Autobiogtafía Azul de los Paganos del Gris y la Sirena Amazónica Casi Rosácea (Estrella azul hacia el dragón) Parte 6

Hablando con el perro humano planetario Pt.2

—Mirá, Morito. El ser humano se ha extraviado. Lo supremo nos dio consciencia y dijo, sean libres. ¿Qué hicimos nosotros con el amor y la grandeza del alma? Hemos apagado la llama. Matamos la fe, apagamos la llama. Todo tenía que estar más oscuro, hemos apagado la llama de la fe, la esperanza, la bondad, de todo. En la oscuridad estamos acá, imaginando todo. Negar a aquello es negarse uno mismo. Reclamarle algo al absoluto es lo que no queremos reclamarnos nosotros. Dicen que la ayuda del hijo del supremo no vino en el Holocausto. Es que tuvimos que tenerlo más oscuro. Ya vendrá, pero no como se lo espera, te diré sobre eso hacia el final de esto que debo compartirte.

—La historia del amor se repite por más buenas letras que invente. Siempre habrá un aleluya para el sufrimiento. Un lindo rock and roll bailable para el amor, cumbia, reggaetón. Pero el amor verdadero no está escrito más que en dos. La paradoja que yo a veces culpo de mi vida no es una paradoja, la paradoja de estoy donde estoy porque me dejo guiar por el universo y sus señales. No es una paradoja, ni trampa, ni siquiera universo: uno se puso donde está. Viviendo, y antes de vivir. Los demonios contra los cuales yo lucho están encarnados en seres ciegos. Ciegos al daño que hacen. Pero la no paradoja es que ellos están para eso. El destino lo elegimos nosotros. Pero nunca solos, y a la vez solos, porque esos demonios que aparecen riéndose de mí a veces, fueron yo, y yo fui ellos.

—Morito, el veneno de la serpiente se esparció en todo este campo de cenizas. Nos hace renacer una y otra vez. Mi amor no puede hacer un trato con nadie, es mi amor. Pero sé que mi amor está contemplado en la fuente. No es necesario que ames y te entiendan tu manera de amar, está contenido dentro de tu gran sueño, y, cuando despiertes, Moro, verás que siempre estuvieron esperando a que ames de esa manera.

—Pareciera que tenemos permiso para todo, y en realidad, por más triste que sea si uno deja su ángel salir, es cierto. Son los actos sin necesidad de ninguna llama que nos ilumine el camino, actuar y caminar bien. Una mentira piadosa no será necesaria en las próximas vidas, porque la gente sabrá entender lo que hoy no entienden.

—Y aunque hoy no lo hayas visto, ni mañana, ambos son reales.

—Y aunque quieras soltar todas las amarras, no dejarás que en tu ser la tentación cave profundo. Cuanto más evolucionado estás, la tentación más se viste de buena. Tenés que estar alerta, si es que no ha sido vencido el mal, porque la tentación a veces puede ser muy secreta, pero si aprendés a ver, la verás siempre.

—Hay muchas cosas que nos duelen hoy, pero estamos viendo la dulzura vencer. Si el océano se seca, está bien así. Es una forma de amor.

—Todos somos luz viajera, nunca hemos viajado solos a ningún lado. Pareciera que sí, cuando éramos oscuridad tratando de ser luz, ahí teníamos miedo, pero vencimos, empezamos a brillar, y al encontrar otros brillos, nos dimos cuenta que no fuimos los únicos que luchamos. Así, todos tenemos el mismo origen, el mismo sufrir.

—Pensamiento tras pensamiento, ¿qué has hecho? Llega el día de dejar de mentir, pero si sentís culpa, pedí perdón a Dios, tratá de llegar al momento en que no lo debas hacer más y, luego, preocupáte por purificar tu mente. Es tu mente también necesaria de redención.

—Muchos estuvieron pecando… pensamiento tras pensamiento, querido Morito.

Perdónenme en Babel

Pequé con una mentira piadosa. Y otra, y otra, encadenadas. Hasta que dije, a este ser nunca más. Mejor le diré siempre que confíe en mí, así mi forma de actuar sea tan rara.

Estaba en el inframundo, en el patio de la casa de mis viejos. Veía las llamas por todas partes, y atrás mío el cancerbero me iba a comer si dejaba de sentir culpa y no me quemaba de remordimiento. Armé un cigarrillo y lo prendí con el fuego de Odiseo, que estaba al lado mío diciéndome que yo vislumbré algo peor que él: para qué va a servir el limbo en el futuro. Que yo sufro el tormento del éxtasis porque accedí a los sueños de dios y dije de modo metafórico cuál es el futuro del limbo. El futuro del limbo es Babel. Esa montaña formada dejará de ser un pasaje, será el lugar. En el Delta del Paraná, lo más probable. Lo acabo de decir, ¿me ejecutará lo supremo? No, lo supremo nunca mataría. Fue Zeus quien condenó a Odiseo. Ahora que lo recuerdo en realidad le prendí fuego a mi cigarrillo dos veces, porque en una parte la culpa era tan grande que me olvidé de pitar. Así que prendí con el fuego que tenía en las manos Zeus, que andaba ahí, errante y loco. Le dije a Zeus que se quede tranquilo, solo tenía que entender.

Pero como ya no daba más caminé por el pasillo de fuego y vi en el suelo a un alma en pena. Era un bicho alado, no sé cómo se llama. Estaba agonizando y las hormigas rojas se lo estaban comiendo. Las hormigas rojas le pertenecen a Annubis, y son seres tan inteligentes y conscientes que se la pasan ayudando a castigar a las peores almas en el inframundo. Pero yo decidí, sin pensar en mí, matar al alma en pena para que no sufriese al ser comida. Las hormigas rojas me miraron. Les dije que no me gusta ver sufrir. El alado renació con una vida casi humana a ver si esta vez lo hacía bien y yo… yo me salí del inframundo, y luego de eso seguí sintiendo algo de culpa, preguntándome si debo accionar en el reino de los insectos. Pero, luego, sentí una sensación de que estaba siendo un buen instrumento, pero con luz y oscuridad.

Me habló el viento y dijo: “el alado te lo pusimos para ponerte a prueba, ya que tenés piedad, no mientas a seres que no vibran igual que vos”. De aquí en más a los seres la verdad, así les duela. Cerraré los ojos y me perdonaré: veo a Odiseo ser una araña debajo de mi ventana, me protege de las hormigas que se quieren comer mi tabaco. Quizá tenemos razón. Me han perdonado.

La oportunidad para dos seres de gran soledad

Maribel, tu ser necesita que te toque y te dé una caricia. Tu ser me necesita y no está mal.

Somos una oportunidad. Oportunidad única.

Yo te necesito. Soy libre, tan libre que te necesito.

Sí, podemos hacer la vida simple aunque hablemos a veces de jaulas o, justamente, de comer una torta.

No quiero complicarte la vida, mi amor. Quiero una vida feliz.

Pongamos el equilibrio. No todo es color de rosas, pero no todo es negro.

Te juro que no busqué ser quien soy, no busqué lo que pasé, pero a la vez todo lo que pasé me llevó a vos.

Toda mi alma te siente tan cercana por lo que he vivido. Pero podemos desandar el camino y crear uno nuevo. A veces me lacera la carne los monstruos con los cuales vine a combatir, a veces se me quema viva el alma intentando sanar heridas tan profundas de origen de lo que es misterioso pero no me es misterioso. Radica el problema en que no conozco misterios. Pero a la vez te juro que quiero ser un simple ignorante tomando mate viendo la gente pasar.

Lo sé, mi cruz es pesada. No la cargues, pero yo cargo la tuya. Cargando la tuya me saco la mía. La dejo ahí, expuesta y escrita, para que otro no tenga que cargarla.

A veces todas las señales te llevan a donde estás, a veces entender todas las señales de tu vida que te llevaron a lo que sos te puede volver algo loco, como a mí, amor, pero al menos todas las señales desde que nací hasta acá me llevan a vos.

Siempre serás mi destino. Solo quiero que ese destino siga siendo con vos y yo amándonos abrazados en la cama.

¿Qué le pido a la vida?

A vos. Por siempre vos.

Por favor, se siempre vos, amor. No me sueltes la mano, aunque la mía queme.

Te prometo ser más agua. Es tanto el dharma.

Que los guías nos ayuden, que lo nuestro es tan perfecto que cuesta. Soy un imperfecto, lo perfecto me cuesta. Pero, mi alma, si lo hacemos bien, saldrá bien.

Cervezas sin certezas

—¿Vos te ponés a pensar a un chino puteando a su yerno diciéndole que labure en el supermercado porque le dan todo? ¿Alguna vez pensaste en las internas de los chinos que viven acá? Se deben agarrar a los gritos como cualquier argento.

—Es que te la pasás mucho tiempo tomando cerveza en el chino.

—¿Y eso qué tiene que ver?

—Que si tomaras cerveza en tu casa pensarías que en todos lados del mundo se putean o al menos te chuparía un huevo.

—¡Hay que ranchar amigo y estar con los pardos!

—¿Para qué? ¿Ranchar? Dale, dejáte de joder. Hablá bien, boludo.

—Na boludo. Hay que abrirles los ojos. Hablarles, que no roben.

—Ponéle. ¿Dejaron de robar?

—Con algo tienen que drogarse.

—Ah, claro. Después no me hables de la salvación de la humanidad.

—¿Tas de mal humor, Joako?

—Me voy a mi casa, Darko.

—Ni hablamos vieja, vos todo por audio.

—No soy como vos.

—Fumáte uno y vas.

—Ni en pedo. Y menos voy drogado a la casa de mi mujer.

—Na, no es esa Joako. Las mujeres postas están en H A R V A R D.

—Qué sé yo. Filosofá con ellas.

—Estás de mal humor.

—Na, Darko. Enfoquémonos en el disco.

—El arte no da pan.

—Ni voy a contestar a eso.

La ex Piraña con Experiencia se fue. Darko quedó solo.

Se puso a tocar la guitarra.

Estaba tocando El anillo del Capitán Beto cuando apareció una chica.

—Hola, soy Clarita. Spinettista.

—¿Qué es eso?

—¿Te gusta Spinetta?

—Obvio, soy Darko.

—Darko, mi casa queda en Urquiza, te espero a las ocho, hoy, trae la guitarra. Este es mi celular, te tiro la ubicación.

Darko se quedó pensando, ¿la voy a poner?

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