Los peligros de amar. Primera parte

Siempre detesté la idea de amar algo o peor, a alguien, era lo que pensaba antes de conocerte; que idiota al pensar que la sola idea me repugnaba al punto de simplemente escapar cuando alguna mujer se me declaraba, era una forma de evitar lo inevitable como si alargara mi propia agonía ante la sola idea de amar, no quería ser malo con nadie pero la idea de perder aquello que más amo era mi mayor temor y detestaba todo aquello que me causara temor o dolor. 

Desde que tengo memoria muchas personas se fueron de mi lado una tras otra sin siquiera decirme como debía de vivir en este mundo tan alocado, primero mi único abuelo a quien admiraba como si mi ídolo se tratase, se fue cuando tenía cinco años por lo que su partida no fue tan dolorosa como el resto de personas que consecutivamente le siguieron egoístamente, apenas pasaron un par de años cuando luego mi padre se fue a trabajar y nunca más regresó: en realidad un coche había estampado su cuerpo contra el suelo en una luz de alto defectuosa, la última vez fue mi madre quien simplemente salió de compras y regresó envuelta en sangre junto con dos hombres que se llevaron todo incluyéndome, he de decir que pasé todo ese tiempo pensando que yo era en realidad un amuleto de mala suerte, quizá era mi ser quien atraía todos esos sucesos lamentables tras de mí pues en cuanto fui acogido por aquellos hombres la policía los capturó y terminaron en una ladera no muy lejos de su escondite, mi refugio nuevo se había trasladado a un orfanato donde nos trataban como animales sin cuidado alguno de nuestras vidas. 

Allí conocí a mi primer amor, Lucía, la niña era bella como la flor de primavera en pleno fulgor, su edad era de 12 años, mucho mayor para un mocoso como yo en aquel entonces, pero fue la única que me trató de buen modo cuando creí todo perdido, su carisma irradiaba vida por doquier, falleció cuando cumplí los once, una pareja que la adoptó la mató para luego vender sus órganos en el mercado negro, lo sé, fui quien los persiguió esperando poder verla de nuevo, pero de nuevo fui abordado por la pareja, como aun no tenía la edad suficiente decidieron cuidar de mi por un año, murieron a manos de una pandilla que se enteró de ellos en su territorio. De nuevo estaba solo sin rumbo alguno, aquella pandilla me acogió como asesino a sueldo, después de todo mi suerte era mi único talento y decidieron aprovecharlo. 

El jefe de aquella pandilla me cuidaba como si su hijo se tratase, aunque en especial solo me veía como una herramienta, pero de alguna forma su humanidad me permitía sentir cierto agrado hacia su trato, crecí para matar a quien se interpusiera en su camino y como tal decidí con el tiempo distanciarme tanto como podía del resto, amar era algo innecesario en el trabajo al que me dedicaba y mucho más si se volvía un estorbo para mis labores, era sencillo vivir así, hasta que una mujer se me declaró en uno de mis trabajos de incognito, aun me pregunto qué fue lo que le atrajo de un patético hombre que apenas destacaba de otros, sin embargo, de cierta forma me gustaba, era gentil y sencilla sin ningún aspecto especial pero tampoco era grisácea, me hacía sentir cómodo en mi puesto de trabajo falso durante el tiempo que pasé investigando a mi presa, pero como siempre falleció en el tiroteo durante el cumplimiento con mi objetivo, en realidad mi objetivo la uso de escudo humano así que yo la maté accidentalmente.

Como iba diciendo, amar era imposible para alguien como yo, y aun así tuviste el descaro de aparecerte en mi vida ¿era tan difícil mantenerse escondida hasta que muriera sin conocerte? ahora solo por ti, estoy ensangrentado mientras me oculto de mi antigua familia, todo por protegerte ¿cómo es posible que siquiera este haciendo esto? ¡realmente soy un idiota por haberme dejado llevar!

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