Cocoliztli, ¿hantavirus?

Mesoamerica

La palabra «cocoliztli» es el equivalente al español «peste», es decir cuando hablamos de cocoliztli, hablamos de una epidemia, como cuando referimos peste en la Edad Media europea, no a una enfermedad concreta. Según investigaciones epidemiológicas, la enfermedad que pudo haber causado el cocoliztli en 1545 y 1576, pudo ser unas fiebres hemorrágicas indígenas. (Acuña Soto, Cleaveland, Stahle, & Therrell, 2002) Si bien el agente etiológico no ha sido encontrado, hay consideraciones de que se trató de un tifo epidémico provocado por artrópodos, o se sugiere que fue la peste bubónica, defendiendo la tesis del exantemático. (Benavides Cárabes & Viesca Treviño, 2021)

La evidencia de los anillos de los árboles permite reconstruir niveles de precipitación e indican que la peor sequía que se ha dado en los últimos 600 años en Norteamérica, se dio en el siglo XVI, una sequía que se extendió desde lo que hoy en día es México, hasta los bosques boreales en las costas atlántica y pacífica, lo cual parece indicar que interactuó con condiciones ecológicas y sociales para magnificar el impacto en enfermedades infecciosas en el referido siglo XVI, esto es importante porque según parece, las estimaciones dan como resultado que los dos eventos (de cocoliztli) provocaron las peores caídas poblacionales en el área mesoamericana.

El primer cocoliztli fue de 1545-1548, (Acuña Soto, Cleaveland, Stahle, & Therrell, 2002) o huey cocoliztli (Benavides Cárabes & Viesca Treviño, 2021) duró tres años en los que se estima, murió el 80 % de la población, en términos absolutos, este evento fue una de las catástrofes demográficas de mayor peso en la historia de la humanidad, superando a la Peste Negra de peste bubónica que redujo la población europea en un 50 %. El evento de 1576-1578, redujo la restante población en un 50 %, entonces, entre 1545-1578, la población se redujo un 90 % con respecto a la época prehispánica.

Se ha argumentado que las enfermedades recientemente introducidas de África y Europa han sido las que provocaron el descenso demográfico, pero no es así, dado que un reanálisis cuidados de las epidemias de 1545 y 1576, indican que probablemente la enfermedad que provocó las muertes fue provocada por un virus indígena cargado por roedores y que provocaba fiebres hemorrágicas, las infecciones provocadas se vieron agravadas por las extremas condiciones climáticas de la época, las pobres condiciones de vida y el duro trato de los indígenas bajo la encomienda, en que se les trataba virtualmente como esclavos, pobremente alimentados y vestidos, saturados de trabajo en minas y agricultura. Este duro trato, los dejó particularmente vulnerables a las enfermedades epidémicas, más no provocaron la enfermedad, permitieron aumentar la vulnerabilidad, lo cual es diferente. (Acuña Soto, Cleaveland, Stahle, & Therrell, 2002)

La enfermedad del cocoliztli fue rápida y altamente letal, (Acuña Soto, Cleaveland, Stahle, & Therrell, 2002) (Benavides Cárabes & Viesca Treviño, 2021) Francisco Hernández, protomédico de la Nueva España, quien fue médico personal de don Felipe el Prudente y uno de los médicos mejor cualificados en sus días, fue testigo de los síntomas de la infección en 1576, describiéndolos con precisión clínica: fiebre, severo dolor de cabeza, vértigo, lengua negra, orina negra, disentería, severo dolor estomacal y torácico, grandes nódulos detrás de las orejas que invaden cuello y rostro, sangrado profuso de la nariz, ojos y boca, finalmente, una muerte que llegaba en un período de entre tres y cuatro días (Acuña Soto, Cleaveland, Stahle, & Therrell, 2002) o incluso once (Benavides Cárabes & Viesca Treviño, 2021); síntomas que no son consistentes con las enfermedades presentes en Nueva España en el siglo XVI y que hayan sido traídas de África o Europa. (Acuña Soto, Cleaveland, Stahle, & Therrell, 2002)

La geografía también apoya que fue una enfermedad endémica cuyos huéspedes eran los roedores o algún otro animal, dado que el cocoliztli de 1545 afectó primero el norte y centro del Altiplano, para terminar en Chiapas y Guatemala, en ambas epidemias (1545 y 1576), las infecciones estuvieron ausentes de las llanuras costeras del Golfo y el Pacífico, expansión que no coincide con la introducción de un virus del Viejo Mundo, que debió afectar poblaciones en ambas costas. (Acuña Soto, Cleaveland, Stahle, & Therrell, 2002)

La evidencia de los anillos de los árboles en Durango da soporte a la evidencia, indican que ambas epidemias ocurrieron durante la mega sequía del siglo XVI, en un proceso similar al del síndrome pulmonar de hantavirus causado por el virus Sin Nombre de la meseta del Colorado en 1993. Tal mega sequía redujo los recursos hídricos y alimentarios disponibles, concentrándose los animales huéspedes alrededor de los recursos restantes, donde hubo un aumento de la agresividad que permitió la propagación del agente entre la población residual. Dadas las condiciones climatológicas, los roedores invadieron granjas, campos y hogares de los humanos, donde estos fueron infectados vía aspiración de las excreciones, iniciando la epidemia de cocoliztli. Se presume la infección de los humanos por trabajos en campos o instalaciones infestados de roedores infectados. (Acuña Soto, Cleaveland, Stahle, & Therrell, 2002)

Los otros eventos de cocoliztli, ocurridos en 1559, 1566, 1587, 1592, 1601, 1604, 1606, 1613, 1624 y 1642, no inician en sequías durante el invierno-primavera o inicios del verano, según la evidencia de los anillos de los árboles. El evento de 1545-1548 sí inicia durante un breve episodio húmedo en una prolongada sequía, patrón que es similar al de las condiciones de seco inicial y húmedo posterior que provocó el brote de 1993. Eventos de lluvias abundantes después de un período seco, aumentan la población de roedores. Las condiciones húmedas de 1545 y 1993 pudieron llevar a condiciones ecológicas que resultaron en la proliferación de roedores a través del territorio y agravar el cocoliztli de 1545-1548. (Acuña Soto, Cleaveland, Stahle, & Therrell, 2002)

Es difícil enlazar la enfermedad con un agente etiológico moderno, pero algunos aspectos de la epidemiología permiten sugerir que el agente era nativo, con huésped a un roedor cuya población es sensitiva a las lluvias, siendo el responsable de la enfermedad. Lo descrito por Hernández se da en cierta medida en infecciones de arenavirus sudamericanos que son transmitidos por roedores, más no hay identificación de arenavirus en México, el hantavirus es el menor de los candidatos como causante del cocoliztli, dado que variaciones del mismo altas tasas de mortalidad son desconocidas en América, falta descubrir el agente etiológico, aunque nuevas variantes de arenavirus y hantavirus han sido aisladas en el continente, quizás algunas todavía no sean descubiertas. Si no está extinto, el microorganismo que causó el cocoliztli quizás permanezca escondido en las tierras altas del Eje Volcánico y bajo condiciones propicias pueda reaparecer. (Acuña Soto, Cleaveland, Stahle, & Therrell, 2002)

La consideración del cocoliztli como tifo exantemático es interesante, más el sostenimiento de que el cambio de ropa por imposición de los españoles en los indígenas, con la creación de un microambiente adecuado que permite la proliferación de piojos portadores de Rikettisa prowazaki, para empezar porque entre los síntomas encontramos delirios y convulsiones, algo que Francisco Hernández no refiere, además, los exatemas macupapulosos aparecen en el tifo en axilas y tronco, mientras que los nódulos reportados en el cocoliztli son detrás de las orejas y se extienden por cuello y rostro. La tesis de Benavides y Viesca (2021) sostiene que es la falta de higiene de los indígenas por influencia europea y el cambio de ropa lo que determina la proliferación de parásitos, más reduce la falta de agua a los períodos de heladas, después, admite que entre los factores del cocoliztli está la explotación «junto a la probabilidad de que su higiene corporal y la de su vestimenta fueran deficientes» sin aportar un dato de porque la vestimenta prehispánica no era deficiente en tanto protección durante las heladas, dado que la vestimenta que describe es sencillamente el máxtlatl y tilma, asegurando que para los macehualtin el primero era su único ropaje, (Benavides Cárabes & Viesca Treviño, 2021) ¿no es eso una vestimenta deficiente durante las heladas?, da por sentado unas «depauperadas» condiciones de vida para los indígenas por el trabajo, sin considerar que el sistema tributario prehispánico indígena permitió la creación de encomiendas y solamente una vez refiere las condiciones higiénicas y de vida anteriores a la Conquista con el baño diario por considerarlo los españoles como «costumbre bárbara y antinatural», (Benavides Cárabes & Viesca Treviño, 2021) aunque no abunda en detalles o citas sobre ello, como lo hace con los testimonios del cocoliztli.

Fuentes:

Acuña Soto, R., Cleaveland, M. K., Stahle, D. W., & Therrell, M. D. (2002). Megadruoght and Megadeath in 16th Century Mexico. Revista Biomédica, 289-292.

Benavides Cárabes, O. R., & Viesca Treviño, C. (2021). Los cambios de vestimenta indígena y la epidemia de cocoliztli de 1544-1548 en la Nueva España. Medicina Social, 21-28.

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