conseguir aquello que mi corazón grita, ponme ese amarillo vísteme con el, que por fin llegó la hora; podré seguir contando, dame tinta, o dame papel, porque voy a escribir todo lo que estoy pensando, todo en lo que puedo creer, todo lo que sea absurdo o alrevés, con las musas que iban razonando, y que se bajaron sin perder el juicio…cuando llegó el tren…¡Ju Ju!…

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Sergio
7 meses atrás

Buenísimo

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