“Los últimos momentos de Felipe Pirela:Por: Marco Antonio Fuguett Toro.

Cuando los sueños se concretan, cuando la realidad comienza a cambiar; cuando todo parecía diferente, llegó de repente la más brutal de las pesadillas. Había terminado mí presentación en el “Molino Rojo de Cagua”, un local recién inaugurado; en la maravillosa Isla del encanto, me sentía algo agotado, cansado quizás; me tomé un trago, en verdad lo necesitaba, era ya de madrugada, las 2 y media, para ser exactos y venían visiones a mi mente. Entraba yo a un hospital, iba herido, muy malogrado, había mucha gente allí, excesiva bulla y corría un río de sangre,  la misma salía de mi aorta ¡Por Dios! No puede ser. Era mí sangre, era yo.

Vino entonces a mí atormentada mente, lo que fue mi corta vida, pero  ¿Qué me pasa? ¿Qué estoy diciendo? Apenas tengo 30 años, tomo otro sorbo de aquel whisky, a veces el cuerpo te exige éste látigo para poder seguir. Nací un 4-9-1941, en el barrio el empedrao, el más popular de mí Maracaibo querido; aunque no sé, mamá decía que me trajo al mundo el 3 de septiembre de 1940, bueno, les sigo contando, hijo soy de Don Francisco Monsalve (Albañil de oficio) y de Doña Luisa Morón (Mí querida vieja, cómo me haces falta ahora, en ésta soledad que me rodea, pues, aunque me veas con mucha gente mamá, en realidad estoy sólo) Les diré que ella era una buena comerciante y muy dada a las cuestiones artísticas, la vaina está en que ellos se divorciaron y mi jefa tuvo que cargar sóla con el peso de sus muchachos. Odio esa palabra ¡Divorcio! Yo también pasé por esa vaina, en verdad es algo horrible, casi qué traumatizante, bueno, les sigo contando, a los 13 años formo con mis hermanos un pequeño conjunto ‘Los Happy Boys” (1954)  Me acompañaban en ésa aventura dos de ellos: Williams y Edgar, debo reconocer que Estábamos muy influenciados por Alfredo Sadel y por el gran Lucho Gatica. No puedo continuar con mí relato, varias fans me piden que antes de irme,  las complazca con un tema, no puedo negarme, no era ése mí estilo, querían escuchar nada más y nada menos que “Sombras”; una de mis interpretaciones más queridas, empieza a sonar la música y les canto, lo hago cómo siempre, dando todo en el escenario; pero ésta vez, en el tono de mí voz, se apreciaba una profunda tristeza, no sé , tenía algo; era como sí me estuviese despidiendo de mí público, no la canto una vez, ni siquiera dos, lo tuve que hacer tres veces, cómo iba a imaginarme yo. ¡Dios mío! Que esa sería mí última presentación.  Prácticamente mí despedida de ése mundo, en el que puse tantas esperanzas. Qué cosas tiene la vida, la verdad sea dicha, al final del camino todos nos convertimos en eso que canté, o sea en: “Sombras nada más” (Tema  éste que grabé estando aún con el maestro Billos, en el año 63, fue el último álbum con él)

Participé también en un concurso que impulsaba o promocionaba Radio Caracas Televisión; conjuntamente con Radio.Caracas Radio, eso fue en 1958, o fue en el 57, no lo preciso bien, pero fue en mí ciudad natal. Maracaibo, de eso sí estoy seguro, canto después con los Peniques, pero esta gente no me paga ni un centavo.  (Dos temas interpreté en ése álbum, que llevó por cierto el título de: “Carnaval con los Peniques”) En esa época intervengo en el programa “Puertas de la fama” (De la popular emisora “ondas del lago”)  Y en “Buscando estrellas” (Otro programa similar) Luego me contratará la orquesta de Juan Arteta, para cantar en RCTV y en RCR. (Por ésta época también trabajo en locales nocturnos, ésto para ayudarme un poco económicamente y canto algunos temas con el grupo los modernos,  si la memoria no me falla, su dueño era Antonio Ramos) En 1960 grabo mis primeros temas, recuerdo vagamente que eso fue con “Jorge Beltrán” aunque no estoy muy seguro, lo que sí podría asegurar y sin ninguna duda, es que fue con el sello Discomoda. (Al mismo tiempo grabaré con Velvet) Ese mismo año y con el maestro Billo Frometa (Quien me expresó una vez, eso nunca lo olvidaré, que yo cantaba como los angeles) Grabo tres álbumes y para los sellos: Gramcko (Paula ) Regio y Discomoda (Comunicando/ aquí en este maravilloso álbum, canté temas de la espectacular María Grever. (La gran compositora mexicana) Entre estos, uno que en especial quiero mucho, porque me toca en lo personal: “Para qué recordar” Con Billos estoy hasta 1963. Año en que grabo nuestro último álbum;; luego me voy a México y trabajo con la orquesta de Chucho Rodríguez. Recuerdo que Jose Page, gerente de la disquera me bautizó como: “El bolerista de América”.

En ése año, me refiero a 1964, grabo un long play de larga duración, donde figura mí tema más romántico, por lo menos así lo creo yo, les hablo de: “Únicamente tu”

De pronto recordé entre tragos al gran Cheo García, el gigante de la guaracha.Vino de repente a mí memoria; también pasaron de manera fugaz, cuál sí fuese una película, tantos momentos ingratos, la manera en que lo perdí todo, el injusto pleito judicial por la custodia de mí hija, la sucia y difamatoria campaña de Mariela Montiel y de su madre, quiénes pusieron por el suelo mí reputación, el ingrato trato que me brindó la TV venezolana, que me quería pagar una miseria, mí situación de ahora, mí frío cuartucho de hotel, mis dos muda de ropa; debo ser sincero con ustedes, hoy no sé que sucede conmigo, están pasando tantas cosas por mí mente, tantos recuerdos al mismo tiempo; transcurre el 2 de julio de 1972, éste es queridos lectores, el último día de mí existencia.

Carmelo López me pasa otro trago, hablamos de todo un poco; él es el cantinero del bar Borinquen . Veo el reloj, pasa ya de las 4 de la mañana, me sugieren ir al club July, que queda en la Urbanización Santurse, lo hacemos y allí estamos hasta las 7 y media de la mañana. Salimos de allí y le dimos la cola a Otoniel Martínez, quién era el dueño del club, luego fuimos al club Coco, esto no se concreta y vamos hasta el apartamento del tal Julio Portabales, quién se unió a nosotros, sin que nadie se lo pidiese. Les diré algo, ése tipo me caía mal, no sé porque, pero estaba seguro de que hasta el nombre que utilizaba era falso. La vivienda del elemento citado, quedaba en el condominio Isla Mar, de allí nos echó una loca a la calle,  la misma parecía histérica, fuera de sí.

Que vaina más grande, mis planes básicos eran ir a San Juan y luego al hotel a dormir. Ahora todo es un enredo. De nuevo llegaron a mi mente, ese día no me dejaban en paz mis pensamientos, algunos de los temas que compuse, en éste duro transitar, entre estos “Lo que es la vida” e “Injusto despecho”. Recordé también y con mucho dolor, como la casita que le compré a mí madre, la perdí en aquel desgraciado pleito judicial.

 Discutí entonces con el tal Portabales y nos fuimos de allí, ya no soportaba más su presencia; eran ya las 9 de la mañana y en la zona hotelera, conocida cómo zona verde o isla verde; desde un vehículo éste tipejo me grita: “Felipe, recuerda que tú no eres de aquí” y me dispara, lo hace tres veces, uno de los proyectiles perfora mi aorta. Carmelo se lanza al suelo angustiado, el asesino huye. La infamia aún después de mí muerte me persigue, los medios le creyeron más a un delincuente que a mí. Últimas noticias me acusa de traficante, indica que por esa causa fuí asesinado. Mí propio país me dió la espalda. De que me sirve ahora ese avión presidencial donde trasladan mis restos, ésta muchedumbre que acompaña mi sepelio. ¿Dónde estaban cuando los necesité? La justicia divina vengará mí asesinato y Luis Rosado Medina, ese era su verdadero nombre, será asesinado el 29 de junio de 1976, incluso, fue mutilado.

Dejé en mi carrera, treinta discos de larga duración y otros en distintos formatos. No merecía morir así, tenía tantas esperanzas en mí nuevo disco. Pero así es la vida, porque “Amor se escribe con llanto”

Fin

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