Autobiografía Azul de los Paganos del Gris y la Sirena Amazónica Casi Rosácea (Estrella Azul hacia el Dragón) Parte 5

Lamento Universal

Lamento Universal

Soledad, ¡oh dios errante, tú que estás perdido entre los dioses! La percepción más aguda da cada vez más y más miedo. A la vez he construido un muro, una muralla, una fortaleza, bases y columnas, seres. Puedo do-si-fi-car. Pero, ¿si algún día debo alejarme en una cabaña y vivir la vida de un santo? El ascetismo me queda bien. Lo anacoreta. Nadie me cree que vivo del éter. No puedo en este momento mirar fijo los ojos de un elefante o un gorila. En el silencio de las cosas mudas. En el silencio de las cosas “mudas” veo el misterio que nos rodea. Los elefantes quieren que hablemos a partir de lo que dicen sus ojos. Tantos otros seres.

La gran sabiduría de esta tierra y de lo alto la tenemos ante los ojos, pero preferimos mirar un culo, el cielo, o el auto lindo. No sabemos comprender. Deshacer la jaula de la carne y de la mente. Llevar esto a una síntesis. Ponerle sonido al silencio detrás del viaje de la realidad interna. Callarse y no esperar ser entendido. Encontrar a la señora Caridad. Actuar solo por compasión. Olvidarse de uno y lo que uno necesita. ¡No necesitar! Dejar de ser yo. Sería fácil si se tuviera la vida resuelta. Un buen goce de sueldo perpetuo para solo ocuparse del interior y lo que se percibe. Dijeron que el observador es lo observado. Arrancarse los ojos y no observar nada. Dejar de ser yo, bancarse al idiota como al enceguecido, aguantar al egoísta como al filántropo. ¡Dejar de esperar! Ocuparse de uno mismo. ¿Y los hijos? Bien fácil sería ser padre soltero. Pero hay que mantenerlos. Goce de sueldo otra vez. ¡No necesitar hijos! ¡Ay, qué desdicha! Ni siquiera tu gen sobre la tierra. Sí, tu hermano puede seguir la estirpe, pero no tú, no tú. ¡Ira, fuego, ceniza, nada! ¡Calma, agua, lago, olvido! Pero el viento sopla tan fuerte.

¿Se abatirá siempre sobre esta pobre alma las vanas esperanzas y los sentidos de la vida? ¿Y si destruyo el alma? Pura esencia. Nada de formas, aceptar todas las formas. Quizá. ¿Será el último camino? A-c-e-p-t-a-r t-o-d-a-s l-a-s f-o-r-m-a-s. Complicado, ¿complicado? Simple, no tan simple. Quizá desde la no-forma, la no-esperanza, la no-alma, la no-vida. ¿Pa qué seguir andando? Ver las formas. Y sin goce de sueldo. ¡Aniquilar todo! ¡Todo! ¡Sobre todo a ti mismo! No se trata aquí del vacío, se trata de impotencias y potencias. Ni caridad, ni fe, ni esperanza, ni compasión, ni civilización, ni fu, ni fa. Quizá apreciar esto antes de esclavizarse es lo ideal. ¡Sin grilletes! ¡Sin billetes! Morir en la calle. Un último éxtasis divino. Agua y pan. ¡Ni siquiera pan! ¡Y abolamos aire! El principio. El final está plagado de certidumbres tontas. Melancolías, ¿qué importa? Ni vino, ni torta. Solo destrucción de ese solo yo. ¿Luego? Recibir lo total, lo incompleto. Duele el caos, más duele el caos hacia el orden, aún más duele el orden ya no caos. ¡Que no duela nada! ¡Gran adiós sin público y a la vez hacia todo el público! No me refiero al suicidio. Hasta ahí hay amor. Nada de necesidad de eso que llaman amor. Solo que solo. Solo. No buscar en el otro que… solo que solo. Solo luego existo. Solo luego existo solo que yo solo existo. Solo existo luego de que no existo. ¡Basta de existir! ¡Ah, ya ni siento mi pulso! Ese corazón bombea carne nada más. No por eso el libertinaje. Ser, ser el que no quiere ser. Un desinteresado. ¿De dónde sale el amar por el bien? Eternidad que no juzga a lo supremo. ¿Y sin creencias? Sin certezas habiéndolas tenido todas. Todas las certezas son motores vanos. ¡Le escupo a lo supremo! Eliminar la importancia personal. ¿Qué me queda? Ah… el descanso. ¿Descansar? Demasiado fácil. Ni siquiera uno puede agarrarse a eso. Quizá… efímera vida viendo sin ver. Ignorancia, quiero volver a ti. Quiero no ser para no ser lo que soy. Recibir por siempre a aquello olvidarme de todo y ser un instrumento porque el viento sopla. No ser quien soy para no ser. Olvidarme de todo. Instrumento. Ignorancia, te extraño, quiero fundirme en tu abrazo. Instrumento.

Aunque duela, ¡tocará vivir!

Tengo tanta sed. ¡Basta de lamentos! Un lamento universal. Esto es pasajero.

Conferencia del poemario Lobo Saxofónico Arenoso

Pt. 1

—¿Pero usted no está bien con Maribel, señor Joako?

—A veces las mujeres nos hacen evolucionar tanto que nos encontramos ante un nuevo desafío. Y bueno, cuando escribí eso pensaba en un poco de todo, digamos que se mezcló El loco de Khalil Gibrán, con Poesías verticales, de Juarroz, como también la vida misma. Tengo unos guías espirituales bien locos que me rompen el bocho para bien, y para mal, y tengo muchos seres de luz. A veces todo es un quilombo. El secreto del sonido detrás del silencio de la realidad del viaje interior es algo medio difícil. Una cosa es mostrar tu alma, jodido si te hiciste un científico de tu alma.

—¿Y por qué es científico de su alma?

—Y bueno, quizá soy medio occidental (acá el público ríe). No, ahora un poco en serio, ¿a qué mejor ciencia se puede dedicar uno mismo que la comprensión de su propia alma viajando sin recordar siempre su esencia?

—¿Y cuál es la esencia del alma?

—Supongo que no existe.

—Muy difícil lo que usted está diciendo.

—Tu alma tiene vidas y vivencias. Pero su esencia es haber decidido crear todo, mañana, hoy y ayer. El mañana y el ayer más lejano. El hoy más efímero. Tu esencia es una mera energía, que lo contiene todo, por ende nada contiene en sí más que un sueño, como lo absoluto.

—Bueno, después seguiremos. Vemos que su vida ha dado varios rumbos. Pero ya que usted ha decidido decir el viaje de su alma en esta primera conferencia a partir del libro Lobo Saxofónico Arenoso, ¿empezamos con su primer poema?

—Tenemos ese puñado de hierba en la mano a propósito, ¿no? La otra cosa que usted quiso que leyera fresca es otro puñado que agarré, pero que no miré muy al detalle aun dentro mío esas hojitas. Me sigo descubriendo.

—Bueno el primero tiene que ver, ¿con qué?

—Eh, creo que lo más importante que tiene ese poema de mí mismo es que ya estaba medio loquito creyendo que podía tensar las cuerdas de los nervios universales. Luego descubrí que uno si quiere… puede, al menos los nervios que te corresponden, ¿se entiende? Vos como superior. Por decir superior. Y bueno, los insectos abundan. Los seres-humanos-insectos. Son solo gusanos, gusanos morirán. Sobre todo los enjaulados por la carne. La mariposa es cosa de la mariposa. Ni vos ni yo seremos mariposas, pero al menos sí seremos mejores que un gusano, ¿no?

—Hablar con usted es medio raro.

—¿Hablar no es raro?

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