Las caras del destino capítulo 1: Inicio de los verdaderos problemas

Despierto al día siguiente luego de salvarle la vida a mi amiga. Me pareció muy agradable volver a verla después de tantos años, pero ese suceso alteró las vidas de otras personas, y es lo cierto, me terminó dejando perplejo el siguiente hecho a continuación.

Ese mismo día, me encontré con Midori, en la calle, y me invitó a ir a su casa después de clases, y para allá me fui, ya en su casa, nos sentamos en el mueble de su sala de estar, viendo tele, y comiendo algunos bocadillos.

Midori sentada al lado mío, me dice: Y dime Kyouto, ¿te gusta la carrera que estás estudiando?

Le respondo mientras me llevaba a mi boca, un pan tostado con mantequilla de maní: Pues, si supieras que no tanto, sólo la estoy estudiando porque quería quitarme a mis padres de encima, ya que ellos querían que fuese abogado, o ingeniero… Pero Diseño tiene un amplio campo de trabajo, lo que significa: es una buena carrera, que si la puedo llevar de la mano con otra sería maravilloso- Girando la cabeza hacia ella- ¿Y a ti como te va?

Midori: Pues, bien si se puede decir, yo estoy estudiando contabilidad. – Al terminar la frase me quita la mirada, como eludiendo algún pensamiento, que no quería en su mente, también se le veían unas lágrimas en sus ojos.

Me doy cuenta de eso, y le pregunto: Oye, ¿qué pasa? Te noto algo triste.

Voltea su mirada, y dice: No es nada, tú tranquil…- algo nos interrumpe, y era el padre de Midori, que abrió la puerta de un gran empujón, muy borracho, con una cerveza en la mano derecha, gritando: “¡Midori!”, por lo que se coloca de pie, diciendo: “¡Aquí estoy papá!”

El hombre apenas podía moverse, por culpa de la borrachera que tenía encima, se desplaza hacia ella como podía, y entonces le dice, luego de tomarse otro sorbo de cerveza: ¿Dónde está mi cena?

Midori le responde muy nerviosa: ¡Eh!, todavía no la he hecho. – Yo contemplando aquel incómodo momento, y me hace señas de que me vaya yendo rumbo a mi casa, y le obedecí, pero justo al lado de la puerta por la que entró el padre de Midori (que era la puerta principal), hay una ventana, y terminé de verlo (el chisme mata, pero no envenena).

El hombre la intenta tocar, diciéndole: ¡¿Qué?! ¿Cómo que no la has hecho? – La chica se retira de él, tratando de huir, y el borracho la agarra del pelo, dándole un fuerte jalón y la empuja, hacia la cocina (que era el cuarto justo detrás del mueble donde estábamos sentados), se dio un fuerte golpe contra la encimera que queda justo en frente de la puerta, e intenta levantarse, mientras lo hacía, le grita: ¡Tú no sirves para nada! ¡Igual que tu madre!

Midori, se coloca de pie, sobándose el moretón, le intenta dar un puñetazo en la cara, y lo logra alejarlo, ya el borracho de su padre tambaleándose, le da suficiente tiempo para ella correr a su habitación, que estaba al segundo piso. Le colocó seguro a la puerta, y se dispuso a desde la ventana, a hacerme señas para dejar el chisme.

Y así fue, me fui, ya estaba oscuro, y al llegar a mi casa, encerrarme en mi cuarto, la llamé, mientras esperaba a que caiga la llamada, decía en voz baja: “contesta”, y cuando respondía: ¡Midori! ¿Qué pasó?

Midori responde algo asustada, y con un nudo de lágrimas en la garganta: Kyouto, mi padre todavía está borracho, de hecho, está sentado en el suelo junto a mi puerta, fumándose un cigarrillo, mientras se bebía otra botella.

Le digo luego de un suspiro de dolor: Dios mío, permite que te pregunte, ¿esto ha sido así desde cuándo?

Me responde: Pues, desde hace ya diez años, cuando casi me atropellan aquella vez, que mis padres estaban discutiendo mucho, estaban pasando por el proceso de divorcio, luego de dos años, se cumplió el proceso porque lo congelaron algunas veces porque lograron reconciliarse, hasta el punto final. Desde antes, mi padre estaba abusando del alcohol, y del cigarrillo. Y por eso, cuando estaban casados, fue cuando llegó hasta ese punto. Por desgracia, la custodia se la quedó mi padre, ya que mi madre no podía hacerse cargo de mí, por el trabajo que tiene, ella es abogada.

Le respondo: Ya eres mayor de edad, puedes irte a vivir sola si quieres.

Ella me responde: No, porque todavía me falta por recorrer, prefiero seguir viviendo aquí aguantando todo esto, hasta que por fin me gradúe. Es mejor que sea así, ya que, de esa manera, prefiero seguir a costillas de mis padres. Ya que hay un dicho: “vive de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos”.

Yo bastante impactado, le respondo mientras me sentaba en la silla de mi escritorio mientras encendía mi computadora para ponerme a hacer mi tarea: Vaya, ¿no hay algo que pueda hacer por ti? – En la última parte de la frase, giro mi vista hacia el “Tempo- Note”

Midori me responde, luego de otro suspiro: No, ya llevo varios años así, y entonces no es algo que puedas cambiar tan fácilmente.

Y tenía razón, me contuve a utilizar mi cuaderno, para así evitar que quede peor el asunto. Ya que era algo obvio, la salvé de su muerte, pero lo que estaba pasando en su casa era algo inevitable. Analizando bien la situación, y perdiéndome en mis recuerdos, ya para ver que recuerdo mío que comparta con Midori, alterar y de esa forma, hacer que haga un perfecto equilibrio, por desgracia, no hallé ninguno.

Luego de terminar mi tarea, bajé a cenar con mi familia, me senté en la silla, y viendo a mis padres discutiendo, les pregunté, y me respondieron lo siguiente: “Nada hijo, no es nada; terminemos de cenar”. Terminamos de comer, y voy a mi cuarto, mientras subía la escalera, escuchaba sus discusiones, las cuales eran: “¡No! ¡Si tú no hubieras permitido que Kyouto estudiase diseño, no tendríamos esta tan absurda conversación”, eso es lo que le dice mi mamá, mi papá responde: “¡Es mi hijo!, ¡Yo hago lo que quiera con él!”, y entre otros gritos…

Cerrando la puerta de un portazo, me acosté a dormir, y luego me dispuse, a perderme en mis recuerdos para ver, si llego a seguir alterando mi vida. Analizándolos todos y cada uno de ellos, pensé en cambiar mi carrera, o volverme millonario, pero ahora que lo recuerdo, el cuaderno sólo existe con cosas que ya están en el pasado, no en el futuro, ni en el mismo presente. Que quiero decir con esto, si se me llega a ocurrir la idea, de volverme millonario de la nada, no se me va a cumplir. Porque sería como escribir la línea “alterna” que jamás existió ni existirá.

Pero no les he dicho todavía, cómo me fue en la escuela luego de evitar la muerte de Midori, pues de manera rápida, algunos de mis amigos se metieron a drogadictos, las chicas se prostituían… En fin, algo que en probabilidades de no cambiar nada, tal vez seguirían igual.

Por otro lado, también hay personas que tienen su propio “Tempo- Note”, y ellos son como quien dice: “los malos del cuento” … Y estos estarían destinados a querer luchar contra otros que tienen el mismo cuaderno…

No obstante, ya que nos vemos muy hundidos en todo este asunto por cambiar, algunos tienen ambición, otros son muy codiciosos, con menos que ver la manera de lograr sus objetivos. Tal vez si yo alteré mi flujo, mis padres no estarían discutiendo de esa manera, o quizá los padres de Midori no estarían divorciados, mientras que no te tengas que meter en algún lío, irá como la seda. Y por lo que se me ocurrió es: Ya cómo fui parte de la violencia familiar ocurrida en la casa de mi amiga, podría alterar ese recuerdo mío, colocándolo de los posibles hechos que tal vez acomoden mi vida de otras maneras, y tales hechos son los siguientes, los colocaré por orden de lista:

1- El recuerdo que tal cómo sucedió.

2- Que el padre de Midori no haya llegado borracho.

3- Que el padre de Midori haya llegado, pero con la noticia de que fue ascendido en el trabajo.

4- Que nadie llegue a casa borracho si no que de repente, ocurre una gran sorpresa, tanto para Midori, como para mí, que su propia madre la visite luego de tantos años.

Ok, esos ya son todos, y, por lo tanto, decidí escoger el hecho Nro. 4 porque gustaría haber visto sonreír a Midori. Y así fue, pero por desgracia… A mí no me pintó bien el asunto. Ya les planteo que fue lo que pasó:

Vengo llegando a mi casa, luego de aquel conmovedor momento en casa de mi amiga, apenas llegando a la reja de la cerca, de repente, una botella salió volando por la ventana rompiéndola. A penas la vi, dije: “¡Mierda!” en voz baja, entré a mi casa, la cual estaba con un aspecto sucio, lúgubre, y con falta de mantenimiento, corrí hacia la sala de estar, y para mi sorpresa, eran mis padres los que estaban abusando con el alcohol y los cigarrillos. A penas me vieron, me dijeron cómo para darme la bienvenida, y también disimular el hecho de la pelea: ¡Hijo!

Yo con una cara de rabia, y decepción, en mi rostro, con los brazos extendidos para indicar “¿Ahora qué hago?” les dije: ¿Qué pasa aquí?

Mi padre me responde, mientras se aproximaba hacia mí, con un cigarrillo encendido en la mano derecha a medio fumar: No tranquilo hijo… No pasa nada, tu madre y yo sólo discutíamos, no es para tanto.

Mi madre responde: Sí, – le da una fumada al cigarrillo, que ya lo llevaba por la colilla- nosotros ya cenamos Kyouto, tu cena está en el microondas.

Yo furioso: Ah, ¿sí? ¿Y acaso no explican la ventana rota? Miren que los vecinos se molestan, y si encuentran sospechas aquí se va armar un tremendo lío.

Mi padre, ya molesto, se me acerca y me dice mientras me empujaba- ¿Y qué vas a hacer al respecto?, Yo por lo menos soy un padre de familia trabajador, ¡y tú eres nada más que un maldito mocoso, al que me veo obligado de llamar hijo! – dice la última frase conmigo dándole la espalda para ir a buscar mi cena, comérmela, e irme a dormir… Y cuando terminó de insultarme de tan gran manera, me volteé, diez veces más furioso de lo que ya estaba… le dije…

Yo: Y tú un maldito viejo alcohólico que lo único que tiene de especial es su aspecto, cuando en realidad se la pasa todo el santo día siendo esclavo de sus otros vicios como las prostitutas, ¡y que es tan poco hombre para venir y darme una buena paliza para “educarme” como el gran padre que pudiste haber sido algún día!

El viejo se terminó de enojar, y me gritó: ¡Tú no eres nadie para venir a hablarme así y mucho menos en mi propia casa!

Le grité: ¿Cuál casa? ¡Si a este chiquero ni el alquiler le pagas por andar de vago!

Y aquí la pelea se terminó de encender, se abalanza contra mí, por lo que menos me dispuse a querer hacerle daño, como estaba ebrio la pelea duró poco. Tan sólo le di un buen puñetazo en la cara. Dejándolo retorciéndose en su propio dolor, y vómito.

Y entonces, aprovechando el momento, corrí hacia mi cuarto. Mientras mi mamá, lo estaba recogiendo del suelo, por aquella golpiza… sabía que, si no cambiaba la situación, con mi cuaderno, me iba a ir peor… Al encerrarme, con todo y seguro, lidiaba con mi desespero, y al ver mi escritorio, casi cerca de la puerta, me dispuse a empujarlo, hasta bloquear la entrada.

La puerta estaba recibiendo unos violentos golpes, de mi papá que luego de unos segundos recuperó el aliento, y empezó a perseguirme… por suerte logré llegar a tiempo, pensando bien el cómo llegar aquí para poder alterar este momento, y que mis padres no se hayan convertido en unos borrachos fumadores, ya que la teoría era esta:

Al cambiar cierto momento, de la vida a otra persona con respecto a la tuya, o viceversa, puedes lograr un evento caótico o no, como el que estamos presenciando. También sucede lo mismo con las cosas materiales, de ahí es de donde viene el dicho “La basura de unos, es el tesoro de otros”. En mi caso, al cambiar la vida de Midori, para bien suyo, a mí me causó, como la ida por la línea temporal errónea, que es en la que mi familia está, así como está. Quiere decir, hay un recuerdo en mi infancia, el cual provocó todo este embrollo… Y para descubrirlo es lo difícil.

Hasta que lo encontré… estructurando el recuerdo, lo tengo de esta manera:

Era la fecha, cinco de mayo, del año 2014, un día en el que por fin mis padres y yo pudimos salir de casa, a pasear un poco. Y de repente, en el parque, mis padres me dejaron sólo un rato, y un misterioso hombre me habló, me ofreció alcohol ligado con otra sustancia, estaba por dárselo, pero mi papá, me salvó, y fue él quien se la tomó… El efecto a mi padre le duro por unas horas, hasta que, al llegar a casa, mi padre fue secuestrado, lo que le puso fin fue la policía, que intervino y arrestaron al secuestrador… Unos meses después, mi padre empezó a seguir consumiendo lo que le dieron, y cómo sustituto de la droga, eran cigarrillos, se puso también a obligar a mi mamá… Y empezaron los problemas familiares con más frecuencia… Hasta el hecho hasta llegar al presente.

Y entonces… anoté mi cambio, el cual era: que no saliéramos de la casa, y pasáramos el tiempo en casa. Y de esa manera volví a la línea temporal, que debía estar desde un principio, pero sin que Midori estuviese muerta, y menos que su padre le golpeara.

Cuando todo estaba cambiando, todo lo que moví para ganar tiempo, volvió por arte de “levitación” a donde estaba… Y el aspecto lúgubre, empezó a desprenderse como la cáscara de un huevo sancochado, me refiero a que empezó a romperse poco a poco, a caerse, y a desintegrarse. De la puerta, empezó a salir luz, de la ventana empezó a verse la luz del día, y todo eso empezó a crear un relieve por mi cuarto… Al terminar ese tan maravilloso momento, salí de mi cuarto, y mis padres estaban desayunando… Como si nada hubiera pasado.

Mientras me comía mi desayuno, los miraba a ambos con duda… Pero ahora, que reparé mi vida, y creé equilibrio entre la vida de Midori, y la mía, debo hallarlo también entre mis compañeros de clase, y amigos de mi universidad.

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