Familia

Abrió la puerta de la habitación y era hermosa tenía un color azul celeste, más cuadros colgados y una lámpara en forma de estrella, entrar ahí hizo que retrocediera, Santiago lo noto porque me sostuvo más fuerte. 

– si no puedes, no te esfuerces amor. Pu…

– yo puedo, yo puedo, yo tengo que poder, respondí silenciando lo. Es decir necesitaba verlos, necesitaba verla sabía que se había enfermado por mi culpa, sabía que estaba mal desde el momento que supo que había fallecido, cuando Santiago llamo y aviso se mejoro, comió, estaba mejorando, vernos la ayudaría más y yo realmente necesitaba a mis papás. 

Tome fuerzas, cerré los ojos, respire y seguí caminando hasta que por fin vi la cama y en ella, en ella estaba sentada mi mamá. Verla hizo que una lágrima brotará por mis mejillas, sentía que no iba a poder pero Santiago me dio fuerzas y pude llegar. 

-¡¡Hija!! Grito de emoción al verme, Andrea cálmate respondió una voz masculina y supe que era mi padre. 

-hijita, hijita de mi corazón mi niña pensé que nunca más volvería verte, ven, ven con mamá que muere por abrazarte una vez más. Me extendió los brazos y como una niña pequeña me lancé a sus brazos, no necesitaba recuerdos, no necesitaba nada, la conexión Madre e hija es irrompible y sabía que en sus brazos estaría segura y en paz. 

– mamá, mamá repetía una y otra vez mientras lloraba y ella también lloraba, papá se acerco a nosotras y el abrazo fue mayor. Después de muchas lágrimas, abrazos, sonrisas y demás nos sentamos en la sala, nos brindaron comida, no me atosigar  con preguntas y me dieron mi espacio. Mamá se veía mejor y más feliz y así nos quedamos exactamente un mes en la casa, compartiendo y recuperando nuestra familia. Christian era feliz con nosotros y sus primos. Decidimos olvidar todo y quedarnos ahí a vivir claro está que con Santiago conseguimos otra casa cerca y formamos nuestra familia, mis padres estaban felices, mi madre se recuperó. Todo estaba bien, pero dentro de nosotros, Santiago y yo teníamos esa incognita de que fue lo que pasó y lo peor qué estará haciendo Dylan durante este año que ha pasado. Decidí no mortificar más y disfrutar la oportunidad de volver a casa y vivir una vez más con recuerdos o sin recuerdos, coleccionando nuevos recuerdos, recuerdos que solo me traen felicidad. 

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