Calumnia

calumnia 2

Capítulo 2

La noche del viernes llegó y conalegría. Todo el pueblo estaba de fiesta, por el evento más importante del mesde marzo y del año. Toda la región participaba de manera activa. Las noches delas cumbiambas eran todo un acontecimiento.Norsy ataviada con un vestido blanco el cual dejaba los hombrosal descubierto, este llevaba un volante de tela de diferentes colores, eltalle se ajustaba gloriosamente en su cuerpo. La falda hasta la rodillay tenía tanto vuelo que podía abrirlo de par en par. Era un traje típico ytradicional para la ocasión.—Buenas noches— saludaron los tres jóvenes al llegar a la casade Rosalba.Ana abrió la puerta y sonrió al ver al trío que estaba radiante.—¡Esteban!— le saludo— no sabía que habías venido para lafestividad.Esteban besó a la mujer en la mejilla con cariño.—Nos escapamos de la universidad— le respondió y tomó a su amigodel brazo y lo presento— él es Enrique Salcedo, un compañero de habitación enla universidad. Él nunca ha participado de nuestras fiestas tradicionales y poreso lo traje para que conozca y disfrute de un buen tiempo.—Señora es un gusto— El joven que era muy atractivo y altoextendió su mano con calidez y sonriendo recibió el abrazo de Anecdotario.—Deja de tanta formalidad, solo llámame, Ana— le señalo a suhija— mira ella es Rosalba mi hija.Rosalba fijó sus ojos en el  chico que estaba frente a Ella y sonrió de orejaa oreja.—Mucho gusto— dijo con una sonrisa en el rostro. Suspiroaudiblemente— bienvenido.Rosalba se puso nerviosa y Norsy se percató y torció la boca.Norsy rápidamente se aferró al brazo de Enrique y la observó conojos brillantes.—Enrique va a ser mi pareja— dijo con rapidez— tú vas a ir conmi hermano.Enrique arqueó una ceja y guardó silencio, pero no pasódesapercibido para él, la argucia de la mujer para tenerlo bajo su control. Esoera algo que molestaba al joven. Su antigua novia era una persona nociva, loquería mantener bajo control y lo celaba con todo lo que tenía una falda. Él noquería otra mujer así y Norsy se mostraba para él de esa manera.—Sí, pero mañana seré el compañero de Rosalba— dijo Enriquesonriéndole a la joven— claro si ella me acepta.Rosalba era de tez muy clara y sus mejillas enrojecían siendotransparentes para todos.—Pero, niña— interrumpió Esteban mirando mal a Norsy que queríamanipular la situación— Enrique puede ir con quien él quiera. Tú no vas amanipular su tiempo y mucho menos vas a quitarle la oportunidad de conocer aotras chicas.Norsy apretó la boca molesta por la reprimenda de su hermano.—Enrique no está molesto por ir conmigo— ella lo observó y pestañeocon coquetería, lo que hizo sonreír al joven—¿Cierto?—Para nada. Eres una mujer muy hermosa, cualquier hombre estaríamuy orgulloso y feliz de ser tu compañero esta noche.Estas palabras llenaron la copa del orgullo de la joven Norsy.Ella miró a Rosalba que estaba con un vestido azul cielo muy parecido al deella.—Tú también estás muy bella— dijo Esteban a Rosalba cuando Norsymiraba a su amiga.—Tu mamá siempre te dio el permiso, venía con todas mis armaspara lograr tu permiso— dijo Norsy en voz baja a Rosalba.—No hizo falta— sonrió nerviosa al percatarse que Enrique yEsteban no dejaban de mirarla— mamá y yo hablamos y ella dijo que confía en mí.Así que me dio el permiso— se mostró orgullosa de sí misma.—Bueno chicos por favor me traen a mi retoño temprano— dijo Anaal verlos partir para la fiesta.—Si señora— dijo Esteban— ¿A las siete de la mañana es temprano?—pregunto con burla.—¡Válgame, Dios!— Ana exclamó con burla— no señor antes de lasdoce.—¡Mamá!— rezongó Rosalba atolondrada por las bromas— pero a lasdoce apenas están organizando los grupos musicales.La carcajada de los cinco llenó la noche que empezaba a caer.En el parque había una tarima alta donde tocaban los gruposmusicales y alrededor había mesas y sillas para las personas que iban. Tambiénimprovisaron una pista de baile no muy grande pero cómoda para bailar lasdiferentes cumbias que sonaban.—Esto está llenísimo— dijo Enrique sorprendido.— ¿Este pueblotiene tanta gente?Esteban rió de buena gana.—No. Lo que pasa es que vienen de otros pueblos a presentarse,hay premios.—Este año van a regalar becas e instrumentos y una escuela parala música— intervino Norsy.Rosalba allá están los chicos— dijo Norsy acercándose a la jovenmientras hablaba.La joven miró a los compañeros de clase y se saludaron por unrato.—Sabes que Enrique me gusta un montón— dijo Norsy, ella viocuando Rosalba se enrojeció de nervios al mirar a Enrique.Rosalba bajó la mirada y tragó.—Bueno aprovecha y échale el guante— dijo Ella con Burla y Risa.Ella sentía a Norsy tensa y algo extraña. Suspiro confundida con ella mismaporque estaba experimentando.—¡Chicas!— llamó Enrique a las jóvenes que estaban hablando enun lugar apartado— vengan acá ya conseguimos las sillas.Las dos jóvenes se acercaron en la mesa y se sentaron quedandolos dos hermanos frente a frente y Rosalba quedó frente a Enrique.Ella nerviosa mojaba los labios y para Enrique aquello era muyinocente y cada vez le gustaba más la chica de cabellos cortos y cuello largo.Charlaron nimiedades y bailaron varias veces.Hasta que Esteban propuso cambiar de pareja. Molesta Norsy seresignó a soltar a Enrique.—Al parecer a tu amiga no le gustó la idea que di a Esteban—dijo el joven a Rosalba que se sorprendió al oírlo.—Tu quería cambiar de pareja— dijo ella nerviosa y emocionada.Por primera vez sentía que su corazón latía frenético tan solo con oír la vozde aquel desconocido chico.—Sí. Desde el momento que te vi me gustaste, pero tu amigaparece una esponja. Todo lo quieres absorber— tienes las manos frías.Ella se removió en sus brazos, más nerviosa que antes, pues aella también le gustaba el joven, pero también a su amiga.—Tú le gustas a ella— dijo angustiada— no creo que le gustemucho saber que no te gusta ella, y mucho menos que soy yo quien te gusta.Él detuvo el baile en seco y la miro a los ojos marrones queestán tupidos por pestañas cortas y muy crespas. Miró el rostro ovalado y sinninguna marca en la tersa piel.—¿Y eso? ¿Acaso ella es mi dueña? Yo elijo a la mujer que megusta y no me dejó imponer por otra persona lo que no me gusta— dijo ronco.Los dos decidieron bailar en silencio, pero desde la distanciaNorsy no dejaba de observarlos con rabia.—¿Él tiene novia?— preguntó Norsy a su hermano.—Tuvo una, que era asfixiante— le respondió y la miro— él no estuyo, creo que te estás equivocando.Norsy miró a su hermano y fue en ese instante que deseo contodas sus fuerzas que Enrique Salcedo fuera solo suyo.—No. No lo es— sonrió maliciosa— pero lo será.Esteban se impactó al oírla hablar con tanta seguridad y lo peorfue que recordó cuando su amigo le dijo que le gustaba Rosalba y que si ella ledaba la oportunidad la cortejaba y la haría su novia.—Norsy, no quiero que te hagas daño y mucho menos que se lohagas a otras personas. Recuerda que siempre las cosas se Devuelven. Lo que sesiembra se recoge.Ella volvió a mirar la pareja que hablaba y Bailan muy animados.Hizo un morrito y soltó un largo suspiro.—¡Bah! Como siempre eres un exagerado— dijo ella con repelencia—Megusta tu amigo y de aquí a mi cumpleaños voy a ser su novia y nos casaremoscuando él termine su universidad.—¡Estás loca!— exclamó el joven. El hermano se arrepentía dehaber traído a su amigo con él. El cumpleaños de ella era el veinte de mayo yestaban en marzo. Apretó la boca muy, pero muy preocupado. 

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