La presencia femenina en la independencia.

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A pesar de que se piensa que el papel de las mujeres fue pasivo a lo largo de la historia mexicana, lo cierto es que mantuvieron una importante presencia al ser los principales soportes de los bandos a lo largo de los conflictos del siglo XIX, por lo que con el cambio de mentalidad en campo de la investigación histórica los académicos empiezan a tomar en cuenta el papel que mantuvieron ellas durante aquellos tiempos de turbulencia. Es de destacar que los escritores del siglo XIX y principios del XX abundaron en dejar testimonios de las mujeres insurgentes, como fueron los casos del afamado José Joaquín Fernández de Lizardi con su “Noticias biográficas de Insurgentes mexicanas” de 1825, Francisco Sosa con “Biografías de mexicanas distinguidas” de 1884, ni que decir a Luis Gonzales Obregón con “Las heroínas de la Independencia” de 1894. Lamentablemente, el discurso oficial se dedicó a invisibilizar el papel de las mujeres en la lucha y se ha reducido a dos representantes, la corregidora Josefa Ortiz de Domínguez quien dio aviso a Hidalgo de que sería aprendido y Leona Vicario, quien participa en la guerra y cuya figura fue olvidada hasta el 2010.

Todos los sectores sociales de la Nueva España estuvieron involucrados en la guerra insurgente, como el caso de los criollos de donde provienen Josefa Ortiz de Domínguez y Leona Vicario, pero además de ellas humo más quienes participaron activamente aprovechando su posición en las altas esferas, como Mariana Medina de la Sota Riva, esposa del brigadier a cargo de Xalapa e impulsora de la insurgencia en Veracruz aprovechando el puesto de su marido, la señorita Avilés quien ayuda a imprimir la revista “El Mejicano Independiente”. Otras más decidieron tomar una parte más activa en la lucha ya sea en batalla o usando sus propiedades para darles alberge, además de la propia Leona Vicario tenemos el caso de Gertrudis Bocanegra en Michoacán, María Catalina Gómez de Larrondo de Acámbaro o las hermanas Gonzales de Pénjamo quienes llegaron a financiar con su patrimonio a los rebeldes. Este impulso por sostener la lucha llegaría hasta la efímera participación de Xavier Mina como Manuela Herrera, conocida como la “Benemérita ciudadana” fue dueña del famoso rancho “El Venadito” y aloja a las tropas del rebelde navarro, valiéndole ser apresada por los realistas y soportar las torturas a las que fue sometida, así como la señorita La Mar de Cartagena de Indias y quien recibe a Mina en Galveston sirviendo de enfermera para los heridos en batalla.

Debido a las limitantes de la posición social de la mujer para esos tiempos, buena parte de ellas entraría como apoyo para los hombres preparándoles la comida, abasteciendo los campamentos, atendiéndolos en su convalecencia o de soporte sentimental, esto no impidió que en casos de necesidad pudiesen entrar como lideres de batallones de rebeldes como Manuela Medina “La Capitana” de Texcoco, doña Altagracia Mercado de Huichapan, “La Barragana” de Rio Verde y otras más quienes levantaron sus compañías de voluntarios. En otras ocasiones, ya sea por la muerte del esposo o ante la falta de soldados hacía que muchas de ellas decidiesen entrar en batalla como María Fermina Rivera de Tlaltizapán, o el de María Josefa Martínez, viuda del insurgente Manuel Montiel y quien se solía travestir para comandar a su batallón que estuvo activo entre Córdoba, Orizaba y Puebla. Hubo muchos casos donde las mujeres de poblaciones enteras se entregaron a la guerra, se sabe que en las desorganizadas tropas de Hidalgo había muchas ellas y participaron en acciones de guerra como la toma de la Alhóndiga de Granaditas o la batalla de Puente de Calderón, otros pueblos como Miahuatlán y Sultepec fueron conocidos por su activa participación femenina en la insurgencia.

La condescendencia habida con las mujeres les permitió ser las principales vias tanto de abasto como de espionaje en los pueblos ocupados por los realistas, por lo que se las ingeniaban para evadir los retenes o la vigilancia de las guardias o incluso seducir a los enemigos para hacer verdaderas labores de espionaje y convencerlos de cambiarse de bando, como fueron los casos de María Tomasa Estévez “La Friné Mexicana” en el Bajío, las “Once mil vírgenes” de los Llanos de Apan, Carmen Camacho quien ayudaba al movimiento de Hidalgo, entre otras. El problema de la insurgencia llego a tal que los mandos realistas como Félix María Calleja o Agustín de Iturbide se olvidaron de las consideraciones habidas hacia las mujeres y las mandaban a arrestar por largo tiempo, torturar o a fusilar, por lo que muchas colaboracionistas pasaron a convertirse en mártires de la independencia. Estos castigos propinados por los realistas no apaciguaron la participación de las mujeres para ayudar a los insurgentes a mantenerse informados, obligando a la contrainsurgencia a aumentar el grado de violencia para tratar de apaciguar a la rebelión.

La parte de la historia que ha sido borrada y olvidada ha sido la participación de las mujeres del lado realista, recordando que la independencia se convirtió en una verdadera guerra civil donde había poblaciones que apoyaban a los insurgentes y otras al gobierno virreinal, sobre todo muchas de ellas estaban alertadas por el miedo que despertaban los desmanes que se les atribuían a los insurgentes y se prestaban a proteger el orden político y religioso. De los pocos testimonios encontrados tenemos el de Ana Yraeta en la Ciudad de México y quien encabezo el grupo llamado “Las Patriotas Marianas” y tenían la misión de proteger a la Virgen de los Remedios custodiada en la Catedral, muchas de ellas recibieron la condecoración Isabel la Católica mandada por Fernando VII hacia 1820. En este primer gran conflicto, se revelaría como las mujeres pese a la imagen de sumisión aportada por la sociedad, resultaron ser activas participantes en los problemas de sus comunidades y no desestimaron apoyar como pudieron a lo largo de las guerras del siglo XIX y en la revolución, resultando completamente injusta la imagen impuesta por la cultura patriarcal.

Gracias por su atención y los espero en la siguiente lectura.

Federico Flores Pérez.

Bibliografía: Celia del Palacio Montiel. La participación femenina en la Independencia de México, del libro Historia de las Mujeres en México.

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Imagen: Theubet de Beauchamp. Mujeres ayudando a enfriar un canon de los insurgentes, 1810-1821.

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