Autobiogtafía Azul de los Paganos del Gris y la Sirena Amazónica Casi Rosácea (Estrella azul hacia el dragón) Parte 7

Lilia y su amor

Despertando Pt.3

En sus ojos se reflejaba el cosmos.

Vivía en una cabaña alejado del pueblo por unos tres kilómetros, y alejado también porque nadie sabía que había una cabaña ahí. Ni tampoco un habitante.

Se abrió un vino empujando el corcho hacia abajo con un destornillador y no le molestaba que el corcho le dejase gusto a algo al vino. Era como maderoso.

Abrió un vino y le puso tres hielos estrellas y estos se resquebrajaron como cualquier ser que haya decidido encarnar.

Iba por su última vida.

Se abrió un vino.

En sus ojos se veían todas las estrellas del universo… y eso que tenía ojos chiquitos para su cara grande.

En sus ojos cualquiera podía ver todas las estrellas del cosmos.

En ese momento tomó el vino, se sentó en su silla de madera, pequeña, y apoyó el vaso de vidrio en una mesa redonda de madera. El sol alumbraba el vitral…

Estaba en Mu. Era hijo de un reptiliano que fue el primero en darse cuenta que no todo era la carne. Su padre había estado en la guerra de Orión con una alabarda, a punto de matar Sirianos y Arcturianos. En su planeta en ese momento se veía la carne como lo más importante. Pero al ver a un ángel siriano sintió una gran fuerza que lo llamaba. Dejó caer el arma y pidió paz, su propio hermano asesinó a los buenos. Se fue de ahí y murió. Renació en Sirio y aprendió. Ahora estaba creando Mu, y tuvo de hijo al ermitaño con una mujer que sería la primera chamán de la Tierra. Al ser hijo de ellos, vio que él tenía la sabiduría del mundo de la fauna y la flora, conjunto a cómo destruir la jaula de la carne. Vivió una vida tranquila, sanando y enseñando.

Cuando terminó de ver esa vida se puso los harapos. En sus ojos se veía una estrella menos… y flores.

Tos de amor

Yo sé que Eli tiene esa tos por mí. Yo tengo mi éxtasis, la reencarnación de Mailo tiene tos. Mirá, Maribel, no sientas culpa por Estrellita. Seguro volverá a enseñarte. Yo, por ejemplo, mojé a Mailo cuando tenía unos años en pleno invierno porque me enojé que me rompió un juguete. Se me ocurrió que era una buena manera de retarlo. Me fui a jugar y la culpa empezó a ser muy fuerte, me estaba matando por dentro. La culpa solo la sentimos los buenos, y como casi todos sienten culpa, pero no son tan buenos, es una gran prueba de que el crecimiento de todo lo existente es hacia el orden del bien. Me estaba matando. Fui, agarré un toallón mío, lo sequé, lo dejé entrar (esto es lo peor amor, afuera con el frío mojado sin poder entrar) y le sostuve la toalla mientras él me miraba con gran pena, miedo y a la vez amor, sentado en el sillón. Ese perro no estaba entendiendo por qué le hice eso y al mismo tiempo me amaba. ¡Ay, amor! Los grandes errores de nuestra vida. Ese error tuve que recordarlo cada vez que lo bañaba, le temía al agua, como un gato. Y ahora encarnó en un gato. Estrellita volverá. Volvió con tos por una enfermedad de cachorra, y siempre viene a mí cuando tengo mi éxtasis. Ella vino a sufrir por mí. Le gustan las caricias tanto como a su antigua vida, tiene cosas de perro. Esas caricias que él me pedía siempre y que yo tan escasas le daba. Ahora vino para darle alegría sobre todo a Bruno, que mucho no pudo disfrutar su alma en su antigua vida. A mí vino a decirme, hacé las cosas bien, yo estoy con vos cuando te cueste. Me perdonó él, y los seres de luz. ¿Sabés que aprendo de esto, amor? Que en esta vida se nos dio la oportunidad de vivir en el dharma, para en la próxima ser el máximo esplendor. Tranquila, todo lo que pasó en esta vida vino a enseñarte vivir un camino de plenitud total que no todos están listos o merecen tener. Disfrutá más, amor.

[…]

No, no, no. No puedo escribir ahora otra cosa. Quisiera escribir mil capítulos. Mil cosas. Preguntarle a Lilia si quizá cuando encuentre la síntesis entre deshacer la jaula de la carne y la de la mente deba escribir un libro de, ¿qué manera? Quizá no deba aspirar a hacer un libro de filosofía. Quizá solo deba escribir mi camino. Quizá lo puedo hacer novela. O algo así. No sé el formato adecuado, debería ser el que mejor se adecúe a mí ya que es una misión. Está bien, no importa eso ahora, estoy escribiendo otras cosas. Seguro cuando encuentre la síntesis, encuentre la forma. Tranqui. Mirá, amor, quisiera escribir mi novela ahora, pero no puedo.

Solo quiero verte y amarte. Además en tu casa cuando nos damos un momento siento muchas más ganas de escribir que en la casa de mi papá. Son las energías, el amor, todo lo que puedas imaginar que me produce tu hogar, Moro, vos. No puedo adentrarme en personajes que no soy yo. He perdido por un momento la chispa de la creatividad. Solo tengo creatividad para estar al lado tuyo y amarte, ¿me dejás ir? Te lo pido de rodillas.

Silencio encenizado y galáctico

—¿Qué me querés decir, Joako?

—Sebastián, a nuestros abuelos quizá se les dio una gran oportunidad. Si ellos hubiesen vivido después de la pandemia y hubieran fallecido, hubieran sido enterrados. Sus huesos seguirían en esta tierra y resucitarían. La pandemia hizo que los cremen, son ceniza. Eso les permite la reencarnación. No sé si dejar los huesos acá impide reencarnar, no lo creo… pero lo que sucede es que si hubiesen vuelto en la segunda venida, tu abuelo tendría mucho que purgar y lo hubiesen separado de tu abuela. Se les dio la oportunidad de no tener que pensar en sus pecados, si es que ella tuvo feos, y mejor esa vida que tuvieron dejarla al cosmos y no al juicio final. Se les dio la oportunidad de evolucionar más. Es muy probable que si vida tras vida se dejan los huesos, o resucita una de esas vidas, o todas. Si es una, listo, recordará todo. Ahora lo que me complica de pensar, es que resucites todas. ¿Te fundís en uno solo, ves en fragmentos, te conectás a tus anteriores y posteriores, no lo sabés? Y en caso de que te fundas… pagás por todos. Para bien o para mal. Mejor cenizas, las espirales deben ser en cenizas. Las espirales serán ceniza… Mejor cenizas, a lo alto, a lo supremo, y ahí reandar. Ya están siendo juzgados, y tendrán una oportunidad en otra vida, de otra manera, orquestando su destino de otra manera. Quizá es mejor así, hermanito. O quizá, volvemos de las cenizas.

Energía sin piedad

Las espirales serán ceniza.

La vía láctea estallará y quedarán cenizas para renacer. El sistema solar, ceniza. Pléyades, Orión, Sirio, cenizas. Las casas zodiacales, cenizas. Resurgirán, transformadas. Venus tendrá fragmentos de Mercurio, si no los tiene ya. Aún no descubrimos cómo se formó nuestro sistema solar. Algo sabemos, quizá al revés.

Cuando se vuelva a formar será un mundo paralelo, surgirán nuevos signos zodiacales con mezcla de los antiguos, y otras cosas más.

Tus espirales que son tu todo, serán ceniza. Nada quedará aquí. Todo será ceniza algún día. No te preocupes, todo son hojas y ¡fuego!

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