La importancia del camino de Saint Louis Missouri en Nuevo México.

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El interés por parte de los comerciantes estadounidenses por explorar el Medio Oeste le daría el dinamismo que necesitaba la provincia de Nuevo México y que una lejana Nueva España no podía otorgarle, pero esto le valdría a los exploradores y militares estadounidenses ir conociendo todos los caminos para impulsar una eventual expansión, como lo reporta el militar Carlos Dehault Delassus en 1804. Con la compra de la Luisiana por parte de EU en diciembre de 1803 se le da el puesto de gobernador al general James Wilkinson, personaje comprometido con la futura expansión hacia el oeste y antes de la adquisición de la Luisiana ya tenía una red de informantes para explorar los caminos del septentrión, los cuales estaban los comerciantes Philip Nolan, George Peter y Auguste Chouteau quienes conocían muy bien el camino a Santa Fe. Debido a sus conocimientos sobre el norte novohispano, se aventura a participar en la conspiración del ex vicepresidente Aaron Burr quien pretendía crear una república en el septentrión, pero se arrepiente de su colaboración y ayuda a detener a los conspiradores para quedar limpio.

Gracias a la relación que entablaría con los comanches, Wilkinson informa al secretario de Guerra Henry Dearborn sobre la factibilidad de realizar una invasión vía Missouri debido a la facilidad del acceso con una distancia de 1300 km de terreno llano y solo bastaba reunir una fuerza de 2000 soldados para conquistar Nuevo México, incluso llega a organizar en julio de 1806 una expedición dirigida por teniente Zebulón Montgomery Pike. Esta expedición llega hasta el actual estado de Colorado donde descubren el llamado Pico Pike nombrado en su honor, pero por varios meses llegan a perderse y fueron a dar hasta Santa Fe donde fueron arrestados por las autoridades y los mandad remitidos a Chihuahua, donde quedaron encarcelados unos meses para finalmente ser deportados hacia Natchitoches en julio de 1807. Pese a su arresto, la expedición de Pike cumple con las expectativas de Wilkinson al reunir valiosa información del contexto de Nuevo México y Chihuahua, mientras la representación española protesta ante el secretario de estado James Madison haciendo acusaciones de espionaje, pero sínicamente se justifican diciendo que su frontera llegaba hasta el rio Grande, por lo que fueron arrestados “indebidamente”.

Él informe de Pike valoraba positivamente el mercado del septentrión, llegando a decir (con cierta exageración) que una yarda de tela fina se podía vender por 25 pesos, pero el único obstáculo que había eran las restricciones españolas que impedían el comercio, por lo que era fundamental alentar la independencia de aquellos territorios y hacerse de las minas de plata. A pesar de los impulsos expansionistas de Wilkinson, se decide mantener la línea comercial para mantener presencia en el norte, por lo que empiezan a mandar expediciones comerciales rumbo a Santa Fe para vender sus mercancías, pero esta vez las autoridades españoles los recibían con cierta hostilidad, aunque premiaría el beneficio económico por parte del capitán general de las Provincias Internas y sus subordinados prefieren mantener una imagen de línea dura mandándolos a arrestar para después liberarlos y dejarlos vender sus mercancías para evitar problemas con los vecinos, sobre todo por los reclamos de los consumidores locales.

Desde 1807 se empieza a mantener un flujo de caravanas que salían de Missouri con dirección a Santa Fe, donde asumían las consecuencias de ser detenidos para después ser liberados, esto dio pie a los periódicos de Luisiana para narrar historias donde vendían a los comerciantes como inocentes que solo querían vender sus mercancías y eran arrestados injustamente por los “barbaros mexicanos” donde era usual que corriesen los rumores de su “asesinato”, siendo una de las raíces del racismo sureño alentando un sentimiento de revanchismo. La actitud estadounidense era de un completo desdén hacia las reglas establecidas en el lado novohispano haciendo ver sus acciones como justas aduciendo que el libre comercio era una práctica de la gente civilizada, por lo que en la política exterior tenía amenazadas a las autoridades españolas sobre cualquier atentado contra sus comerciantes podía ser motivo de represalias.

Las autoridades del virreinato no hicieron mucho por cambiar las cosas más que dar garantías de prevenir los ataques indígenas, pero en lo comercial primaba la exclusión a los estadounidenses para quedar a discreción de los gobernadores las acciones a tomar contra ellos, por lo que había tiempos donde dejaban hacer negocios en las poblaciones y otros donde los mandaban a arrestar por años, acciones que aumentaron con el estallido de la independencia y donde podían acusarlos de conspiración. Para 1821 con la consumación de la independencia, Agustín de Iturbide manda la orden de liberar a los comerciantes presos de las cárceles del norte, estableciendo con ello el libre comercio y dando fin a una prohibición que resultaba impracticable ante las necesidades de las comunidades norteñas, pero esto no cesaría las ansias estadounidenses por expandirse hacia esas “tierras baldías”, siendo el preámbulo para la tensa relación fronteriza heredada de España.

Gracias por su atención y los espero en la siguiente lectura.

Federico Flores Pérez.

Bibliografía: Ignacio del Rio. Mercados en asedio. El comercio transfronterizo en el norte central de México (1821-1848).

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Imagen: Zebulon Montgomery Pike. Viajes exploratorios por los territorios occidentales de Norteamérica, mapa de la ruta y libro, 1811.

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