El movimiento insurgente en Zacatecas.

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Uno de los territorios primordiales para la dominación española en la Nueva España era Zacatecas, la riqueza de sus minas de plata eran las que mantenían a flote las arcas del virreinato, siendo uno de los territorios que durante los años de la invasión napoleónica a España hicieron varios actos patrióticos respaldando su lealtad a Fernando VII llegando a plantearse la formación de batallones para ayudarlos. El momento crucial para la intendencia fue el movimiento autonómico de 1808 promovido por el virrey Iturrigaray ante el vacío del poder, aunque con su derrocamiento solo se limitaron a externar su lealtad al rey y a reconocer a la Real Audiencia como la institución garantista de la gobernabilidad. Cualquier noticia llegada desde España eran motivo de manifestaciones públicas donde se externaba su apoyo a las fuerzas peninsulares y su lucha contra los franceses, así como la realización de misas para pedir por el bienestar de Fernando VII, todo promovido por el regidor del cabildo Juan Francisco Joaristi, quien con las aportaciones de los mineros no escatimaba en realizar arcos triunfales, juras al rey, piras funerarias y fiestas cívicas, aunque tuvo el descontento de los comerciantes ambulantes quienes eran desalojados de sus espacios para realizarlos.

Las razones para estas muestras de lealtad las tenemos en la época de bonanza para la región con el esplendor de las compañías mineras como Quebradilla y Vetagrande que habían encontrado importantes yacimientos que multiplicaron la producción platera, llegando a tener promedios de 357,632 marcos de plata para Quebradilla y 299,944 marcos para Vetagrande, permitiéndole a la aristocracia minera darles importantes donaciones a la corona para solventar los gastos de guerra. Para finales de siglo XVIII, la población zacatecana estaba constituida en tres partes por filiación étnica, siendo la mayoría para los mestizos con el 47%, 31.6% para los criollos, los indígenas con un 21% y los europeos solo eran el 0.4%, teniendo 117,440 habitantes distribuidos entre Fresnillo con un 37%, Zacatecas con un 21% y Sierra de Pinos con el 19.8%. Parte de los recursos dejados por la plata sirvieron para diversificar la economía e invertirla en la agricultura, la ganadería y una incipiente industria textil, destacando la producción ganadera al distribuirse sus productos en otros lugares del virreinato e incrementando su actividad comercial en un 2.5%.

Por su relevancia, Zacatecas tuvo el derecho a obtener su representación en los primeros esfuerzos legislativos del imperio que culminarían con las Cortes de Cádiz, donde su representante José Miguel Gordoa Granados tuvo como misión de su trabajo el reafirmar la soberanía patria de la intendencia, descartando problemas que estaban viviendo como el acaparamiento de tierras, el monopolio comercial y el mejoramiento de las escuelas de primeras letras. Estos esfuerzos no impidieron el estallido de la crisis forjada por las medidas de las reformas borbónicas, dando lugar al estallido en septiembre de 1810 de la guerra de independencia en el Bajío, Zacatecas estaba en peligro por la cercanía con el epicentro del conflicto y el intendente Francisco Rendon empieza a hacer los preparativos de defensa para combatir a los insurgentes, por su lado Miguel Hidalgo manda a un emisario de nombre Rafael Iriarte con la misión de entrar en la capital de la provincia, aunque se había quedado acantonado en Aguascalientes haciendo los preparativos. Pero la llegada de las noticias de las acciones de guerra de los insurgentes en Guanajuato pronto enciende el pánico en la sociedad zacatecana y los grandes potentados se prestan a esconderse en los conventos o a refugiarse a otras ciudades como Guadalajara, Durango, Saltillo o México, no sin antes pedir apoyo a las milicias tanto de las Provincias Internas del Norte como de San Luis Potosí para poder defenderse de un ataque de Iriarte.

Este clima de anarquía por el medio fue aprovechado por las clases medias-bajas para poder saquear los comercios de los españoles, siendo común los motines y desordenes por parte de los gremios de zapateros y sastres, viéndose incapaz el intendente Rendon de imponer el orden decide huir a Guadalajara en octubre. A pesar de este vacío de poder, el ayuntamiento agarra las riendas y sus cuatro miembros que se habían quedado empiezan a entrar en funciones junto con el resto de representantes de la ciudad, prestándose a evitar los saqueos y proteger las vidas de los peninsulares, así como hacer lo posible por garantizar los pagos de los mineros quienes amenazaban con suspender labores. Una de las primeras medidas hechas por el ayuntamiento fue el de mandar a un emisario con Iriarte para poder negociar y evitar entrar en batalla, siendo enviado el sacerdote José María Cos para conversar con Iriarte o si se podía con el mismo Hidalgo.

Las pláticas mantenidas con los insurgentes tuvieron el efecto contrario, el padre Cos fue convencido de las razones del levantamiento y vio que la causa de la guerra era justa, sobre todo por el argumento que los europeos en realidad podían ser agentes de los franceses teniendo como fin entregar el reino a Napoleón, por lo que autoriza la publicación de proclamas en las principales ciudades zacatecanas para reclutar voluntarios. En estos textos se ponían en relieve la forma en como los peninsulares veían con desprecio al resto de la sociedad novohispana llevándose todos los beneficios de los negocios, haciéndolos ver como los culpables de la corrupción y la omisión de los delitos donde ellos estuviesen involucrados, por lo que la rebelión tenía como misión desterrar a esta fuente de problemas para salvaguardar el reino para Fernando VII. Fue así que el padre Cos entra como uno de los principales representantes zacatecanos de la insurgencia y le da apoyo a Iriarte y sus tropas que llegaban a 1000, mientas tanto José María Calleja y los realistas tenían la imagen contraria del movimiento al considerarlos como afrancesados al servicio de Napoleón.

Gracias por su atención y los espero en la siguiente lectura

Federico Flores Pérez

Bibliografía: Mariana Terán Fuentes. Guerra, lealtad y gobernabilidad en la Intendencia de Zacatecas, del libro La Independencia en las provincias de México.

Imagen:

Izquierda: Juan O’Gorman. Retrato de Jose Maria Cos, del mural Retablo de la independencia, 1960-1961.

Derecha: Carl Nebel. Interior de Zacatecas, 1830.

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