La Amazonia peruana y la civilización andina.

chachapoyas

Al este de la cordillera, la humedad proveniente del Atlántico encuentra como barrera las montañas, resultado del choque de placas tectónicas. Esta humedad queda retenida en los grandes ríos que riegan las extensas selvas sudamericanas, siendo el principal de ellos el río Amazonas, que se convierte en el principal pulmón del mundo y alberga uno de los ecosistemas más biodiversos debido a la gran cantidad de seres vivos que lo habitan.

La Amazonia peruana alcanza altitudes que van desde los 3800 hasta los 1900 metros sobre el nivel del mar, dando origen a dos importantes tributarios que alimentan al Amazonas: los ríos Marañón y Huallaga. Estos ríos, junto con sus arroyos, sustentan diversos ecosistemas como las jalcas en los pisos altos, los bosques de neblina y las selvas secas.

Además de ser una barrera climática, la Amazonia también ha sido un límite social, separando a los pueblos andinos de las tribus de la selva. Se sabe que las tribus no solían adentrarse en los pisos superiores, mientras que los estados andinos a menudo se enfrentaban entre sí y ocasionalmente realizaban expediciones hacia la selva. No obstante, mostraban una gran unidad al enfrentarse a amenazas externas.

Las primeras evidencias de ocupación humana se encuentran en el abrigo rocoso del Parque Nacional Río Abiseo, destacando la cueva de Manachaqui con una datación del 8,000 a.C. Por el momento, las hipótesis de los investigadores apuntan a que la región fue colonizada por migraciones de pueblos agrícolas provenientes del otro lado de la cordillera, quienes encontraron condiciones inigualables para aprovechar sus recursos y establecer sus asentamientos.

Todo indica que esta llegada de las sociedades agrícolas ocurrió durante los siglos VIII y X de nuestra era, en la época de Wari-Tiwanaku. Estas sociedades encontraron en la región la inexpugnabilidad de las montañas y los ríos caudalosos, lo que facilitó la construcción de ciudadelas y sitios fortificados fáciles de defender contra cualquier enemigo. Esto fue el caldo de cultivo para el nacimiento del pueblo amazónico-andino por excelencia, los chachapoyas.

Es evidente que, debido a la dinámica cultural andina, los chachapoyas quedaron aislados de los procesos de decadencia de Wari-Tiwanaku. Esto se manifiesta en aspectos culturales como los sarcófagos antropomorfos, que muestran similitudes con los bultos funerarios tiwanacotas. Debido a los pocos contactos con las tribus de la selva, se habla de que su integración se trata de una “andinización de la selva”, un fenómeno compartido en sitios como Vilcabamba y Machu Picchu.

Uno de los problemas que plantea el estudio de los chachapoyas es la destrucción de su cultura durante la conquista por parte de los incas. La población chachapoya fue exiliada a otras partes del imperio incaico, como Cuzco y Quito, y su territorio fue colonizado por los quechuas. Además, el uso del quechua por parte de los evangelizadores españoles como lengua franca contribuyó a la pérdida de la lengua chacha, quedando solo algunas palabras, lo que llevó a la asimilación de los chachapoyas dentro de la cultura quechua.

Existe una teoría que sugiere que los chachapoyas podrían haber pertenecido a la familia de los jíbaros o shuar, un pueblo amazónico, y propone que una facción de ellos se «andinizó» y dio origen a la cultura chachapoya. Esta teoría se basa en la vinculación iconográfica de la cultura moche con algunos mitos jíbaros, así como en supuestos hallazgos de quipus en territorios amazónicos.

Los chachapoyas vivían organizados bajo el mando de una clase dirigente que recolectaba las cosechas de sus subordinados para redistribuirlas en periodos de necesidad y dirigía el culto religioso a sus dioses, como Curichaculla (de origen quechua). Sus principales asentamientos fueron los sitios de Kuélap y Gran Pajatén, construidos en la segunda mitad del primer milenio de nuestra era, sin vínculos con asentamientos anteriores.

El territorio chachapoya estaba ocupado por ciudadelas y fortificaciones destinadas a las élites, así como mausoleos en cuevas para sepultar a sus gobernantes. Sus edificios se caracterizaban por tener plantas circulares, decorados con frisos, y eran construidos sobre grandes plataformas artificiales. Estas ciudades contribuyeron al desarrollo de la cultura chachapoya, que se distinguió por su expresión cerámica particular, pinturas murales, esculturas y, sobre todo, arte textil. Destacan las piezas encontradas en Pisunchis como muestra de su sofisticación artística.

Aunque desde períodos tempranos tenemos evidencias de la presencia amazónica en la civilización andina, como la adopción de la yuca como alimento o la teórica influencia en el desarrollo cultural de Chavín, desconocemos la razón por la cual la región no se integró a la civilización andina hasta siglos después. Sin embargo, sí sabemos que existía un desprecio hacia los habitantes del Amazonas por parte de los pueblos andinos incluyendo los chachapoyas, llamándolos chunchos. Este término aludía a los plumajes que usaban como vestimenta y era sinónimo de «salvaje».

Según las evidencias, las tribus amazónicas cercanas a los Andes mantenían un modo de vida similar al que encontraron los españoles, basado en la caza y la recolección de alimentos en las selvas. Con el tiempo, desarrollaron una incipiente agricultura y una tradición cerámica. Es posible que esto haya sido suficiente para sostener la subsistencia de estas tribus sin la necesidad de evolucionar hacia un modo de vida estatal.

En contraste, el modelo civilizatorio andino tuvo su origen en la adaptación a regiones con una variabilidad ecológica y limitaciones para sostener grandes poblaciones. Esto condujo a la formación de liderazgos político-religiosos que dieron lugar a una cultura material más compleja y a sociedades estratificadas. Hay evidencias de la presencia de productos amazónicos dentro de contextos andinos, como las plumas de guacamaya que eran muy valoradas, así como testimonios de fuentes coloniales que mencionan el comercio de monos como mascotas destinadas a las mujeres incas. Hasta el momento, no se ha encontrado evidencia que productos andinos fueran de interés para los amazónicos, y se piensa que los intercambios entre ambas regiones fueron esporádicos.

Gracias por su atención y los espero en la siguiente lectura.

Federico Flores Pérez.

Bibliografía: Federico Kauffman Doig. Los Chachapoyas: orígenes y trayectoria cultural, del libro Los Chachapoyas.

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Imagen:

Izquierda: Sarcofagos de Carajia, valle de Luya, cultura chachapoyas. Fuente: https://elcomercio.pe/tecnologia/ciencias/estudio-adn-revela-resistencia-cultura-chachapoyas-dominio-inca-noticia-481023-noticia/?ref=ecr#google_vignette

Derecha: Ciudadela de Kuélap, provincia de Luya, cultura chachapoyas. Fuente: https://www.lifeder.com/cultura-chachapoyas/

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