Los europeos frente a la diversidad indígena.

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Tanto para españoles como para los ingleses, al tener contacto con estos pueblos que mostraban culturas tan diferentes a las que habían tratado y hablando idiomas completamente ajenos represento un reto difícil de sortear, llegándose a cuestionar la humanidad de aquellos grupos o que pudiesen ser capaces de llevar una vida “civilizada”. Esta cuestión acaba con la llegada de los españoles tanto a territorio mesoamericano como al Perú, viendo como los indígenas habían desarrollado civilizaciones complejas serviría de apoyo a los misioneros para demostrar cómo eran capaces de tener los mismos avances que los europeos, aunque esto no quito que los considerasen en una eterna minoría de edad. Esta protección no abarcaba para todos, ya que el encuentro que tuvieron con los grupos chichimecas en la Nueva España o los mapuches de Chile les confirmaban la existencia de la figura del “bárbaro” imposible de llevar a la “civilización”, misma conclusión a la que llegaron los ingleses al contactar con las tribus de la Costa Este, aunque para su vergüenza se recriminaban como no eran capaces de someter a los que consideraban casi animales y como los españoles si habían logrado someter a los mexicas.

Una de las primeras tareas fue el aprender el idioma del pueblo dominante, cosa que lograron en diferentes casos como el de la Malinche en la campaña de Cortes o el caso de los colonos de Jamestown quienes intercambiaron con Powhatan la entrega de un sirviente dándoles al joven Thomas Savage, quien aprendió pronto el algonquino y seria la base para conocer el idioma. La “superioridad” armamentística de los europeos frente a las armas de los pueblos americanos es indiscutible por el uso de metales, además de contar con elementos sorpresa como la pólvora y los caballos sin duda ofrecieron a los indígenas un golpe de impacto, pero este factor sorpresa se fue perdiendo y aprendieron a lidiar con esta tecnología, la cual resultaba poco practica frente al uso del arco y flecha o la lucha cuerpo a cuerpo anulaba por completo esta ventaja. Parte de la suerte que tuvieron los españoles fue que en la primera etapa de expansión se encontraron con la presencia de estos dos grandes estados como el mexica y el inca, por lo que al derrotarlos y someterlos provoco un efecto domino donde el resto de pueblos sedentarios reconocieron la supremacía española al ocupar el puesto de poder, pero esta “facilidad” de circunstancias se anulaba cuando les tocaba lidiar con organizaciones más dispersas como las tribus nómadas del norte de México, la Amazonia y la Araucaria o con el caso de los pueblos mayas del Posclásico.

El caso más notable sobre la nulidad de la ventaja europea lo tenemos en la Costa Este, primero con los españoles que en el siglo XVI fue una empresa imposible lograr consolidar el dominio sobre La Florida al solo tener presencia efectiva en San Agustín, mientras sus diferentes campañas de exploración o de evangelización terminaban al poco tiempo por ser expulsados por los indígenas. La falta de resultados para conquistadores o misioneros para obtener una posición de poder hacía que pronto los españoles decidiesen abandonar el impulso para someter estas regiones indómitas, como sucedió con la Costa Este, la cuenca del Mississippi o el sureste de la península de Yucatán, incluso el septentrión novohispanos estuvo a punto de ser abandonado por el freno puesto por la resistencia indígena con la Guerra del Mixtón, pero el descubrimiento de las minas de Zacatecas en 1546 y los demás yacimientos de plata a lo largo de la Sierra Madre impulsaron a que los españoles siguieran con el avance hacia el norte en una situación de guerra eterna financiado por los pocos beneficios obtenidos por los colonos y que llegaría a ser heredada a México con la independencia para ser finalizada en el siglo XIX.

Este mismo problema fue el que enfrentaron los ingleses en la Costa Este, al ver la misma animadversión que mostraron los indígenas de la región hacia los españoles, los gobiernos coloniales optaron por crear un modelo militarista basado en presidios para proteger a los colonos, pero como mantener esta defensa implicaba un serio desfalco para ellos, pronto este sistema llega a su fin con la rebelión de Nathaniel Bacon de 1674 a 1677, haciendo que la corona desistiese de defenderlos y los dejaron bajo su propia responsabilidad. La incompatibilidad entre la sociedad colonial con la indígena al no darse las condiciones para establecer un modelo de dominio como el español, hizo que los ingleses los viesen como imprescindibles o un estorbo para la llegada de más colonos, volviéndose autosuficientes y provocando una mayor presión sobre las tierras de los indígenas, mientras las propias tribus eran más dependientes de los productos europeos haciendo que aceptasen las condiciones impuestas por los ingleses para evitar pleitos.

El atractivo que tenía la presencia inglesa en la Costa Este recaía en el comercio de las armas, que despertaron la fascinación de las tribus y que estaban dispuestos a entablar relaciones amistosas, esto a pesar de los intentos de prohibir su posesión por parte de la corona que emulaba a los españoles, la lejanía hacía imposible que se llevase a cabo este control como lo demostró el pujante negocio de Thomas Morton en Plymouth. Al dejar como ley muerta estas prohibiciones, paradójicamente les garantizo su sobrevivencia como se demostró en la Guerra del Rey Felipe al asegurarse la alianza de los mohicanos quienes finalmente los salvaron de ser expulsados. Pero al igual que en el resto del continente, el arma que fue vital contra los indígenas fueron las enfermedades, las estimaciones son muy disparejas y proponen cifras poblacionales que van de los 20 a los 80 millones de habitantes del continente, de los cuales entre 2 y 19 millones se estiman como la población de la Costa Este, donde al igual que en otras latitudes la mortandad llego al 90%, por lo que tenemos una región prácticamente despoblada con unos cuantos sobrevivientes que aseguraron mantener su independencia con respecto a los colonos.

Gracias por su atención y los espero en la siguiente lectura.

Federico Flores Pérez.

Bibliografía: John Elliot. Imperios del Mundo Atlántico. España y Gran Bretaña en América (1492-1830).

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Imagen: S/D. Colonos sorprendidos con la llegada de Samoset, el primer nativo que sabia hablar ingles, ca. siglo XIX.

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