El amor en vidas pasadas, capitulo 2

VIDAS PASADAS 2

CAPÍTULO II: Nunca es el final, ¿destino?, ¿presente o pasado?

Alan se retiró de la oficina de su amigo, bastante desconcertado con el sueño que tuvo, camina por ahí como sin rumbo, llega al aula magna, de la universidad y ve una pancarta que dice – próximamente << Nunca es el final, Vidas pasadas, ¿destino?, ¿presente o pasado?>>, por la dra. en medicina Isabelle Terance, jefe del departamento de Psiquiatría y Parapsicología de la Universidad central de Venezuela

Alan lee la pancarta con detenimiento y piensa — ¿vidas pasadas?, será que es verdad que existe la reencarnación, habrá otras vidas, eso explicaría mis sueños tan recurrentes, este sentimiento de tristeza, dígame si descubro que es verdad y ella muere, era el amor de aquel hombre, creo que son puras pendejadas—

Alan continúo caminando, hasta llegar al lugar donde dejó el carro y se fue hacia su casa. Llega el sábado por la tarde, Candice asiste a la casa de uno de sus amigos que vive en Prados del Este, en una hermosa casa con piscina, es el lugar donde sus amigos de la facultad de Arquitectura acostumbran ir a celebrar

Al llegar Candice saluda a todos los amigos que tenía tanto tiempo sin ver, motivados por el postgrado de sismo resistencia, que representa un tema muy atractivo para el resto de sus compañeros, uno de los chicos le dice –como te diremos ahora, la doctora en arquitectura sismo resistente–, Candice se sonríe y le responde –así mismo es—

Le traen un coctel y el grupo de amigos brinda en honor a la homenajeada, ella va interactuando con todos, una de sus amigas de nombre Katty Wilson le dice –Candice ya tienes trabajo–, ella le responde que no, la amiga le dice –te voy a dar un dato, te acuerdas de Agustín Da Silva, aquel que babeaba por ti cuando cursábamos diseño diez, que se la daba de Ingeniero—

Candice responde –como olvidarlo, era un baboso, no se me despegaba de encima, si me acuerdo que tenía complejo de ingeniero, guakala, porque te acordaste de ese tipo–, Katty le contesta – Es que para tu información ese baboso guakala, lo nombraron el decano de la facultad de Arquitectura, tu sabes, hijo de papi y mami, ese tipo te puede conseguir trabajo en la facultad—

Candice dice –no puede ser, te imaginas que por necesidad tenga que acercarme a ese baboso engreído, y ahora decano de la facultad, quien lo aguanta debe estar más pesado que nunca–, Katty le dice –si mi hermana, pero te tocó hablar con el baboso, si quieres vamos mañana, yo te acompaño para ayudarte a soportar esa cruz—

Candice acepta y agradece la compañía de Katty y le pregunta –pero uds. no lo invitaron para esta reunión–, Katty responde – como se te ocurre, aquí ninguno lo tragamos, ahora piensa que esta por encima de nosotros con el cargo de decano, te considero amiga, que tengas que pedirle un favor a ese bodrio de hombre–

Candice acepta y agradece la compañía de Katty, le pregunta –pero uds. no lo invitaron para esta reunión–, Katty responde – como se te ocurre, aquí ninguno lo tragamos, ahora piensa que esta por encima de nosotros con el cargo de decano, te considero amiga, que tengas que pedirle un favor a ese bodrio de hombre—

Al lunes siguiente las buenas amigas van al decanato de la Facultad de Arquitectura, y solicitan hablar con el decano Agustín Da Silva, la secretaria en forma repelente les dice –Querrán decir el decano Arquitecto Agustín Da Silva, de parte de quien, uds. tienen cita–

Candice le responde – de parte de la doctora en Arquitectura sismo resistente Candice Martín Wilson, y no tenemos cita, si no puede recibirnos entonces nos retiramos, muchas gracias por su amable atención–, las amigas se dan vuelta para salir del lugar, cuando escucha una voz que llama – Candice…, Candice …, –, era el flamante decano, compañero de estudios de las chicas

Candice voltea ante el llamado, Agustín Da Silva le dice –te ibas sin saludarme–, ella le responde, viendo a la secretaria – es que no teníamos cita para verte–, él responde viendo fijamente también a la secretaria – tu no necesitas cita, quien te dijo algo tan desagradable, que feo es eso, de pedir cita para que a uno lo atiendan–, extendió el brazo e invito a Candice a entrar a su oficina, por supuesto a Katty también, no le quedó más remedio

Agustín Da Silva le dice –pero cuéntame, me dijeron que hiciste un doctorado en Arquitectura sismo resistente, ahora eres la doctora Candice Martín Wilson–, ella responde –bueno si, algo así–, Agustín pregunta – si todavía no tienes trabajo, porque me enteré que acabas de llegar a Venezuela, yo quiero ser el primero en contratar tus servicios, aquí en la facultad de Arquitectura, tengo una catedra vacante para ti, y no acepto negativas—

Candice acepta de inmediato, ni siquiera pregunta cuánto va a ganar, tiene urgencia del trabajo. Al día siguiente consigna ante la decanatura los documentos exigidos para tomar la cátedra, pero se los entrega a la secretaria, quien le responde que cuando todo esté listo y aprobado, le llamará para avisarle cuando inicia en sus funciones

Salen de allí las dos amigas, Katty le dice – te invito a comer helados, venden unos divinos en la facultad de la escuela básica de Ingeniería, así que se dirigen al cafetín, pasan por los pasillos largos de Ingeniería, en el camino ven un Pendón grande que dice

– Próximamente << Nunca es el final, Vidas pasadas, ¿destino?, ¿presente o pasado?>>, por la dra. en medicina Isabelle Terance, jefe del departamento de Psiquiatría y Parapsicología de la Universidad central de Venezuela

Candice se queda leyendo el texto del pendón, Katty le dice – no me digas que ahora crees en esas pendejadas–, Candice responde – si lo de las vidas pasadas fuera verdad, podría explicar los sueños que tengo desde que era una niña, siempre son los mismos, sabes que, esto es una simple charla, tengo ganas de asistir–, Katty comenta – tienes tiempo para pensarlo, la charla es a final de mes, yo también quiero venir—

Entre tanto, Alan Moretti Romano, se encuentra en su casa, tratando de traducir unos papiros que encontraron dentro de unas ánforas, están escritas en arameo antiguo, cuando suena su teléfono celular, se trata de su amigo y colega Arthur Mathews, jefe del departamento de Arqueología en la Universidad, Alan responde –aló–,

Arthur le dice – como sigues mi buen amigo, te estaba llamando para avisarte de una plaza vacante en la catedra de Arte Antiguo, el profesor renunció de un momento a otro, parece que no pudo con el grupo de alumnos, porque son muy indisciplinados, ¿te interesa?

Alan responde – claro que me interesa, no tengo trabajo, gracias por avisarme, ahora más tarde, llevaré todos los documentos que se necesitan, antes que venga alguien y me quite el trabajito–. Mientras la secretaria del decano de Arquitectura, llama a Candice para informarle que le falta llevar un par de fotos tamaño carnet, para hacer su identificación

Así que, Candice se dirige a la facultad de Arquitectura, mientras Alan se dirige a la facultad de geología, donde se ubica también la jefatura de Arqueología, Los dos se encuentran en el mismo pasillo, pero en direcciones opuestas, apurados por llevar los documentos solicitados. Pasa uno al lado del otro, y chocan de frente, como consecuencia los documentos que llevan ambos, se esparcen por todo el pasillo

Alan dice –Perdón…, Perdón…, la culpa es mía, venía distraído–, Candice responde mientras esta agachada recogiendo los papeles caídos –no, claro que no, la culpa es mía porque venía viendo los documentos y no lo vi a ud., por favor me podría disculpar–. Siguieron así, disculpándose, el uno con el otro, mientras recogieron todos sus papeles del suelo, luego se dieron las gracias mutuamente y continuaron sus caminos

Ambos se encuentran ahora en sus casas, esperando que los decanatos los autoricen a iniciar sus funciones en sus respectivas cátedras. Ya en la noche, descansando ambos recuerdan el incidente de los papeles, piensan – que pena, qué pensaría de mí, que soy una loca—dice Candice, mientras que Alan piensa – mínimo pensará que soy un torpe baboso, que pena, que estúpido soy—

Por fin se quedan dormidos, en avanzadas horas de la madrugada, comienzan a soñar de nuevo, sueñan lo mismo, ambos ven a dos jóvenes negros que caminan libremente en África, pertenecen a la tribu sugurú, ella es la hija del cacique de la tribu, él es el guerrero más valiente, que se casará con ella, tan pronto case al gran tigre blanco, que entregará de regalo al jefe

Van caminando cuando, se avecinan unos hombres blancos, en unos botes, ellos no se han dado cuenta de su presencia, pero otro guerrero si los ve y se esconde en los matorrales, pero no les dice nada, los hombres blancos desembarcan y les llega por sorpresa, lanzándole una red de pescador a ambos, quedando así atrapados

Los hombres blancos los encadenan y los llevan al bote, junto con otros negros que también son atrapados, el guerrero lucha con todas sus fuerzas contra los blancos, no lo pueden dominar, así que lo golpean con la culata del rifle detrás del cuello, cae al suelo desmayado, lo levantan y lo llevan al barco sobre este bote.

Allí, son llevados a las bodegas del barco donde son encadenados, los hombres aparte de las mujeres, se ven de frente, pero no se pueden tocar, es un barco de negros esclavos, se llaman y el caporal los azota con el látigo, ya no pueden ni hablar. El barco empieza a navegar, mientras ellos ven por las claraboyas, llorando, su tierra que dejan atrás, también ven aquel guerrero que no les aviso de los hombres blancos

El barco se va alejando de la tierra, hasta que ya no la ven. Pasan semanas navegando, sin agua ni comida suficiente, en las bodegas el calor es muy grande, están débiles, ya ni se pueden poner de pie, de pronto el barco se mueve mucho, el mar tiene mucho oleaje

Es una tormenta, el capitán no logra maniobrar el barco, en agua cubre la cubierta, viene un ciclón, están girando en círculos, acercándose cada vez más al centro del remolino, de pronto, se rompe el timón, ya no tienen como dirigir la nave, cae un rayo sobre el mástil mayor, se pierden las velas, la carcasa del barco también cede, las bodegas se están llenando de agua

Los dos negros enamorados, se ven a los ojos llorando, saben que van a morir, estiran sus brazos para tratar de alcanzarse, el barco finalmente se hunde mientras ellos se ven mutuamente, prometiéndose el amor eterno, todos los negros y la tripulación mueren ahogados, nadie se salva. Ambos se despiertan gritando, tanto Candice como Alan, sudando, con el corazón acelerado, llorando la desaparición del otro

Tienen la sensación de haber perdido a alguien, pero no entienden lo que sienten, aquellos eran unos negros que nunca han visto. Amanece el día, después del sueño ya no pudieron seguir durmiendo, así que se levantan para continuar con sus labores, los dos piensan en regresar a sus facultades, para verificar que no falta ningún documento

Candice se encuentra con una compañera, que la invita a tomar algo en el cafetín, piden un par de capuchinos, van caminando, cuando de pronto se consigue con Alan y colisionan nuevamente, pero no se percatan que son los mismos, sin embargo, Candice piensa, –donde he visto esa cara antes–, Alan piensa igual, pero continúan con sus vidas normalmente

En la tarde Katty llama por teléfono a Candice, –te estaba llamando para recordarte que mañana es la charla de las vidas pasadas–, ella le responde –gracias por recordarme, te paso buscando temprano, quiero ocupar los primeros puestos. Pero Alan también está pendiente de no perderse la charla, llegará temprano por la misma razón, tomar el primer puesto

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